Ciencias de la Educación de la UMA considera que faltan más maestros, escuelas y medios para una formación de calidad

Estudiantes de Ciencias de la Educación, en una imagen de archivo. /
Estudiantes de Ciencias de la Educación, en una imagen de archivo.

Decanos de estas facultades critican las declaraciones de la Conferencia de Rectores que advierten de saturación en estos estudios de grado y apuestan por pruebas específicas de acceso y ajustar la oferta de plazas

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

En su informe 'La Universidad en cifras 2016/17', presentado la semana pasada por la Conferencia de Rectores de España, CRUE, se incluye un análisis exclusivo de los grados de maestro en Educación Infantil y Primaria. De los datos de este estudio sus autores concluyen que las universidades españolas formarán a 200.000 maestros más de los necesarios. Tras la publicación de este estudio, los decanos y decanas de Educación de las universidades españolas han emitido un comunicado en el que lamentan que la CRUE no haya contado con ellos para realizar este estudio y que estas conclusiones se aparten del consenso generalizado que existe sobre la oferta y demanda de estos estudios entre universidades y autoridades educativas de las respectivas comunidades.

En el caso de la Facultad de Ciencias de la Educación de la UMA, el equipo de dirección que encabeza Rosario Gutiérrez considera que no sobran maestras y maestros, sino todo lo contrario: «hacen falta más escuelas y más docentes por aula, más medios materiales y humanos para ofrecer una formación de calidad con clases más reducidas, para trabajar por un éxito educativo que no se mida con pruebas memorísticas, sino que valore el aprendizaje vivencial, creativo y sensible a la diversidad. Todo ello supone dignificar la profesión docente, rescatando el respeto por el saber y por la educación que, como dice el presidente de la CRUE, es el verdadero ascensor social de un país, el mejor recurso que tenemos para trabajar por la igualdad de oportunidades».

Además, y respeto a este informe, señalan que la Universidad de Málaga, como el resto de universidades públicas, permite a cada estudiante diseñar el itinerario académico que mejor se adapta a sus intereses y necesidades. «Ese es nuestro compromiso inicial y, aunque el objetivo que mueve a la mayoría sea llegar a ser los profesionales que demanda la sociedad del siglo XXI, no todos acaban ejerciendo la actividad propia del grado que han estudiado. Y no solo los graduados y graduadas de la Facultad de Ciencias de la Educación, sino también los egresados del resto de centros, todo ellos financiados con dinero público», apuntan.

Conferencia de Decanos

En el mismo sentido se ha manifestado la Conferencia de Decanos, que valora positivamente que la CRUE «por fin muestre interés por la formación docente y así lo refleje al incluir en su informe un análisis exclusivo de los grados de Maestro/a en Educación Infantil y Educación Primaria», pero añade que «resulta sorprendente que estas titulaciones, que se corresponden con perfiles profesionales claros, desarrollan su actividad en ámbitos de inserción laboral estratégicos y que son objeto de una amplísima demanda, se consideren 'paradigma' representativo para abordar el necesario análisis de la oferta de titulaciones en nuestro país que las universidades debemos realizar». En opinión de los máximos responsables de estas facultades, «hoy más que nunca, la realidad y la sociedad reclaman más docentes en las aulas y mejor formados. Cuestión diametralmente opuesta a las métricas y aritméticas exhibidas por la CRUE en el documento en su intento por determinar las necesidades futuras de maestros y maestras del sistema educativo y los supuestos 'equilibrios/desequilibrios' existentes a su juicio en las Comunidades Autónomas». Cálculos que, por otra parte, añaden «las administraciones educativas autonómicas, desde la prudencia y el conocimiento de la realidad, nunca han puesto sobre la mesa debido a la gran complejidad que comportan y a la priorización en el debate que le están concediendo a los aspectos cualitativos y a una visión coordinada de las etapas del desarrollo profesional de los docentes».

Lamenta que la Conferencia de Decanos y Decanas «no fuera informada ni consultada en la elaboración del documento y tuvo conocimiento del mismo a través de la prensa», y no comparte un buen número de las valoraciones vertidas en el mismo «pues contienen algunas informaciones erróneas y temerarias y, sobre todo, reflejan un profundo desconocimiento de los perfiles profesionales, órdenes que regulan los títulos, condiciones y problemáticas en las que se desarrolla la profesión docente y de los profesionales de la enseñanza de nuestro país. Situación que podría haberse evitado si la CRUE hubiera consultado a las facultades de educación».

Pruebas específicas

Los decanos han promovido un proceso de análisis, reflexión crítica e interlocución con los agentes implicados (administraciones educativas del Estado y de las Comunidades Autónomas, partidos políticos, profesorado, estudiantes de educación, directores e inspectores, equipos rectorales, organizaciones sindicales...) que dio lugar a su propuesta de bases sobre la formación y el acceso a la profesión docente, «ampliamente conocida, y que hoy suscita un gran consenso a partir del cual se podrían definir y articular con todos los agentes los ajustes que la profesión docente demanda».

En este sentido, entienden que el replanteamiento de la oferta es una medida necesaria, «pero no es la única ni la más importante». La mejora de la formación y de la carrera profesional docente, insisten los decanos, «debe abordarse desde una visión sistémica y, por tanto, su revisión no debe inspirarse en criterios economicistas y únicamente en la capacidad de absorción del 'mercado de trabajo', sino en un conjunto de medidas articuladas y justificadas de intensificación de la calidad pedagógica de la formación universitaria y de la carrera profesional». De esta manera, la Conferencia de Decanos en su propuesta de bases sobre la formación y el acceso a la profesión docente ha definido con claridad algunas de ellas «que son perfectamente factibles y podrían implementarse de forma inmediata». Entre otras medidas, proponen establecer pruebas específicas de acceso que permitan seleccionar al alumnado más idóneo (que no se deben confundir con una doble prueba de acceso), ajustar con criterio y consensuado entre las facultades y la administración educativa la oferta de plazas (tanto en universidades públicas como privadas), modificar el nivel de experimentalidad de los títulos (máxima equivalente a la reconocida en las titulaciones de Ciencias de la Salud), reforzar el carácter formativo del practicum, puesto que configura un elemento nuclear de las titulaciones para potenciar la relación teoría-práctica y el aprendizaje en la práctica de las habilidades docentes necesarias para la consecución de las competencias de los títulos.

 

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