La Costa del Sol pierde fuelle en el turismo andaluz

Pasajeros hacen cola en sus respectivas puertas de embarque del aeropuerto de Málaga. /MIGUE FERNÁNDEZ
Pasajeros hacen cola en sus respectivas puertas de embarque del aeropuerto de Málaga. / MIGUE FERNÁNDEZ

Es la única provincia que reduce su cuota de negocio en el conjunto de la región, marcando en 2018 un punto de inflexión en su crecimiento

Pilar Martínez
PILAR MARTÍNEZMálaga

La Costa del Sol es el pulmón que insufla turistas a Andalucía. Es el motor que tira en la región de la industria que a su vez es la principal fuente de generación de riqueza, 14.200 millones, un 2,5% más, y de empleo, con 112.571 puestos de trabajo, un 5,6% más. Sin embargo, y coincidiendo con años de registros históricos, las estadísticas confirman con datos el sentir reiterado de los profesionales de la provincia de que la Costa del Sol pierde fuelle respecto al conjunto del turismo andaluz. Las cifras del Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía, dependiente de la Junta, constatan que si en 2014 Málaga concentraba el 40% de las pernoctaciones hoteleras de la Comunidad, con más de 18 millones, cuatro años más tarde cierra el ejercicio representando el 37% de las estancias andaluzas, con 19,8 millones. Es decir, pierde tres puntos en la cuota de negocio andaluz, siendo la única provincia que registra una merma tan notable. Y es que al despertar turístico de Sevilla, que en este mismo periodo es la única que gana un 2% de estancias de la región para situarse en 6,8 frente a las 4,7 de 2014, y las estrategias políticas por distribuir el turismo por el conjunto de la región, que a la vista de la estadística sólo ha permitido a la capital andaluza avanzar de forma importante y a Jaén para pasar del 0,9% al 1,8% de las estancias, por primera vez en pleno auge turístico, la Costa no sólo reduce su volumen de pernoctaciones sino también de llegada de turistas. Según esta misma fuente, la provincia de Málaga recibió el pasado año 9,6 millones de viajeros, el 31,4% del total de la región, es decir un 1% menos que cuatro años atrás. En este caso, vuelve a ser sólo Sevilla la que consigue ganar más de 1,2% en la cuota de turistas de la Comunidad, frente a la estabilidad global del resto de las provincias.

Además

Siguiendo con el balance global del turismo de Andalucía y de la evolución de la Costa del Sol, una vez que ya se cuentan con todos los datos oficiales del conjunto del año, el Instituto de Estadística y Cartografía de Andalucía también advierte de que durante 2018 la provincia de Málaga, junto con la de Huelva, se sitúa a la cola de la Comunidad en cuanto al gasto medio diario por turista, que este informe de la Junta cifra en 61,4 euros, frente a la media de la región de 66,8 euros o de Jaén y Sevilla que lideran esta tabla con 85,2 y 76 euros por turista y día, respectivamente.

Lo que más inquieta a los profesionales del turismo de la Costa del Sol, que además advierten de que este ejercicio sigue marcado por importantes incertidumbres, es que este retroceso se ha producido justamente en un periodo en el que el destino ha ido registrando en cada ejercicio el mejor año turístico de la historia de una zona pionera que se acerca a los sesenta años de liderazgo en esta industria. De hecho, pese a todo la Costa del Sol sigue estando en el punto de mira de inversores y sigue avanzando a mayor ritmo que en otras provincias el crecimiento de la oferta de alojamientos, comandados por la nueva modalidad de viviendas turísticas, sobre las que no existen aún estadísticas que mida su actividad, pero que a la vista de los informes no han impedido el crecimiento de los principales indicadores hoteleros o de apartamentos turísticos hasta 2018. Y es que el Instituto Nacional de Estadística (INE) confirma en su informe de cierre del ejercicio que el pasado año marcó un punto de inflexión en el crecimiento de la Costa del Sol. En este sentido, el Boletín de Coyuntura Turística, que realiza cada mes la empresa pública Turismo Costa del Sol, dependiente de la Diputación de Málaga, y en base a los datos del INE, en 2018 se impone el signo negativo o los valores en rojo en todos los indicadores que miden la actividad del global de alojamientos turísticos, salvo de las viviendas sobre las que no existe registro de este negocio. Así, frente a un 2017 con crecimientos del 5,3% en turistas alojados en hoteles, apartamentos, casas rurales y camping, y del 2,9% en pernoctaciones en estos mismos establecimientos, los datos del pasado año muestran un cambio de tendencia para esta industria. En 2018, el destino experimentó un retroceso del 0,9% en viajeros alojados en todo tipo de establecimientos contabilizados y del 1,3% en pernoctaciones. Y eso que fue en 2017 cuando más creció la oferta alojativa por el 'boom' del alquiler vacacional, que elevaron un 94% el volumen de alojamientos y un 26% el de plazas. En 2018 se ha rebajado también este ritmo de aumento de la oferta de alojamiento, con subidas del 53% en negocios y del 22% en camas puestas en el mercado.

