Al Unicaja también le duele Granger

Granger llora tras lesionarse en la primera jornada de Liga./Rafa Gutiérrez
Granger llora tras lesionarse en la primera jornada de Liga. / Rafa Gutiérrez

El base, que tiene muy buenos amigos en la plantilla y en el club malagueño, vive un calvario de lesiones en las últimas dos campañas. Se rompió el tendón de Aquiles en la primera jornada

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Hay jugadores que pasan por el club y cuando se marchan nadie se acuerda de ellos. Otros, sin embargo, permanecen en la memoria colectiva por su carisma o buenas prestaciones. Jayson Granger pertenece al segundo apartado. El base uruguayo ahora en el Baskonia atraviesa por el momento más complicado y a la vez feliz de su vida, un curioso contraste.

Hace dos semanas se rompió el tendón de Aquiles de la pierna izquierda, una de las lesiones más graves que puede sufrir un deportista. Sucedió en el choque inaugural de la temporada entre su equipo y el Estudiantes. No se había cumplido el minuto dos de partido cuando en una acción defensiva sintió que algo se le rompía. Sus muestras de dolor, sus lágrimas y sus gritos indicaban que era algo grave. Al día siguiente se confirmó que tendría que pasar por el quirófano. Se perderá la temporada. Era el último revés a un calvario de lesiones que comenzó casi al comienzo de la temporada pasada por culpa de un tobillo, también el izquierdo, que no ha parado de darle problemas y del que también tuvo que operarse en enero de este año.

Aquellas lágrimas de Granger dolieron en el vestuario del Unicaja. El base tiene una gran amistad con Carlos Suárez y con el delegado del equipo, Javi Salvo, además de con otros jugadores y personal del club. El hecho de que haya sufrido dos lesiones importantes en un corto espacio de tiempo es algo poco habitual, por eso también otros jugadores que han pasado por lo mismo como Richotti, Beirán y Llull, no dudaron jun mandarle un mensaje de apoyo en un vídeo publicado por la Liga Endesa.

Un 2019 para olvidar

Fue precisamente en Málaga justo antes de Navidad cuando Granger reconocía que no podía más. Ese día el Baskonia visitaba el Carpena y se convirtió en el primer equipo que ganaba en Málaga hasta el momento. Antes del partido el base reconoció que llevaba meses sin poder forzar y que no podía. «Estoy jugando con dolor y no puedo ofrecer mi verdadero nivel. Tengo algo en el tobillo que roza en el tendón de Aquiles...». Días después el Baskonia anunciaba que el exjugador cajista pasaría por el quirófano y estaría de tres a cuatro meses fuera de las pistas como mínimo. Granger se recuperó a tiempo para jugar la fase por el título, de hecho fue el más destacado en la eliminatoria ante el Zaragoza.

Las dudas sobre su continuidad en el Baskonia estaban en el aire. Los problemas físicos le habían perseguido y su rendimiento era acorde a lo que se esperaba, pero él estaba decidido a quedarse para triunfar en Vitoria. Quería quitarse esa espina. Esos rumores llegaron a Málaga, como casi cada verano desde que se fue para fichar por el Efes. «Si se pone a tiro nos lanzamos a por él sin dudarlo; de cabeza», dijo un miembro del consejo de administración cuando surgió el asunto.

Sin embargo, su alto caché desde que se fue del Unicaja siempre ha sido un obstáculo para su regreso, era más un deseo de los aficionados que una posibilidad real, al menos por ahora.

Granger, después de ser intervenido de la rotura del tendón de Aquiles hace una semana.
Granger, después de ser intervenido de la rotura del tendón de Aquiles hace una semana. / TWITTER

A pesar de esta mala suerte que persigue al base, no todo ha sido negativo en su vida en los últimos meses. En febrero, aprovechando ese periodo de baja, contrajo matrimonio con la periodista Milena Martín, su pareja desde hace unos años, y dentro de unas semanas serán padres de un niño. El nacimiento de la criatura será sin duda la mejor noticia para un Granger ahora en horas bajas. A la espera de eso, el base ya ha adelantado que espera volver más fuerte que nunca. Conociéndolo, nadie lo duda.