Un estudio advierte de los riesgos del proyecto de la NBA en Europa
El Instituto Coordenadas señala que en el Parlamento Europeo muestran su preocupación ante la posible pérdida de control deportivo y fiscal con la llegada de la nueva competición
El futuro desembarco de la NBA en Europa, una competición pretérita de la que ya se conocen más detalles concretos, no termina de convencer a ... las autoridades políticas continentales. Se espera que sea una realiad en octubre de 2027, con 16 equipos en liza: 12 plazas fijas y cuatro a repartir entre aquellos clubes que hagan méritos deportivos para merecerlas. El director general del proyecto, George Aivazoglou, avanzó hace ya casi una quincena qué doce ciudades o enclaves (que no clubes) 'gozarán' de esas plazas fijas: Madrid y Barcelona en España, Milán y Roma en Italia, Múnich y Berlín en Alemania, Manchester y Londres en Inglaterra, Lyon y París en Francia, Estambul en Turquía y Atenas en Grecia. Ciudades con un fuerte arraigo deportivo y de una fuerte tradición futbolera.
Se espera, así, que los clubes del deporte rey acaparen estas plazas fijas, aquellos que ya tienen equipo de baloncesto y otros que todavía no. El Milan, el Inter, el Manchester City, el Chelsea o el Paris Saint-Germain son algunos de ellos. «Estamos hablando con algunos equipos de basket ya existentes, pero también estamos hablando con clubes de fútbol con marcas muy fuertes pero que no tienen equipo de baloncesto. Y en otros casos partiremos de cero», señaló el directivo.
Un estudio llevado a cabo por el Instituto Coordenadas de Gobernanza y Economía Aplicada advierte sobre los riesgos que el aterrizaje de esta nueva competición pueden acarrear para el viejo continente. Así, queda abierto un intenso debate sobre sus posibles consecuencias. El proyecto, aunque ambicioso, despierta inquietudes económicas y regulatorias. Desde los altos costes que los clubes han de afrontar para entrar (entre 500 y 1.000 millones de dólares), hasta el no retorno de la mitad de los beneficios que genere la competición a través de derechos de televisión, merchandising, patrocinios y otros activos intangibles.
Preocupación
El Parlamento Europeo ya ha manifestado su preocupación con la emisión de un escrito, de una resolución, hecha pública apenas unos días después de que la NBA ofreciera detalles sobre el formato de competición, en la que advierte del riesgo de que Europa pierda el control sobre su ecosistema deportivo en favor de una liga de gestión y fiscalidad externa, donde buena parte del negocio se generaría en territorio europeo, pero se contabilizaría fuera. Las preocupaciones no radican sólo en el apartado deportivo, también en la fiscalidad y en la gobernanza del deporte continental.
Más allá, presenta a la Euroliga como un modelo de competición más alineado con los valores del viejo continente: hay más clubes participando y el valor económico que genera se queda aquí, en Europa. «No solo dinamiza el empleo directo e indirecto, sino que refuerza el turismo deportivo, la inversión privada y la proyección internacional del país como potencia del baloncesto europeo. Esta presencia plural refleja la solidez del ecosistema nacional y contribuye a una redistribución territorial del valor generado», reza textualmente el informe en una de sus partes.
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