Los destinos andaluces tiran del empleo en el sector, con la mayor subida en España

Las empresas turísticas andaluzas son las que más aumentan el volumen de asalariados./SUR
Las empresas turísticas andaluzas son las que más aumentan el volumen de asalariados. / SUR

La región lidera el crecimiento en generación de empleo durante el pasado año, con un incremento del 5,3%, según Turespaña

P. MARTÍNEZ / L. PALACIOS MÁLAGA / MADRID.

Los destinos andaluces tiran del empleo en el sector turístico, situándose a la cabeza en crecimiento en términos absolutos y relativos y cerrando 2018 con una subida superior a la media nacional. Los datos los dio a conocer ayer Turespaña, apuntando que el número de trabajadores dados de alta en la Seguridad Social en actividades vinculadas al turismo en esta región aumentó un 5,3%, frente a la subida nacional del 4% hasta superar los 2,38 millones de personas. Este informe señala que los mayores aumentos porcentuales se dieron en Andalucía, seguida de Murcia y Navarra, con un 4,3% más; la Comunidad Valenciana, con un crecimiento del 4,2%, y de la Comunidad de Madrid, con un 4,1%.

Pero además, en cifras absolutas, los mayores incrementos se dieron en las de mayor peso turístico volviendo a liderar el ranking Andalucía, la Comunidad de Madrid, Comunidad Valenciana, Cataluña, Canarias y Baleares, que suponen conjuntamente el 78% del incremento interanual absoluto. La guinda del pastel que confirma la fortaleza del sector turístico andaluz como motor de creación de empleo la aporta el dato de que Andalucía fue además donde más crecieron los asalariados, con un 6,5% más.

Todo ello en un momento en que el turismo está creando más empleo que nunca pero su ritmo se ha ralentizado respecto a los tres ejercicios precedentes. Concretamente, a lo largo de 2018 se generaron un total de 92.435 nuevos puestos de trabajo vinculados a este sector, la cifra más alta de la historia, según los datos difundidos ayer por el organismo público Turespaña. De esta forma, el número de afiliados a la Seguridad Social que se dedican a actividades relacionadas con el turismo (tales como hostelería, agencias de viaje, transporte, etc.) alcanzó el récord histórico de 2,38 millones en diciembre, lo que supone un 12,8% de los más de 19 millones de cotizantes que están dados de alta en el sistema y se mantiene como el sector económico más potente al aportar un 11,7% al PIB. Es decir, dos de cada ocho empleos están dirigidos a satisfacer las necesidades de los más de 82,7 millones de turistas que visitaron España el año pasado, otro máximo.

Sin embargo, sí ha descendido el ritmo de creación de empleo, puesto que en 2018 cerró con un avance del 4%, frente a la tasa superior al 4,5% que se dio en 2015,2016 y 2017. Pese a estar ocho décimas por encima del crecimiento del empleo a nivel general, esto viene a confirmar los síntomas de ralentización que ha sufrido el turismo este año, en parte influido por la mayor competencia de otros países mediterráneos como Turquía o Egipto, que tras el parón experimentado por la amenaza terrorista vuelven a suponer un destino atractivo a unos precios difíciles de superar. El incremento de afiliación se dio en todas las ramas turísticas, pero creció de forma más acusada en las actividades relacionadas con el sector de las agencias de viajes.

Pese a que se trata de unos datos «extraordinariamente positivos», tal y como aseguró la ministra portavoz del Gobierno, Isabel Celáa, durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros, el Gobierno se ha puesto como objetivo mantener la posición de liderazgo de España en materia turística. «España es un país puntero en turismo y una potencia importantísima por no decir una de las primeras y el objetivo es que lo siga siendo», aseguró Celaá. Por ello, ayer mismo abordaron la Estrategia de Turismo sostenible 2030, un informe elaborado por el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo que se aprobará previsiblemente el próximo mes de febrero y que se estructura en cinco ejes: gobernanza colaborativa; crecimiento sostenible; transformación competitiva y rentabilidad del sistema; personas, empresas y territorio, y producto e inteligencia turística. Su fin último es transformar el modelo existente en un «turismo de calidad, sostenible e inclusivo que anteponga el destino al producto», según explicó la ministra, Reyes Maroto.

Y es que desde 2015, cuando acabó la vigencia del Plan Nacional Integral de Turismo 2012-2015, no existía ninguna estrategia para este sector, por lo que se trata de «una asignatura pendiente», tal y como admitió Maroto, que precisó que están trabajando en una visión «a largo plazo» que facilite la transformación digital de estas actividades al tiempo que combata la desestacionalización y saturación de algunos destinos turísticos, de forma que se logre un equilibrio para que los residentes mantengan su calidad de vida y los visitantes se lleven una buena experiencia. En este plan. el Ejecutivo contará también con la aportación de las comunidades autónomas.