Málaga prepara una modificación de su Plan General para regular las viviendas turísticas

Turistas se dirigen hacia su alojamiento en el Centro Histórico de Málaga. /SUR
Turistas se dirigen hacia su alojamiento en el Centro Histórico de Málaga. / SUR

Urbanismo trabaja en una nueva clasificación del uso residencial para establecer una categoría que recoja los alquileres vacacionales

Jesús Hinojosa
JESÚS HINOJOSAMálaga

Málaga va a emprender el camino tomado ya por ciudades como Barcelona, Madrid, Sevilla, San Sebastián, Mallorca y Bilbao, y prepara una iniciativa para regular y poner límite de algún modo al 'boom' de las viviendas turísticas experimentado en los últimos años. Según ha podido conocer este periódico, la medida en la que trabaja el equipo de gobierno municipal es una modificación del Plan General de Ordenación Urbanística (PGOU) de forma que quede recogida en su normativa la definición del concepto de vivienda que se alquila con un fin turístico. Esta tipología de alojamiento está definido en las normas de la Junta de Andalucía, pero no así en las que regulan los usos urbanísticos de los ayuntamientos, y es por esta vía por la que el Consistorio malagueño quiere empezar a actuar para regular la proliferación incontrolada de los pisos turísticos.

Lo que se está planteando desde la Gerencia Municipal de Urbanismo es la modificación del artículo 6 del PGOU, en el que vienen recogidos los usos residenciales, de forma que las viviendas se diferencien en dos tipos: las de alojamiento permanente y las de alojamiento transitorio. Dentro de esta segunda clasificación se enmarcarían las viviendas que se ofrecen en alquiler con un uso turístico. No estarían incluidas dentro de esa nueva tipología de viviendas de alojamiento transitorio con un uso turístico los conjuntos de apartamentos turísticos (que tienen su propia regulación), ni los alquileres de más de dos meses de duración, entre otros.

Esta modificación del PGOU para regular el uso turístico de las viviendas de Málaga es la base sobre la que el equipo de gobierno prevé fundamentar mecanismos añadidos para poner límite a su proliferación en determinados sectores de la capital, en función de la evolución del mercado.

A consultas de este periódico, el concejal de Ordenación delTerritorio, Francisco Pomares, explicó que la Junta de Gobierno Local va a aprobar «en breve» que el departamento de Planeamiento de la Gerencia de Urbanismo ponga en marcha el procedimiento de esta variación de la normativa del PGOU, para lo que se prevé crear una mesa de trabajo en la que participen empresarios y vecinos. «Tenemos el mandato del alcalde para avanzar en esta cuestión y vamos a escuchar a todas las partes para encontrar un punto medio», dijo.

La actuación de Urbanismo en este caso toma el testigo de análisis realizados por otras instancias municipales como el Observatorio de Medio Ambiente Urbano (OMAU) y la Fundación Ciedes en los que se ha puesto de relieve la necesidad de llevar a cabo algún tipo de regulación de las viviendas turísticas para evitar los efectos perniciosos de su propagación, como la subida del precio de los alquileres que está dificultando considerablemente el acceso a la vivienda para familias que quieran establecerse con el régimen de arrendamiento.

Asimismo, Urbanismo ha constatado que este fenómeno no es exclusivo del Centro Histórico, sino que se extiende ya otros muchos barrios de la ciudad, como la zona del litoral este, donde se ha constatado una notable concentración de este tipo de alojamientos en los estudios realizados por el OMAU. De ahí que se opte por una regulación que abarque al conjunto de la ciudad, por medio de la modificación de la normativa del PGOU. No obstante, la aprobación de este cambio implicará una tramitación compleja, que podría durar más de un año, y en la que otros organismos como el Gobierno andaluz deberán emitir sus correspondientes informes al respecto.

El caso de Sevilla

La senda que va a tomar el Ayuntamiento de Málaga es muy similar a la que ya ha anunciado el Consistorio hispalense, que también prepara una modificación de su PGOU para establecer una categoría específica para los pisos turísticos; y una ordenanza que determine los criterios, los requerimientos técnicos y las zonas donde pueda desarrollarse ese uso, si bien las limitaciones que establezca ese documento serán determinadas por las reglas de la libertad de mercado y libre competencia. En el caso de Sevilla, estas medidas van acompañadas de una consulta ciudadana.

Según los datos del Registro de Turismo de Andalucía a fecha del pasado mes de septiembre, Málaga cuenta con 4.015 viviendas turísticas que ofrecen 20.191 plazas, el doble de las hoteleras. Estudios del OMAU han puesto de relieve que, al mismo tiempo que un impulso a la actividad económica de la ciudad, este tipo de alojamientos tienen también efectos negativos como el aumento de las quejas vecinales por ruido y el déficit de la oferta de viviendas en alquiler de larga duración, con el consiguiente incremento de los precios.

 

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