Expectación ante el papel de Juan Marín con el turismo

El sector espera aún que la vicepresidencia sume sólo las competencias de Turismo, lo que también abre nuevos frentes

Juan Marín, futuro vicepresidente de la Junta, que se hará cargo de Turismo./SUR
Juan Marín, futuro vicepresidente de la Junta, que se hará cargo de Turismo. / SUR
Pilar Martínez
PILAR MARTÍNEZMálaga

El nuevo Gobierno andaluz, que preside el malagueño Juanma Moreno, ha comenzado a deshojar la margarita. El líder de Ciudadanos y futuro vicepresidente de la Junta, Juan Marín, se ha adelantado, incluso, a la toma de posesión del presidente para avanzar que se hará con las competencias de Turismo. El anuncio ha generado una gran expectación en el sector, que no pierde la esperanza de que todas las presiones realizadas, no por capricho sino por la necesidad de que esta industria esté representada en consonancia a su peso en la economía, no caigan en saco roto. Y es que los profesionales confían ahora, que tras la batalla para reclamar una consejería exclusiva para este sector, el siguiente anuncio vaya en la línea de que esta vicepresidencia se centre en el turismo. Sin embargo, tienen muy presente que Marín pretendía también llevar las competencias de regeneración democrática y administración local. De no atender a las peticiones del sector, Turismo quedará integrada, no se sabe tampoco si como segundo o tercer apellido, en una macroconsejería con rango de vicepresidencia. Todo lo contrario a lo que desde las más diversas asociaciones profesionales, el Consejo de Turismo de la CEA, e, incluso, la Alianza por la Excelencia Turística, Exceltur, han reclamado. Y es que de mantenerse en este conglomerado de materias, el sector advierte de que supondrá muchos inconvenientes a una industria que no discute sobre la persona que se hará cargo de estas competencias, ni tampoco sobre si es malagueño o no. Lo importante es que el que esté al cargo de esta cartera no tenga veinte frentes abiertos, porque turismo es el pilar de la economía regional, el principal motor en la creación de empleo y un sector que atraviesa por una situación delicada que exige máxima dedicación para acometer una profunda transformación tanto en materia normativa, como en promoción, en refuerzo y conquista de nuevos mercados, y en una planificación que garantice un crecimiento sostenible. Sin olvidar que los nuevos tiempos imprimen velocidad de vértigo para dar el salto en innovación y digitalización.

Pero al margen de todo ello, el hecho de que por primera vez Turismo se integre en una vicepresidencia abre nuevos frentes al sector que se cuestiona cómo van a quedar entonces las actuales delegaciones provinciales, de vital importancia mantenerlas porque son claves para el funcionamiento del día a día, para todas las cuestiones relacionadas con la inspección y para llevar a cabo el registro de alojamientos, en un momento en que la inscripción de viviendas con fines turísticos desborda alguna de ellas. Y es que normalmente la vicepresidencia no cuenta con esta estructura en las diferentes provincias.

Pendientes de qué pasará con las delegaciones o con Turismo Andaluz

Pero no será la única cuestión a resolver, porque también habrá que ver cómo se solventa el problema de la Empresa Pública para la Gestión del Turismo y del Deporte de Andalucía, que es fruto de la fusión de Turismo Andaluz y de Deporte Andaluz, competencias que ahora se separan en dos consejerías y que tendrán al frente distintos responsables dado que hasta ahora esta empresa estaba adscrita a la Consejería de Turismo y Deporte de la Junta de Andalucía. La fusión de ambos se llevó a cabo precisamente para reducir duplicidades de cargos, de organigramas y de personal para acometer un mismo objeto social, que no es otro que las actividades relacionadas con la promoción y el desarrollo de la industria turística y deportiva. Se disolverá esta unión para volver a duplicar estructuras o se optará porque dependa de dos consejeros diferentes. Ninguna de las dos soluciones convence al sector, que además advierte de que todo ello se va a producir a las puertas del mayor escaparate para el turismo, la Feria de Turismo de Madrid (Fitur). En este evento Andalucía se juega mucho porque será el turismo nacional de nuevo el salvavidas de esta industria en un año en el que se deja sentir la ralentización de las reservas en los mercados internacionales, entre ellos en los principales países emisores como son Reino Unido y Alemania, que ya en 2018 han presentado un signo negativo. Llevar a cabo un gran despliegue en Fitur es clave, pero también lo va a ser tener una presencia importante en los principales eventos internacionales y realizar un intenso trabajo para conquistar nuevos mercados emergentes en los que tomar posición y otros con los que compensar las caídas de los grandes 'caladeros' de viajeros. Todo ello requiere de un esfuerzo difícil de llevar a cabo si Turismo se diluye en una macroconsejería.

Ante esta posibilidad, ayer se volvió a producir una cascada de reacciones al anuncio de que Marín se hará con Turismo dentro de una vicepresidencia de la Junta que lleva visos de convertirse en una superconsejería. «Esta situación no es la más acorde para las necesidades actuales del sector», dijo el presidente del Consejo de Turismo de la Confederación de Empresarios de Andalucía (CEA), Miguel Sánchez. También el responsable de la Confederación de Empresarios de Sevilla (CES), Miguel Rus, manifestó que las políticas de turismo deben contar con «una consejería específica dado el peso de dicho sector en la economía de la región. También con más medios e inversión, pues pese a que el mismo genera prácticamente el 15 por ciento del PIB, los presupuestos autonómicos apenas le dedican un uno por ciento». Asimismo, el concejal de Turismo del Ayuntamiento de Sevilla, Antonio Muñoz, alertó de que la inclusión de las políticas de turismo en una macroconsejería en el nuevo gobierno andaluz sería todo un «paso atrás» para dicho sector económico.

Cunde la expectación, pero sobre todo se mantiene la esperanza de que Ciudadanos, que ha enarbolado la bandera de considerar el turismo como un sector estratégico, comience su andadura dándole el protagonismo que merece y que tantas veces han pregonado en las diferentes campañas electorales. Marín lo tiene en su mano y, a buen seguro, que de ello dependerán muchos de sus éxitos.

 

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