La fórmula del Airbnb de barcos tira del sector náutico, que retoma la senda del crecimiento

Puerto Deportivo de Marbella. /Josele-Lanza -
Puerto Deportivo de Marbella. / Josele-Lanza -

El alquiler de embarcaciones de recreo representa ya un 30% del mercado y constata un cambio en las tendencias de consumo

Mónica Pérez
MÓNICA PÉREZMarbella

El sector de la náutica se despereza, parece haber dejado atrás la época más difícil de los años de la crisis y encadena ya tres ejercicios de crecimiento mantenido y, por tanto, de consolidación. «Todavía nos movemos en magnitudes bajas pero recordemos que venimos partiendo de cero porque el sector desapareció con la crisis», subraya Carlos Sanlorenzo secretario general de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (Anem). Ese crecimiento viene de la mano de un cambio de tendencia en el consumo que ha reajustado el mercado.

El alquiler de embarcaciones de recreo y, de forma paralela, el desembarco de la fórmula de Airbnb en el mar, se han convertido en el verdadero motor de un sector que despierta tras el estado de coma en el que quedó por el golpe de la crisis. «Durante la crisis el sector desapareció prácticamente, no fue como el sector del automóvil, por ejemplo, de bajó un dígito o dos, no. Aquí se desapareció por completo», subraya Sanlorenzo, quien añade que tras encadenarse tres años de crecimiento, aunque ligero y moviéndose aún en magnitudes bajas, «se puede concluir que estamos en una situación de consolidación».

En concreto, el mercado náutico ha registrado 4.785 matriculaciones de embarcaciones de recreo entre enero y agosto de este año, lo que representa un crecimiento del 4,3% con respecto al mismo periodo del año 2017, cuando las matriculaciones se quedaron en 4.589. A día de hoy el charter náutico, es decir, las embarcaciones de recreo en alquiler representan el 30,33% del mercado, con 1.392 matriculaciones y un crecimiento sólo en agosto del 15,4%, según los datos recogidos por Anem de la Dirección General de la Marina Mercante. Las motos de agua han sido las que más han crecido durante los ocho primeros meses de este año, con un incremento en las matriculaciones del 14,4%, si bien los barcos a motor siguen siendo las embarcaciones más demandadas en España y suponen el 42,5% del mercado náutico.

La patronal del sector reconoce sin ambages que «uno de los protagonistas de la recuperación del sector ha sido el mundo del charter, lo que constata precisamente ese cambio de tendencia de consumo», explica el secretario general de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas. Un reajuste que ha traído consigo la aparición del fenómeno Airbnb de barcos. La economía colaborativa llegó para quedarse. Transporte, alojamientos, seguros... pocos sectores escapan ya a este nuevo modelo de negocio que echa ancla también en el mar y se habla del fenómeno de la fórmula Airbnb de barcos a través de plataformas que encadenan ejercicios de crecimiento como Nautal, Click&Boat o Samboat.

El mercado de embarcaciones de alquiler, indican desde el sector, crece una media anual de entre un 15 y un 20% generando un volumen de negocio en España de alrededor de 300 millones de euros, un jugoso escenario al que cada vez más empresas se quieren subir, mientras los particulares empiezan a descubrir, como ya ocurriera en su día con la vivienda, la rentabilidad de compartir su embarcación, que utilizan apenas unos días al año. Según una encuesta realizada por Nautal, portal donde ofrecen sus barcos tanto empresas como particulares, los propietarios de los barcos los utilizan una media de 13 días al año. Si a eso se une que el coste que deben asumir cada año entre la depreciación de la embarcación, amarres, varada anual, mantenimiento y reparación y seguro, el coste de poseer una embarcación de 10 metros, por ejemplo, puede estar alrededor de 10 a 15.000 euros.

¿Cuánto puede costar el alquiler de un barco? Un velero de 10 metros durante una semana puede salir por una media de 700 euros en temporada baja y de 1.500 en temporada alta, según el informe de Nautal.

