Aznar avisa de que el próximo congreso es la última oportunidad para refundar el PP

Foto: Migue Fernández | Vídeo: Jon A. Sedano

El expresidente del Gobierno espera que el partido «acierte» aunque elude decantarse por Casado o Santamaría y muestra su malestar por no ser invitado al cónclave

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

El PP celebrará este viernes y sábado un congreso extraordinario para elegir al sucesor de Mariano Rajoy como presidente del partido. Un cónclave que para José María Aznar se presenta como la última oportunidad de los populares de refundarse. Eso sí, el expresidente del Gobierno eludió ayer apoyar en público a alguno de los dos aspirantes en liza, Pablo Casado –con quien se le ha vinculado durante la campaña de las primarias– y Soraya Sáenz de Santamaría, y sólo deseó que el partido «acierte».

No es habitual que Aznar acuda a cursos universitarios de verano en España, pero el que fuera presidente del Gobierno entre 1996 y 2004 hizo este miércoles una excepción para impartir una charla y participar en un coloquio en la Universidad de Málaga como antesala al inicio de sus vacaciones en Marbella. En este foro, el político sostuvo que en este congreso el PP «tiene una oportunidad única» para refundarse y le deseó «mucha suerte». «Si se refunda podrá aprovechar o no la oportunidad, pero si no se refunda no tiene ninguna oportunidad», aseguró.

José María Aznar argumentó que España vive una situación política «delicada» y necesita una refundación «muy importante» del centro-derecha y también de la izquierda. En este sentido, manifestó que parece que la izquierda ha decidido jugar su partida «con los más radicales, bien sean los radicales chavistas de Podemos bien sea con los separatistas» y en ese contexto la refundación del centro-derecha es «absolutamente indispensable» como factor de estabilidad democrática. Aunque no lo mencionó expresamente, esa refundación debe pasar por lograr la unidad en el centro-derecha, donde han surgido formaciones como Ciudadanos o Vox.

En su intervención arguyó que el PP debe recuperar los millones de votantes que se han ido en los últimos años y «ensanchar» posteriormente su base electoral. Un objetivo que, a su juicio, se consigue «no dedicándote a disimular lo que eres, sino a manifestar exactamente lo que eres, que es cuando el PP ha conseguido sus mayores triunfos».

Cuestionado sobre cuál de los dos aspirantes a presidir el PP puede conseguir con mayores garantías esos objetivos, José María Aznar se replegó en la posición mantenida durante las primarias de estar «al margen» del procedimiento sin decantarse por ninguno de los dos y dijo que no va a hacer como el socialista José Luis Rodríguez Zapatero, su sucesor en la presidencia del Gobierno en 2004, quien se pronunció a favor de Sáenz de Santamaría.

Dirección provincial ausente

Unas declaraciones efectuadas durante el curso 'Radicalización violenta y terrorismo: desafíos contemporáneos a la seguridad', organizado por la UMA y la colaboración de Cifal, organismo de la UMA, y bajo la moderación del director de SUR, Manuel Castillo. Un acto al que José María Aznar llegó acompañado de su esposa, Ana Botella, y donde llamó la atención que no había ningún representante de la dirección provincial del PP. La única presencia del partido fueron el concejal de la capital Raúl Jiménez y el exedil Julio Andrade.

Aznar, que dejó la presidencia de honor del PP en 2016 y en los últimos años ha mantenido posiciones distantes con el partido en el que milita desde hace 38 años, mostró su malestar por el hecho de no haber sido invitado al congreso extraordinario. «No he tenido el honor de ser invitado. He sido veinte años diputado, ocho presidente del Gobierno, catorce presidente del PP y otros tantos presidente de honor, pero probablemente eso no da derecho a ninguna invitación», dijo ironizando, aunque admitió que en caso de haber sido invitado probablemente no hubiera ido.

Asimismo, el expresidente manifestó que últimamente no ha hablado con Mariano Rajoy y preguntado sobre su vuelta a la primera línea política fue tajante: «Estoy bien donde estoy. Cosa distinta es que dé mis opiniones, que las voy a dar y que defienda mis ideas y lo que considero más oportuno para el PP».

Un golpe «no desarticulado»

Durante su intervención, José María Aznar se pronunció sobre materias relacionadas con la revolución digital y sus implicaciones sociales, políticas, económicas y culturales; el fenómeno de la inmigración; el futuro de la Unión Europea; la situación geoestratégica mundial; o la política española. Sobre este último asunto el expresidente del Gobierno afirmó: «El golpe de estado secesionista no ha sido desarticulado».

Aznar calificó de «insólito» que después de que los independentistas catalanes dieran un golpe de estado el 1 de octubre éste no se haya desarticulado y censuró a los dirigentes políticos españoles por no ser conscientes «del daño institucional y del peligro» que haya un golpe de estado que no ha sido desactivado. A su juicio la expresión máxima de este hecho es que el actual Gobierno del socialista Pedro Sánchez está apoyado «por los golpistas y los radicales de izquierda».

El también presidente de FAES arguyó que paralelamente al desafío independentista se generó un movimiento en favor de la unidad de España que «no se había producido nunca en la historia» y que, a su juicio, los dirigentes políticos actuales no han sabido canalizar «ese caudal, que se ha perdido».

Sobre la inmigración, Aznar calificó de «absurdas» iniciativas como crear en países de la UE campos de refugiados porque suponen «un efecto llamada» y abogó por trabajar de manera conjunta y global en los países de origen en África con medidas con un plan Marshall de inversiones y no con gestos.

José María Aznar llamó a recuperar los valores de las democracias liberales ante los ataques del populismo y los nacionalismos; alertó de los riesgos de las nuevas tecnologías; abogó por una Unión Europea «viable y útil»; y advirtió sobre los riesgos de la multiculturalidad y de que Europa pierda sus valores.

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