Ryanair comienza este puente a cobrar por el equipaje de mano en la cabina del avión

La compañía asegura que con esta medida pretende agilizar los embarques. /AFP
La compañía asegura que con esta medida pretende agilizar los embarques. / AFP

La compañía sólo permite llevar gratis bolsos y mochilas pequeñas, una medida que ha irritado a los consumidores

TERESA ABAJOMadrid

Los clientes se quejan, pero (tengan o no razón) al final lo asumen. Esta parece ser la filosofía de Ryanair, que ha dado una vuelta de tuerca a las condiciones de sus viajes 'low-cost'. Desde ayer, los pasajeros que lleven consigo algo más que un bolso o una mochila pequeña que quepa debajo del asiento deberán pagar por ello. Entre seis y ocho euros, si son previsores y lo agregan en el momento de la reserva; diez si lo añaden después por internet –hasta 40 minutos antes de la salida del vuelo– y 25 para los más despistados. La medida ha provocado un rechazo inmediato en Italia, que ya ha advertido que no la tolerará. En España, la asociación de consumidores Facua también ha denunciado lo que considera una práctica «abusiva».

La aerolínea irlandesa, que lidera las operaciones en Málaga, anunció su nueva política de equipajes a finales de agosto y la justificó con criterios de puntualidad. Asegura que permitirá agilizar los embarques y reducir los retrasos en los vuelos, al incitar a los pasajeros a que facturen todas sus maletas. Hasta ahora, los bultos de hasta diez kilos de peso debían ser etiquetados en la puerta del avión y transportados en la bodega de forma gratuita. Los portavoces de la compañía aseguraron ayer que el sistema «está funcionando bien» y ya en la primera jornada se «aceleró» el proceso de embarque.

Sin embargo, tras los rostros sonrientes que anuncian los nuevos criterios en su página web hay nubarrones de tormenta. Italia ha sido el primer país en reaccionar. La autoridad garante de la competencia del mercado ordenó en la tarde del miércoles la suspensión provisional de esta medida, que ve como «un engaño al consumidor». Sostienen que los sobrecostes deberían incluirse en la tarifa estándar porque aplicarlos después «es una representación falsa del precio real del billete» y «no permite la comparación real con las tarifas de las demás empresas». La orden afecta también a otra compañía de bajo coste, la húngara Wizz Air, que aplica una política similar. Ryanair, que tiene rodaje en el terreno de la polémica, no ha tardado en contestar que apelará «de inmediato» la decisión de la autoridad italiana, que en su opinión «no tiene competencia en todo lo relacionado con la seguridad aérea y la puntualidad. Nuestra política es transparente y beneficia a los clientes», defienden.

No es solo un enfrentamiento entre dos partes. Poco después de anunciarse los nuevos cargos, la Comisión Europea apreció dudas de legalidad e inició los trámites para recabar más información, a petición de eurodiputados y asociaciones. En España, Facua ha pedido a la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) y la de Consumo que abran un expediente sancionador a Ryanair, por entender que el precio extra incumple las condiciones básicas del contrato de transporte aéreo. Los consumidores citan la Ley de Navegación Aérea, que obliga a «transportar de forma gratuita en cabina, como equipaje de mano, los objetos y bultos que el viajero lleve consigo», y solo admite excepciones «por razones de seguridad, vinculadas al peso o al tamaño del objeto».

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