Zurab Pololikashvili: «Los apartamentos turísticos son un modelo de negocio que no se puede parar»

Pololikashvili, el pasado sábado en el hotel Villa Padierna. /Josele-Lanza -
Pololikashvili, el pasado sábado en el hotel Villa Padierna. / Josele-Lanza -

El secretario general de la Organización Mundial del Turismo aboga por alcanzar mediante la regulación unas normas claras que permitan la convivencia de todos los productos turísticos

Héctor Barbotta
HÉCTOR BARBOTTAMarbella

Tras haber sido embajador de Georgia en España y otros tres países, Zurab Pololikashvili está al frente desde el pasado enero de la Organización Mundial del Turismo. A sus 41 años presenta un currículum impresionante que incluye el dominio de siete idiomas, entre ellos el español, con el que responde a las preguntas de este periódico en el hotel Villa Padierna, donde pasó en una visita privada.

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Durante los últimos años el turismo vivió bajo la amenaza del terrorismo y muchos destinos se vieron afectados. Esa amenaza parece haber remitido. El último atentado fue el de Barcelona, hace ya un año.

–En algunos países, después de los atentados terroristas el número de visitantes bajó un 40 o un 50 por ciento. Y se trata de países donde la parte más importante de su economía es el turismo. Para todo el mundo es muy bueno que después de Barcelona no haya habido más atentados. Hemos tenido ataques horribles durante algunos años. Nuestra estrategia es aprovechar el turismo para promover la paz y para regularizar las relaciones entre países. Espero que sigamos así. El año pasado el número de visitantes en todo el mundo subió en más de mil millones. Hay crecimientos superiores al 3 por ciento en todas las regiones. Todo va muy bien. La economía mundial está creciendo y eso nos da la esperanza de que el turismo también va a crecer. Cuando hay crecimiento de la economía eso afecta directamente a nuestro sector.

Durante estos años los países del sur del Mediterráneo se vieron afectados por el terrorismo y eso repercutió positivamente en los destinos españoles. Ahora ese turismo prestado parece haberse ido.

–Yo no quería mencionar a un país concreto, pero ahora que usted lo hace voy a darle un ejemplo. El año pasado Turquía, Egipto y Túnez han crecido y han vuelto a las cifras de 2010, pero España también ha hecho un récord con 32 millones de turistas. Lo que le quiero decir que eso no afectó directamente. Hubo un momento cuando países como Egipto y Turquía, que han desarrollado un turismo de playa, cayeron, eso desvió turistas a España. Pero la vuelta de turistas a esos países no ha afectado a España. Este año hay números muy positivos en esos países y estamos muy contentos, porque es bueno para su economía y también para la paz.

Uno de los actores principales del auge del turismo son las líneas aéreas de bajo coste, que han permitido que más gente pueda viajar. Ahora se está viendo que esas compañías tienen dificultades. ¿Estamos ante un gigante con pies de barro?

–Yo creo que el low-cost es un tema de gestión. También ha habido antes huelgas en empresas que no son de low-cost. En cualquier sitio siempre hay huelgas, no solamente en las aerolíneas. Lo que es bueno es que la conectividad ha crecido mucho, casi se ha doblado la conectividad dentro de los continentes. Hay mucho espacio aún para desarrollar, que crezca el número de vuelos y con ello el número de turistas. Sin conectividad no hay turismo. Hay tres factores para el turismo: la conectividad, las infraestructuras y el servicio. La educación y el profesionalismo del personal es muy importante. Ahí queremos crecer y estamos invirtiendo en eso. En todas las regiones estamos creando centros académicos porque queremos tener un sector competitivo. En uno o dos años tendremos centros que van a ayudar a las regiones a desarrollarse.

¿Son centros promovidos por la OMT con fondos propios?

-Sí. En algunos casos tenemos socios, escuelas de negocios que quieran hacerlo con nosotro o universidades

¿Esto se hará sólo en los destinos emergentes?

