Juan Marín niega lo evidente

El consejero de Turismo, acompañado del director general de Turismo y del gerente de Turismo Andaluz/EFE
El consejero de Turismo, acompañado del director general de Turismo y del gerente de Turismo Andaluz / EFE

El vicepresidente de la Junta tacha de 'fake news' la información sobre la polémica de las rutas con Latinoamérica, pese a estar confirmadas por su Consejería

Pilar Martínez
PILAR MARTÍNEZMálaga

Es fácil, en estos tiempos, tachar de 'fake news' todo aquello que no nos interesa. Y eso es lo que precisamente hizo ayer el vicepresidente de la Junta y consejero de Turismo, Regeneración, Justicia y Administración Local, Juan Marín, cuando en un desayuno de la Ser se le preguntó por la polémica de las nuevas rutas aéreas con Latinoamérica y no tuvo otra cosa que responder que «yo las 'fake news' no las comento. Creo que he respondido muy claro. Esas noticias improvisadas o inventadas yo no las comento», advirtiendo que hablaba «muy en serio». Una consideración importante, porque parecía todo lo contrario. ¿Cómo se puede definir como una falsa noticia una información contrastada y con respuestas por escrito remitidas desde la Consejería de Turismo?

Quizá la contestación tenga algo que ver con que ante la que se ha montado es mejor matar la mensajero, y aquí paz y después gloria. Más aún cuando en el discurso posterior vino a desglosar exactamente lo que se ha publicado en este periódico. Entonces ¿dónde está la falsedad?. A esa pregunta, Marín ya no quiso responder después en la comparecencia ante la prensa que llevó a cabo con motivo de unos talleres de Andalucía Lab, aunque sí hizo declaraciones a SUR. Esa misma actitud fue la elegida por el presidente de la Junta, Juanma Moreno, al ser interpelado en otro acto público en Málaga. ¿Por qué este mutismo ahora? Y ¿por qué no antes?. Y es que cuando en Málaga se ha hablado de esta estrategia de la Junta de mejorar la conectividad con Latinoamérica y hacerlo desde el aeropuerto de Sevilla o del de Málaga, algo insólito hasta ahora, este asunto ya había dejado de ser noticia en la capital hispalense, de la de veces que se había informado de ello sin levantar ninguna polvareda.

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Claro está, allí convenía que se hablara de este tema. Sin embargo, cuando la información, siempre en base a las respuestas dadas por la propia Consejería, se publica en Málaga y se hace con las reacciones nada favorables del sector turístico de la Costa del Sol, el que mueve el negocio del 40% del turismo de Andalucía, y con la defensa a ultranza del aeropuerto de la Costa del Sol por parte del alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, entonces ya es una 'fake news'. Habrá que seguir preguntándose si es que esta administración utiliza este término para definir lo que se conoce coloquialmente como «un marrón».

Marín quiso explicar este asunto, considerando que «es bueno aclararlo en el día de hoy». Fue entonces cuando señaló, para sorpresa general, lo mismo que este periódico entrecomillaba en su información inicial sobre las nuevas rutas a Latinoamérica. Es decir, el vicepresidente de la Junta aseguró que «nosotros hemos mantenido unas conversaciones cuando se celebró la WTTC en Sevilla hace muy poco con representantes del Gobierno de Argentina y de Chile dentro del proyecto de conmemoración del V Centenario de la Vuelta al Mundo». Tras anunciar que este proyecto «es una gran oportunidad para volverle a dar una vuelta al mundo desde Andalucía» y avanzar que este evento, bautizado como Origen y Destino, se llevará a cabo durante los próximos tres años y que se presentará en unos días. El vicepresidente dijo que lo que se pretende es recuperar, precisamente, el espíritu de ese acto de globalización del ser humano que tuvo lugar en 1519 y terminó en 1522.

Pero también mantener el motivo que llevó a Magallanes y Elcano a dar la vuelta al mundo, es decir, hacer negocio. «Nosotros queremos hacer negocio. Ese proyecto ambicioso, uno de los grandes para los próximos años, lo que queremos es visitas comerciales, empresariales, culturales, en este caso, a todos los puertos donde esa expedición atracó. Por ello, traeremos y llevaremos. De hecho en noviembre llegarán misiones comerciales de Argentina, de Chile o de Brasil a Andalucía para conocerla y traerán empresas y agencias que quieran trabajar en Andalucía y nosotros los llevaremos allí. Esas son las misiones comerciales en las que estamos trabajando». Seguidamente, precisó que «uno de esos proyectos incluye la posibilidad de la conectividad aérea entre esos países y Andalucía, nada más». Confirmando así la información de que este proyecto de establecer rutas aéreas no es un invento de la prensa.

El problema está en el dónde. Es decir, quién decide dónde se establecen estas rutas. Y mientras la Consejería informaba a este diario que «no estaba decidido si Sevilla, Málaga o las dos», Marín consideraba que «no era serio que la Consejería decidiera desde donde opera una aerolínea». Algo que además, en la información estaba perfectamente explicado, incluso con el caso concreto de la compañía Norwegian, con permiso en regla para volar desde Málaga a Buenos Aires desde 2017, y sin activar la conexión por falta de mercado.

También explicó el vicepresidente que primero hay que poner en marcha el proyecto, lo mismo que recogía la información de que esta estrategia «estaba en fase embrionaria». Pero claro a Marín le parece «completamente innecesaria la situación generada» en relación a las informaciones publicadas, reiterando que es «falso» y que «está fuera de lugar». Las mismas consideraciones que se podían reprochar a una administración que no es capaz de encarar la polémica, que reducen a «si el avión aterriza en Granada, en Málaga o en Sevilla estará ganando Andalucía. Puede sentar bien o no, pero no soy partidario de partir a trozos un destino turístico como Andalucía porque será un error mayúsculo porque la potencialidad es la diversidad y cuando una provincia gana ganamos todos».

Pues eso, lo dicho, que la duda de que estos vuelos operen o no en Málaga ofende, porque nunca se ha cuestionado y porque sólo la indecisión es insólita. De ahí que las verdades duelan tanto como para proceder a convertirlas en 'fake news'. Fácil, pero lamentable.