El balance del año aporta también claves que vienen a confirmar la teoría que mantienen expertos del sector en cuanto a que las viviendas turísticas han venido a sumar y no a restar. Y es que, por ejemplo, la actividad de los hoteles no se ha resentido tanto, con prácticamente una situación de estabilidad respecto al año anterior. Así como la de los alojamientos de turismo rural, que ganan en viajeros y en estancias, con subidas de hasta 11 puntos en pernoctaciones. Sin embargo, los grandes perdedores son los apartamentos turísticos, que ofrecen similar producto al alquiler vacacional pero tienen que cumplir unos requisitos mucho más exigentes que se trasladan, lógicamente al precio. Los datos apuntan a una pérdida de casi seis puntos en viajeros y del 4,4% en noches reservadas.

Este informe de Turismo Costa del Sol evidencia también que no sólo afrontan este punto de inflexión los alojamientos, sino que la llegada de turistas por tierra, mar y aire también pierde fuerza. Y es que si en 2017 el aeropuerto de Málaga ganó un 11,5% de pasajeros, el pasado año este aumento se quedó en un escueto 2%. También registró un signo negativo los cruceristas, pasando de una subida del 15% en 2017 a una caída del 0,3% en 2018. Sólo se mantuvo, cediendo apenas tres décimas, el tráfico de viajeros del AVE que une Madrid y Málaga, que se estabiliza en un 4% más.

Este retroceso se explica fácilmente cuando se revisa la estadística que mide la afluencia de turistas por países y se comprueba que si en 2017 sólo cuatro mercados, de los catorce más importantes, retrocedían, Reino Unido, Francia, Suiza e Italia, el año pasado esta situación de pérdida de entrada de turistas por el aeropuerto afectaba a seis, entre ellos a los tres principales emisores como son los británicos, alemanes y holandeses. Y lo que más preocupa al sector es que el primer 'caladero' de turistas extranjeros, que es el Reino Unido, acumula un descenso del 10% en los últimos dos años. Una bajada en la que aún no se contabiliza el impacto del 'Bréxit', que entrará en vigor el mes que viene, y que es una de las tres grandes incertidumbres que señalan los hoteleros, agencias de viaje y restauradores de la provincia para este ejercicio.

A la salida del Reino Unido de la UE, el sector turístico añade el enfriamiento en las ventas en los principales mercados internacionales por el auge de países competidores del Mediterráneo como Turquía, Egipto y Túnez, que durante 2018 experimentaron un crecimiento de 12,4 millones de turistas, frenando el aumento de la demanda extranjera hacia los destinos españoles, principalmente en los segmentos de menor gasto, según los datos aportados por la Alianza por la Excelencia Turística (Exceltur). A este auge, que sigue activo y que va a más a tenor de las gangas lanzadas en ferias como Fitur, se suma también Grecia, que ha batido en 2018 su récord turístico, tanto en términos de número de visitantes con un alza del 10,8%, hasta superar los 30 millones de viajeros como de ingresos, según los datos provisionales del Banco de Grecia. El turismo dejó un 18,2% más durante el ejercicio pasado, hasta alcanzar los 16.113 millones de euros. La mayoría de las llegadas procedieron de países de la Unión Europea, con 21,3 millones de turistas, un incremento del 15,1% en relación con el año anterior, con un aumento del 11,9% del gasto. Los alemanes fueron el grupo más numeroso entre los turistas extranjeros, con una subida del 18,2%, seguidos de franceses, con un 7,3% más.

A este freno en el escenario internacional, el sector turístico teme una posible recesión en el mercado nacional, en un año marcado por los procesos electorales, y para el que reclaman una fuerte campaña de promoción para avivar al que esperan vuelva a ser el salvavidas de la temporada alta: el turista español. Sin olvidar que en este contexto también se resiente la rentabilidad de los negocios, advirtió Exceltur.

Un panorama que exige actuar, planificar con detalle y encarar la transformación digital si se quiere eliminar sombras y mantener el liderazgo de la Costa del Sol.