Primeros contactos para retomar el decreto para clasificar los hoteles

Vista de una de las zonas de piscinas del mayor complejo hotelero de la Costa, en Torremolinos. :: sur
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Vista de una de las zonas de piscinas del mayor complejo hotelero de la Costa, en Torremolinos. :: sur

Implantar el nuevo sistema de puntos por servicios en el establecimiento y fijar las condiciones para los de lujo, elementos clave

PILAR MARTÍNEZ MÁLAGA.

En el decálogo de prioridades que el sector turístico de la Costa remitió a la Junta, incluso antes de conocerse quién sería el partido y el responsable que tomaría las riendas de esta industria, se encontraba la necesidad de consensuar el decreto de clasificación hotelera y el que regulará los cinco estrellas y gran lujo. Y es que desde 2010 lucir una «GL» de Gran Lujo en la entrada de un hotel no es posible en Andalucía. Desde entonces, más concretamente, desde 12 de abril de dicho ejercicio, en la región no se ha podido catalogar a ningún establecimiento con el máximo distintivo. Cabe recordar que el Boletín Oficial de la Junta (BOJA) de dicho día derogaba las exigencias que se establecían en la norma de 2004 sobre establecimientos hoteleros y en la que precisaba que el calificativo «de Gran Lujo sólo podrá ser usado por los hoteles clasificados en la categoría de cinco estrellas y declarados como tal carácter por la Consejería de Turismo cuando reúnan condiciones excepcionales en sus instalaciones, equipamiento y servicios». Sin embargo, estos requisitos fueron eliminados en el decreto 80/2010, de 30 de marzo, en el que se establece que las nuevas condiciones se fijarán «mediante orden de la persona titular de la Consejería competente en materia de turismo». Normativa que ahora se pretende activar.

Paralelamente, el sector hotelero está pendiente de cerrar el acuerdo con la Junta sobre una nueva clasificación de los establecimientos para adaptar la normativa actual, basada prácticamente en las dimensiones de las diferentes estancias, a las necesidades del nuevo viajero y a las exigencias que ya se imponen en muchos países europeos e, incluso, en dos comunidades españolas, entre ellas la de Baleares. Y es precisamente la norma de estas islas la que los empresarios quieren que sirva de base para el modelo andaluz.

La negociación de este decreto se prolongó durante la última legislatura, con importantes avances en el documento, pero sin llegar a un acuerdo que permitiera su aprobación. Ahora, en estos días han sido varios los encuentros que han mantenido los empresarios, tanto hoteleros, como el presidente del Consejo de Turismo de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Miguel Sánchez, con el secretario general de Turismo de la Junta, Manuel Muñoz. El objetivo es retomar la nueva calificación hotelera, que cambiará sustancialmente la norma actual en la que básicamente las categorías hoteleras se establecen en base a las dependencias con que debe contar y las dimensiones de las mismas. Ahora se quiere dar un salto, más en consonancia con la legislación europea, en la que la clasificación de los hoteles se basa en los servicios que presta. Se trata de establecer un sistema de puntos con los que se fijan diversos criterios, en línea con el sistema que desde 2010 adoptaron las asociaciones nacionales de hoteles de Austria, Alemania, Suiza, República Checa, Hungría, Holanda y Suecia, creando la «Hotelstars Union», es decir, un sistema de clasificación basado en 21 principios. En las negociaciones anteriores, este un nuevo decreto sobre clasificación hotelera incluía la de Gran Lujo.

En esta misma línea de armonizar las categorías en función a cómo lo están haciendo ya en Europa trabajan la comisión de Turismo de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA) y los hoteleros andaluces. Sánchez consideró que «este decreto es una prioridad para mejorar la competitividad de la Costa y más en un momento en que se suman proyectos de lujo que requieren de una base normativa para evitar frenar estas inversiones».

El sistema de Europa está compuesto por 270 criterios clasificatorios, que combina una serie de requisitos mínimos por categorías con otra serie de exigencias opcionales, que se pueden cumplir para conseguir puntos requeridos para la obtención de las distintas estrellas a las que puede aspirar cada establecimiento.