La patronal pide que «se respeten las reglas de juego» y se evite el negocio irregular

De este modo, el alquiler del barco particular se convierte en una excelente oportunidad para reducir costes, como subrayan en otro de los portales de mayor demanda, Click&Boat. La duda que se plantea ahora es ¿genera este modelo de negocio las mismas problemáticas que las viviendas turísticas? En este caso no hay problemas de convivencia con vecinos, pero igualmente el negocio debe hacer frente a las obligaciones fiscales y administrativas establecidas. Y en ello pone el acento la patronal del sector náutico: han de respetarse las reglas de juego y para ello, hay que estar atento este tipo de actividad. «Vemos positivo este tipo de economía siempre y cuando se respeten las reglas de juego, lo que no aceptamos es que bajo el disfraz de consumo colaborativo se esté permitiendo un alquiler ilegal», apunta Carlos Sanlorenzo.

Reconoce el tirón que representa esta fórmula de economía colaborativa en el sector del turismo náutico, pero advierte de que no debe permitirse que se convierta en un alquiler ilegal. «Si es un alquiler debe cumplir con todos los requisitos administrativos, fiscales y laborales. Si lo hace, y como iniciativa que incentiva nuestro sector, bienvenida sea».

Más ocupación de amarres

El verano que acaba de llegar a su fin ha constatando cómo los puertos deportivos andaluces han conseguido mantener el tipo y si bien de media han registrado cerca de un 90% de ocupación de sus amarres en el conjunto de los recintos agrupados en la Asociación Marinas de Andalucía, en casos concretos como Marbella, las cifras han sido mucho más positivas. En el Puerto Deportivo Virgen del Carmen, como señala su director, Javier Mejías, no sólo se ha llegado al cien por cien, sino que existe lista de espera para amarres. En Puerto Banús, la joya de la corona, su consejero delegado Juan Núñez Insausti, apuntaba hace unos días el dato del incremento de ocupación de amarres de las embarcaciones más lujosas, las del mayor eslora.

«Ha vuelto el cliente que realmente ama el mar», explican desde Anem. «Uno de los retos del sector es la fidelidad del cliente. Venimos de una época, entre 2000 y 2007, cuando la adquisición de una embarcación no estaba vinculada con la pasión por navegar, si no a otro tipo de cuestiones, como el esnobismo, y eso lo padecimos. El reto es despertar ilusión, hacer llegar a los ciudadanos que hay muchas formas de disfrutar del mar no sólo con la compra de una embarcación», subraya Carlos Sanlorenzo.

El sector pide un cambio en la fiscalidad actual que grava hasta un 30% del valor de un barco

. Es una de las principales reivindicaciones que desde años llevan poniendo sobre la mesa de los gobiernos. La fiscalidad actual que se aplica al sector náutico mantiene en pie de guerra a un negocio –que igualmente representa a un importante segmento turístico– que apenas empieza a dar señales de recuperación tras el mazazo de la crisis. La patronal a nivel nacional asegura que la alta fiscalidad sigue siendo un obstáculo que, a día de hoy, impide una recuperación más rápida. «Somos el sector con la mayor carga de presión fiscal que existe en el mundo», apunta el secretario general de la Asociación Nacional de Empresas Náuticas (Anem), Carlos Sanlorenzo. El escenario que describe da idea de cómo influye la presión fiscal en la decisión de compra de una embarcación, lo que explicaría además la tendencia al alza del alquiler. «Además del IVA estamos sometidos al impuesto de matriculación, el impuesto especial sobre determinados medios de transporte que grava con un 12% la adquisición de barcos de más de 8 metros de eslora. Esto significa que el coste de la adquisición es el 30%del valor real del barco». El sector reclama además un cambio cultural. «Desgraciadamente y pese a la importancia del turismo en este país, seguimos en muchos sitios viviendo de espaldas al mar, y es necesario cambiar el concepto, y buen ejemplo de que ello se puede hacer y muy bien es el de Málaga capital».

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