Entrevista Manuel Villafaina, presidente de la Asociación de Empresarios de Playas de la Costa

«Por fin los chiringuitos vamos a poder invertir 250 millones para renovarnos»

Villafaina lleva 51 años en el negocio de los chiringuitos, que define como la casa de los turistas./GERMÁN POZO
Villafaina lleva 51 años en el negocio de los chiringuitos, que define como la casa de los turistas. / GERMÁN POZO

Tras el impulso en el proceso de regularización, iniciarán en octubre unas obras en las que darán protagonismo al cristal para ser casi transparentes

Pilar Martínez
PILAR MARTÍNEZMálaga

Lleva más de medio siglo en el negocio de los chiringuitos y casi una década como presidente de la Asociación de Empresarios de Playas de la Costa del Sol. Manuel Villafaina avanza el nuevo escenario que se abre al sector tras el impulso en el proceso de regularización de estos establecimientos. El final a una pesadilla que se ha prolongado durante una docena de años, periodo en el que han estado sumidos en un limbo jurídico. El 70% de los 450 chiringuitos del litoral cuentan ya con sus licencias actualizadas y el 30% restante se espera que las tengan próximamente. Será el pasaporte para acometer una renovación integral de estos negocios que se convierten en la casa del turista durante sus vacaciones, que emplean en un mes como el de agosto a entre 17.000 y 18.000 personas, que se mantienen entre los 8.000 y los 11.000 contratos durante el invierno y que generan unos 350 millones de facturación al año. Villafaina anuncia que a partir de octubre el sector prevé encarar una transformación en la que invertirán 250 millones de euros. Y eso que insiste en que «siempre hemos sido el sector más vapuleado».

Un verano más, pero con un nuevo escenario...

Cierto. Lo encaramos con alegría, aún no total porque no todos los compañeros cuentan con sus licencias renovadas. Se ha dado un gran impulso en la regularización de las concesiones. En lo que va de año son cincuenta los establecimientos que ya tienen garantía jurídica. Se nos prometió por parte del nuevo Gobierno que activarían el proceso con la contratación de más personal para la tramitación de los expedientes pendientes y han cumplido. Es de bien nacido ser agradecido.

¿Qué va a suponer este impulso?

Pues que por fin esta actividad va a poder comenzar las obras para su renovación y modernización, que va a suponer una inversión de 250 millones de euros. Siempre hemos querido estar a la vanguardia aunque somos el sector más vapuleado de la Costa. Y eso que en la crisis de los 80, pese a la recesión, nos metimos en una fuerte inversión para actualizar nuestros negocios. Ahora volvemos a hacerlo, tras doce años esperando contar con esta garantía jurídica. Aún faltan 127 chiringuitos por obtener la licencia, si bien estos expedientes ya han salido a exposición pública y tienen el visto bueno. Estamos esperanzados en que para octubre esté todo el proceso acabado.

¿Por qué se consideran vapuleados?

Basta decir que en la larga crisis del 2008 hasta el 2015 cerraron numerosas empresas del sector. Los chiringuitos nos mantuvimos firmes gracias al trabajo de las agrupaciones con los proveedores y al esfuerzo personal de muchos empresarios que no dudaron en desprenderse de parte de su patrimonio para mantener el negocio a flote. Todo el mundo miraba hacia los hoteles, pero nadie se daba cuenta que nosotros manteníamos nuestras plantillas aunque el gasto se había frenado y eran habituales las mesas de ocho comensales que comían y bebían por 60 euros. Y ahí estábamos nosotros manteniendo el trabajo para dar un servicio de calidad. Tampoco se valora que para el turista el chiringuito es como su casa en la playa, somos pioneros en adaptarnos a sus necesidades tecnológicas, incluso somos una zona cardioprotegida y ya hemos iniciado la campaña para el consumo cero de plásticos. Y ahora vamos a emprender otra para proteger a los niños, a los que, tanto si son clientes como si están en sombrillas próximas al chiringuito, les ofrecemos unas pulseras con el nombre del establecimiento y el teléfono para que se si despistan se pueda ubicar la zona en la que están los padres y coordinar el reencuentro. Nosotros queremos seguir siendo la casa del turista cuando disfruta de la playa. Además, somos los padres de la seña de identidad de la gastronomía malagueña, el espeto. Y tras el clima, el atractivo gastronómico es el que más tira de los visitantes. Somos seña de identidad de la Costa, pero nunca se nos reconoce como tal.

