El potencial desaprovechado de España

Z. ALDAMA SHANGHÁI.

Hace siete años España se propuso atraer a un millón de turistas chinos en 2020. Parecía entonces una meta imposible, pero las cifras hacen pensar que se logrará. El año pasado nuestro país recibió a 718.000 visitantes de esta nacionalidad, un 23,3% más que en 2016. Y todo apunta a que la tendencia se mantendrá. No obstante, incluso ese millón es poco comparado con las estadísticas de otros países del entorno, como Francia o Italia. Sin duda, España no ha sabido explotar su gran potencial en el principal mercado emisor de turistas del mundo.

Rafael Cascales, presidente de Fotec, enumera tres razones principales: «Hemos empezado tarde y con recursos insuficientes la promoción de España en China. No se entiende que no tengamos, por ejemplo, oficina de Turespaña en Shanghai. Y, aunque se ha avanzado de forma extraordinaria en los últimos 18 meses, seguimos muy por detrás en conectividad aérea directa si nos comparamos con esos países de referencia. Por último, pero no menos importante, ha habido una deficiente gestión en la emisión de los visados, lo que hace que sea un calvario para un chino venir a nuestro país».

No obstante, las perspectivas son buenas. Y Cascales hace hincapié en lo importante que es la complementariedad que representa el viajero chino. «El hecho de que venga a España significa que gastará más y mejor que, en comparación, casi cualquier otra nacionalidad. El turismo chino puede ser el acicate para impulsar un cambio de estrategia turística que nos aleje del 'sol y playa' tradicional y nos aproxime más a un turismo sostenible y de mayor valor añadido. Básicamente, es lo que España necesita», señala.