-No, en Portugal, por ejemplo, lo hemos hecho. Hay demanda, lo necesitan, en Suiza igual. También en otras regiones, como en África, América Latina o China, donde hay mucha demanda. Queremos establecer un modelo, desarrollarlo y luego copiar, con un programa y unas plataformas. Hay regiones que viven del turismo y necesitan cualificación.

Competencia

Además de las líneas de bajo coste hay otro actor que han aparecido recientemente, los apartamentos turísticos. Eso está generando problemas de convivencia y también de competencia con los hoteles.

–Sí, en muchas ciudades hemos tenido protestas bastante fuertes, porque afecta a la población doméstica, a la cultura, a los edificios, que hay que cuidar. Nuestra recomendación es que siempre se puede gestionar bien. Yo creo que Airbnb está manteniendo negociaciones con autoridades de diferentes países y ciudades para llegar a acuerdos y tener reglas de negocio. Airbnb ha crecido bastante en turismo y eso es un producto y un modelo de negocio que no se puede parar. El objetivo nuestro es regularizar, conseguir que haya unas reglas de convivencia. Hay muchos países donde se ha llegado a regularizar y espero que muy pronto Airbnb tenga su espacio en el sector.

En España todavía eso está por hacerse y una de las polémicas que hay es quién debe hacerlo, si el Gobierno central, las administraciones regionales o los municipios.

–Yo creo que el Estado y los ayuntamientos pueden llegar a un acuerdo sobre cantidad, sobre tasas, sobre reglamentos acerca de cómo Airbnb debe vender su producto, pagar sus tasas y no molestar a la gente. Siempre se puede hacer eso y llegar hasta algún límite.

¿Hay algún país que ya ha encontrado una fórmula?

–Nosotros estamos con ellos para crecer, ayudar y ver cómo se gestiona en otros países. Hay mucha demanda.

¿Hay algún país donde se haya conseguido?

–Sí, sí. Hay países donde se ha regulado.

¿Me puede mencionar un ejemplo?

–No quería mencionar a ningún país, pero en Portugal, por ejemplo, se ha regularizado de una manera muy clara.

En algunos destinos españoles, debido a este tipo de turismo invasivo se ha generado algún movimiento de fobia al turismo. ¿La OMT ve esto con preocupación?

–Si, a nosotros nos preocupa cuando alguna región no quiere recibir más turistas. Siempre hay que encontrar un punto de equilibrio y de acuerdo. Tenemos bastantes casos, sobre todo en destinos de turismo de cruceros o en destinos como Venecia. Pero con buena gestión se puede salir de esa situación. Hay ciudades que siempre han querido tener turistas, que han invertido en promoción y en infraestructuras y ahora necesitan encontrar un equilibrio. Hay instrumentos para hacerlo. Las ciudades y destinos inteligentes, a través de nuevas tecnologías que nosotros ofrecemos, pueden gestionar el tráfico de turistas en ciudades. A los nuevos destinos siempre les recomendamos invertir en promoción, en imagen de marca. La idea es que se debe crecer en las cuatro temporadas. Nuestro rol es ver los buenos ejemplos y dar recomendaciones a los destinos.

«Hay que inventar algo para que los turistas quieran venir todo el año»

La Costa del Sol viene intentando desde hace años conseguir desestacionalizar la actividad, y es una batalla que nunca se consigue ganar. ¿Qué es lo que habría que hacer para que el flujo de turistas se reparta durante todo el año?

–Yo creo que aquí hay muchas oportunidades. Marbella y la Costa del Sol tienen unas infraestructuras fantásticas. Hay que crecer con nuevos productos turísticos, no sé si sería con festivales, con temporadas de rebajas en los comercios. Hay que inventar algo para que los turistas quieran venir en otras épocas del año. Hay muy buena conectividad con países europeos, hay vuelos directos, hay infraestructuras. Marbella y la Costa del Sol tienen un turismo de lujo. Aquí el tiempo es fantástico y estoy seguro de que los turistas vendrán todo el año.

¿Que ayuda da la OMT en este caso?

–Si el gobierno está interesado y lo solicita nosotros colaboramos. Mi visita ahora es privada, pero en FITUR podemos hablar acerca de cómo podemos ayudar.

 

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