Con esa inversión de 250 millones que avanza, ¿cómo van a ser los nuevos chiringuitos de la Costa del Sol?

Pues en general vamos a recuperar nuestro carácter de estar en la vanguardia. La idea es utilizar las tecnologías de la construcción para conseguir que los chiringuitos sean prácticamente transparentes, empleando cristaleras que permitan mantener las vistas al mar desde los paseos marítimos. También queremos conseguir unos techos móviles para que en invierno los turistas puedan disfrutar del sol. En cuanto a los servicios, todos los chiringuitos contarán con aseos para personas con problemas de movilidad. Confiamos en que los bancos sean sensibles y sepan que nosotros no fallamos y que cada año va a ser mejor.

¿Y cómo ha visto este inicio de julio?

El verano está en línea con el del año pasado, que fue muy bueno. Quizá no se llegue a los resultados del histórico 2017. Es cierto que el comienzos de julio, los primeros 15 días, no ha sido el esperado, pero sí se nota que remontamos en estas semanas y ya esperamos mantenernos así hasta septiembre.

¿Y se nota más alegría en el gasto de los turistas?

Vienen con otra mentalidad y con menos miedo. Ya se ha notado este invierno, con el aumento de turistas extranjeros.

En otros destinos costeros las cosas no están funcionando como aquí. ¿Cuál cree que es el secreto de la Costa del Sol?

El secreto es el servicio que se presta, la calidad y el precio del mismo, así como la amabilidad y la forma de vida del destino que hace que el que visita la Costa repite, incluso cuando lo ha hecho en épocas peores, porque es única. Ahora el 90% de la planta hotelera está renovada, hay nuevos proyectos de grandes complejos que evidencia que estamos en un momento dulce. El destino ofrece grandes servicios, que el turista identifica como propios de una zona líder. Ahora hay que mantener este liderazgo y para ello hay que fijar y establecer los criterios acertados tanto en la Junta como en los municipios. El otro día una clienta extranjera, que ya tiene 60 años, contaba que ya venía a la Costa con sus padres. Ahora viene con sus hijos y sus nietos. Ese es el secreto.

Precisamente, entre unas elecciones y otras, la administración turística ha acumulado meses de parálisis. ¿Qué considera que urge en este momento?

Urge que por parte de los ayuntamientos, con el apoyo del Estado y de la Junta, haya más seguridad y más limpieza, que son aspectos que valoran mucho los turistas.

Y el saneamiento, que sigue siendo una asignatura pendiente...

Las aguas están transparentes y este año además está más fría y tampoco se han detectado medusas.

Sin embargo, las dificultades para encontrar profesionales cualificados sigue siendo el principal problema al inicio de cada campaña. ¿Qué soluciones propone?

Para esta campaña las contrataciones ya están realizadas, pero de forma general nos encontramos con la dificultad de encontrar profesionales, porque no los hay. Es muy difícil contratar porque el 99% de los curriculums que recibimos son de extranjeros que cuando se les va a dar de alta nos encontramos con que muchos no cuentan con todos los trámites de residencia y permiso de trabajo. Hemos apostado por los jóvenes y los parados mayores de 45 años a los que además de ser empleadores somos profesores. Es necesario abrir más escuelas de hostelería y arbitrar cursos de uno o dos meses para formar profesionales. Los chiringuitos en un mes de agosto estamos empleando a entre 17.000 y 18.000 personas y durante el año mantenemos entre 8.000 y 10.000 trabajadores. Tanto o más que los hoteles, pero nosotros siempre en un segundo plano.