Oficios al SUR

Un verano positivo para el director del Hotel Riviera

Miguel Jiménez, director general del Hotel Riviera de Benalmádena. /SUR
Miguel Jiménez, director general del Hotel Riviera de Benalmádena. / SUR

Con la temporada alta aún por finalizar, realiza un buen balance de lo transcurrido hasta la fecha

ALEJANDRO DÍAZ

El Hotel Riviera está situado junto al mar y ofrece vistas al puerto deportivo de Benalmádena. Cuenta con un spa y centro de bienestar que incluye sauna, gimnasio y piscinas. La mayoría de sus clientes son británicos. Miguel Jiménez es su director general y realiza un balance positivo de lo que va de temporada alta.

«A nivel general, en la zona de Benalmádena, los hoteleros coincidimos en que la temporada está siendo muy buena. No ha habido ninguna incidencia y se están cumpliendo las previsiones», destaca Jiménez. En su valoración, el director del Hotel Riviera reconoce que apenas han tenido que recurrir a lanzar ofertas. «Es lo que a veces puede echar la temporada por alto, pero no es el caso:están siendo meses realmente buenos». La rutina de un director de hotel no es sencilla, porque como bien explica Jiménez, hay que hacer de todo.

«Llegas por la mañana y lo primero es ver qué ha acontecido la noche anterior, si ha habido algún tipo de incidencia. Posteriormente, hay que comprobar si los servicios de restaurante están funcionando con normalidad», comenta Jiménez, quien añade a su lista un sinfín de obligaciones:«Comprobar ocupaciones, la facturación, reuniones con los jefes de departamento para que todo esté perfectamente coordinado... Lo que ocurre es que a veces llegas al hotel con un plan muy claro y suelen aparecer circunstancias que después te lo cambian», señala. Además, Jiménez le da una gran importancia al trato directo con el cliente. «Se sienten tranquilos cuando un director de hotel le saluda por los pasillos, por la zona de restauración, y tener la ocasión de intercambiar unas palabras con ellos. Eso les transmite, sobre todo, proximidad», reconoce el propio director del Hotel Riviera.

La Costa del Sol ha sido históricamente un destino preferente para el turista europeo y nacional. Antiguamente, la temporada alta se reducía a agosto y a las dos últimas semanas de julio. Gracias al crecimiento y la modernización del parqué hotelero y a la mejora de la calidad de la oferta, este periodo se ha expandido.

Actualmente, como apunta Jiménez, las contrataciones de verano comienzan en mayo y se mantienen hasta octubre. Por lo que aunque agosto terminase ayer, todavía queda mucho 'verano' para las zonas de hoteles, restauración, playas, bares, discotecas, museos, monumentos y todo lo que ofrece un destino único y de los más consolidados del mundo. «Al Hotel Riviera, históricamente, septiembre siempre se nos ha dado muy bien, por lo que hay motivos para ser optimista y que los resultados sean aún mejores», sentencia Jiménez.

El Hotel Riviera cuenta con una clientela fija y la suerte de que antes de junio ya tiene reservas para septiembre. La mayoría de sus clientes (hasta un noventa por ciento)son británicos que llevan décadas visitando la Costa del Sol. «Este mes haremos la misma ocupación que en agosto», reseña Jiménez, lo que demuestra que la temporada veraniega es cada vez más prolongada en el calendario.

Jiménez recuerda que desde el año 2014, cada ejercicio ha ido creciendo el número de turistas que visitan el destino Costa del Sol. Pero advierte de que en gran medida este fenómeno se ha visto impulsado por la inestabilidad de países potencialmente competidores como Túnez o Egipto. «Ahora estamos en la cresta de la ola», subraya el director del Hotel Riviera, quien es consciente de que las cifras de récord no pueden darse año tras año.

Sin embargo, sí tiene algunas recetas para que uno de los sectores estratégicos del país, como lo es el turismo, no padezca un frenazo una vez se vayan estabilizando la situación de los países antes citados. Una de las más importantes es la implicación de las instituciones públicas a la hora de invertir en nuevas infraestructuras y de mejorar las ya existentes. Otra cuestión básica y en la que trabaja Jiménez con insistencia es en la fidelización del cliente. Y eso se consigue con calidad. «Benalmádena necesita modernizarse y mejores infraestructuras públicas», solicita Jiménez, quien a pesar de todo es optimista.

«Tenemos en la Costa del Sol mucha experiencia para atender al cliente de calidad. Tenemos una planta hotelera que se ha renovado recientemente. Tenemos gastronomía. Estamos situados en un punto que permite visitar casi toda Andalucía. Todos los mimbres para ser un destino único», concluye Jiménez.

Buenas sensaciones

El estado de ánimo del sector hotelero en Málaga y su provincia es positivo, aunque la mayoría son conscientes de que el ciclo alcista irá bajando con la estabilización de países que son competencia. Por ello, proponen que se tomen todo tipo de medidas para cuidar un sector estratégico para la economía del país. Entre estas medidas estarían la modernización y la creación de nuevas infraestructuras, y la fidelización del turista.