La WTM refuerza su papel como punto de encuentro del sector en la 'era del .es'

Expositor de SUR en la WTM 2018, donde además de los periódicos se ofrecen diversos productos gastronómicos malagueños, concretamente de Málaga Virgen, El Colmenero, Famadesa y Rioliva./Salvador Salas
Expositor de SUR en la WTM 2018, donde además de los periódicos se ofrecen diversos productos gastronómicos malagueños, concretamente de Málaga Virgen, El Colmenero, Famadesa y Rioliva. / Salvador Salas

La feria de Londres cierra hoy sus puertas en ExCel con la incógnita del Brexit y sus posibles repercusiones

Pedro Luis Gómez
PEDRO LUIS GÓMEZEnviado especial. Londres

La World Travel Market cierra hoy sus puertas con la sensación y el ambiente de que «algo va a pasar». Y no sólo por el tema del mercado turístico propiamente dicho, sino porque hay abiertas muchas incógnitas sobre qué va a pasar con el Brexit, lo que mantiene en una tensa espera no sólo a los inversores y empresarios, tanto de Gran Bretaña como de España y la UE, sino también a los propios ciudadanos, que prefieren esperar unos meses a ver cómo evolucionan las cosas y la forma de 'ruptura' entre el país británico y la Europa comercial y económica antes que decidirse a apuestas socioeconómicas para 2019.

Es verdad que para la primavera del próximo año todo tienen que estar, para bien o para mal, cerrado, pero lo que tampoco nadie duda es que lo que sea será diferente a lo que hay.

En medio del 'efecto Brexit', con sus miedos y sus dudas, aparece la WTM que mantiene su liderazgo mundial junto a la ITB y Fitur. Cada cual ya, según sus intereses, los coloca en un peldaño u otro del 'cajón', que en el caso de Andalucía y la Costa del Sol-Málaga sin duda es el primero por lo que significa en cuanto a número de turistas, con apabullante mayoría de quienes entran a nuestra comunidad por el aeropuerto Pablo Ruiz Picasso. Este tipo de ferias, creadas en la década de los 80 con el objetivo de ser punto de encuentro de los profesionales y empresarios del sector, cuando el fax apenas había llegado, y no había móviles, ni mucho internet, con la eclosión de las nuevas tecnologías, con la llegada del nuevo siglo, parecían estar llamadas a desaparecer: ¿para qué mantener la WTM o la ITB con lo que cuesta toda la infraestructura para quien asiste a las mismas si hoy te puedes conectar en multi-videoconferencia en directo y en tiempo real puedes firmar un contrato aunque haya decenas de miles de kilómetros de distancia con toda la validez jurídica y comercial? Pues no ha sido así. Es tal el caudal económico que significan estos eventos para las ciudades en los que tienen sus sedes, que se desarrolló un mecanismo de autodefensa y de 'acomodo' a la nueva era y sus adelantos, y en cierta manera valerse de ellos. En la era tecnológica se ha utilizado la importancia del 'face to face', del encuentro cara a cara y del apretón de mano como complemento a todos los avances mediáticos. Eso sí, al menos la WTM, se han recortado fechas, porque de los cinco días que en su primera época duraba esta feria (después en los 90 pasaron a cuatro) desde hace dos años sólo son tres, y posiblemente en breve se recorten a dos, pero eventos como WTM han desarrollado un grado de supervivencia inesperado. Por eso, quizás, también ha 'renacido' el tema del obsequio a los asistentes, de la degustación gastronómica, del regalo-recuerdo, para forzar ese contacto, esa necesidad de mirarse directamente a la cara sin pantallas de por medio. Es el triunfo del 'tú y yo', del contacto físico y personal en medio de la 'era del .es', por lo que a estos eventos se les puede aplicar la frase de «aquellos muertos que vos habíais matado gozan de muy buena salud».

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