La dudosa bombilla eterna

Benito Muros, creador de IWOP, la denominada bombilla led eterna.
Benito Muros, creador de IWOP, la denominada bombilla led eterna. / Martín Benet
  • Un modelo led fabricado en Cataluña promete durar para siempre, pero está envuelto en polémicas y apenas se venden unidades

En 1999, el emprendedor Benito Muros visitó el parque de bomberos de Livermore, en California. Lo que atrae a los turistas a este lugar es una famosa bombilla que lleva funcionando 113 años y solo se ha apagado un puñado de veces. «Me pregunté por qué, si hace cien años se podía fabricar una bombilla que durara tanto, ahora duraban tan poco. Empecé a investigar sobre ese tema y me di de frente con el término obsolescencia programada», dice Muros a Innova+.

Su historia, no exenta de polémica, ha aparecido en muchos medios desde el lanzamiento de la IWOP, una bombilla led fabricada en Cataluña que promete una durabilidad media de más de 80 años y además es reparable. La polémica estriba en que muchos actores del sector no se explicaban cómo un emprendedor salido de la nada podía haber adelantado a muchas empresas que llevan años investigando en I+D lumínica, y en particular en luces led. «Decidí demostrarlo desarrollando una bombilla que durara siempre. Patenté una bombilla que fuese reparable y que durara el máximo tiempo que permita la tecnología led», afirma Muros.

La patente, de 2012, es en realidad un Modelo de Utilidad, que protege creaciones con un menor rango inventivo que las patentes, aunque durante el mismo tiempo, diez años. Muros dice que, cuando ideó la bombilla, no tenía intención de comercializarla. «Simplemente quería enseñar a todo el mundo que era posible fabricarla. Hice en un principio doce unidades de la bombilla que podía durar para siempre y que se podía reparar. Cuando salí en los medios de comunicación me llamó mucha gente, y fueron ellos los que me animaron a comenzar a comercializarla de alguna manera».

Precio: 33 euros

Por fin, la bombilla IWOP llegó al mercado a un precio de 28 euros más IVA; en total, unos 33. Entonces comenzó un auténtico viacrucis de acusaciones entre Benito Muros, el Grupo OEP Electrics, impulsores de IWOP, y el Movimiento SOP (contra la obsolescencia programada), que se desvincularon con un comunicado de la figura del emprendedor.

«He encontrado a algún que otro aprovechado que no quería fabricar la bombilla de la forma que yo quería: fabricando en España y con la máxima durabilidad. Eso me ha reportado problemas, pero bueno, estamos en el camino correcto», argumenta Muros.

Porque al final, el principal problema es la falta de clientes. «Vendemos pocas porque hay un público determinado para este tipo de productos más duraderos y ecológicos».

La actual empresa, World Sop Corporation, está formada por seis personas. «Luego subcontratamos en Moncada y Reixach (un pueblecito al lado de Barcelona), en Rubí y en Gerona la producción. Y la parte final del montaje y ensamblaje la hacemos aquí en Rubí, en un centro de educación especial donde trabajan personas con riesgo de exclusión social».

Algunos análisis del producto, como el realizado por la consultora de energías renovables OliNo, muestran que la bombilla ofrece los mejores resultados (A++) en cuanto a eficiencia, pero que realmente no ofrece una diferencia técnica sustancial de otras bombillas led que justifique un precio de 33 euros.

Por decirlo de una forma suave, tras los altibajos de los últimos tres años, Benito Muros no cuenta con mucho crédito en su intento por revolucionar el mercado de las bombillas. Sin embargo, sigue en su empeño. «Estamos centrados en producir más modelos, ahora estamos haciendo una para sustituir a los focos de 50, con un consumo de 4W y vamos a pasar poco a poco a producir tubos y otras cosas relacionadas».

Su modelo de negocio también cuenta con muchas lagunas. ¿Cómo decir que algo dura 80 años cuando nunca los ha durado? ¿Dónde se encuentran esos componentes con los que actualizar la bombilla eterna?

Probablemente, lo más verdadero y lo único revolucionario es su filosofía, a la que quizá no ha sabido darle la salida adecuada. «Es verdad que es más caro, pero estamos dando trabajo a gente de aquí y además evitamos que haya que comprar una bombilla tan a menudo. Hay por ahí bombillas led a 5 euros, pero que al final tienes que andar cambiándolas cada varios meses».

Bombillas desechadas

Cada una de nuestras casas tiene, de media, 22 bombillas según el barómetro Eurostat. De estas, ocho suelen ser estándar, siete de bajo consumo y la media de bombillas led es solamente de 0,01. Es decir, que aún hay mucho que avanzar en cuanto a eficiencia energética.

Pero además, «en España se tiran al año aproximadamente 47 millones de bombillas, y en el mundo 7.000 millones», dice Muros, «y todo eso sin contar frigoríficos, televisores u ordenadores que también se podrían producir con una mayor durabilidad. La realidad es que estamos agotando las materias primas que se extraen en países pobres para productos con poca durabilidad y se envían a China, donde hay niños trabajando por una miseria para traer los productos a nuestros países, y emitiendo CO2 a la atmósfera», argumenta el inventor.

Tras conocer este caso, es probable que una bombilla IWOP nunca nos acabe iluminando, pero al menos su aventura nos hará reflexionar.