El Unicaja gana en Polonia un partido soporífero

Thompson, el más destacado en el Unicaja /EFE
Thompson, el más destacado en el Unicaja / EFE

El cuadro malagueño rivalizó en errores con su rival, pero mantuvo su buen nivel defensivo para sumar el segundo triunfo en la Eurocup (59-66)

Juan Calderón
JUAN CALDERÓN

Ciertos recuerdos pueden almacenarse muy profundamente en nuestra mente y recordarse a la perfección y en cambio, otros aspectos pueden no memorizarse bien y olvidarse con facilidad. El encuentro entre el Unicaja y el Asseco Arka Gdynia engrosará el segundo apartado en el cerebro de los aficionados del Unicaja. Fue uno de los encuentros más soporíferos que se recuerdan en las últimas temporadas entre dos equipos que rivalizaron en errores. Pero el Unicaja ganó (59-66) y eso es lo que importa. A estas alturas de la temporada, con el equipo necesitado del refuerzo moral que dan los triunfos, el resultado es lo más importante. Hay que seguir adelante sin hacer prisioneros; sin mirar atrás. Así que borren cuanto antes el partido de Polonia y piensen en que el equipo malagueño suma ya tres victorias seguidas entre Liga y Eurocup y que es líder de su grupo en la competición continental.

Dicho esto, no conviene pasar por alto los problemas ofensivos que tiene este Unicaja, que con el mal momento de Jaime Fernández, sufrió por el apagón ofensivo de Adams. Al menos la solidez defensiva sigue intacta y eso le permitió ganar al un rival limitadísimo en un encuentro absolutamente soporífero. El sábado llega el Joventut y será otra historia totalmente diferente. Hasta entonces, olviden lo de Polonia.

La primera parte del encuentro fue sólo apta para los aficionados más fieles. Como el equipo polaco ganaba de calle en el recital de fallos, el malagueño fue poco a poco acaparando terreno, pero no a base de buen juego, sino por aprovechar las concesiones de su rival. Tras el 4-0 de salida, llegó un parcial de 2-12 que auguraba un partido cómodo si mantenía esa dinámica, algo que no ocurrió. Las cinco canastas que los dos equipos lograron en juego en los primeros diez minutos reflejaban la escasa calidad del encuentro.

Como el Asseco Arka seguía jugando un baloncesto horrible y sus americanos abusando del individualismo, el Unicaja alcanzó los 11 puntos de renta (10-21). Pero el equipo de Casimiro seguía dando concesiones. Llegaron fallos absurdos de Ejim, Avramovic y Jaime Fernández que no tuvieron gran trascendencia porque el Asseco lo fallaba todo, como ejemplo su 0 de 7 en triples al ecuador del segundo cuarto. Pero claro, no se puede jugar al fallo del rival. En cuanto a los polacos, mejor dicho a sus americanos, le entraron las canastas, el partido cambió por completo. El Unicaja seguía jugando un baloncesto pobrísimo y anotando casi sólo desde la línea de personal. Llegaron tres triples de Green y los cajistas no encontraron respuesta, con un fallo detrás de otro desde la línea de tres (1/12), cediendo el rebote y abusando de las pérdidas. Todo esto le llevó a llegar al descanso perdiendo 30-28.

El Unicaja comenzó, por suerte, la segunda mitad con más ritmo y sabiendo dónde tenía que poner el balón. Fueron cinco minutos algo mejores con Thompson metiendo todo lo que había fallado en la primera parte. El estadounidense firmó doce puntos seguidos y el Unicaja pasó a dominar 35-45. El partido amenazaba con romperse, pero el juego del cuadro malagueño no tuvo continuidad. Se perdió la lógica a la hora de atacar, con una mala circulación de balón . Como el rival mostraba sus enormes carencias, no supo remontar el partido y al cuarto decisivo se llegó con el Unicaja por delante (44-49).

Zsubarga, un jugador que en España lo tendría complicado en la LEB, apretó el choque en el arranque del último cuarto. Resultaba complicado entender cómo un equipo notablemente superior como el malagueño se había complicado tanto la vida. Por suerte, emergió durante unos minutos el talento para aclarar las cosas. Thompson y Waczynski agilizaron el ataque cajista en un mano a mano que resultaría decisivo a cinco minutos del final (50-57). A pesar de esa espesura que mostró, el Unicaja amarró el choque con dos rebotes de Suárez, uno en defensa y otro en ataque, que fueron claves.