El verano de Buster Keaton en Málaga

Los actores Buster Keaton (1) y Gilbert Roland, a la izquierda , reproducción de la revista 'Vida Gráfica', en agosto de 1930, en la plaza de toros de la Malagueta. /SUR
Los actores Buster Keaton (1) y Gilbert Roland, a la izquierda , reproducción de la revista 'Vida Gráfica', en agosto de 1930, en la plaza de toros de la Malagueta. / SUR

El documental 'El gran Buster', dirigido por Peter Bogdanovich y estrenado este viernes, repasa la vida y obra de este genial artista, que dejó obras maestras del cine como 'El maquinista de La General' o 'El héroe del río'

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

En agosto de 1930 pasó por Málaga un genio del cine. Buster Keaton vuelve a la cartelera con ocasión del estreno, este viernes, del documental 'El gran Buster', dirigido por Peter Bogdanovich, que repasa la vida y obra de este genial artista, que se mostró interesado por los artistas de la Generación del 27, a los que quiso conocer durante su breve visita a Málaga.

Son escasos los testimonios que quedan de la visita de Buster Keaton a la ciudad. Sabemos que fue a los toros, paseó por la ciudad y conoció al activo grupo de poetas y artistas malagueños del 27.

La crónica social de la época recogió la noticia de la visita a Málaga y otras ciudades españolas de una estrella de cine de aquellos momentos. 'Diario de Málaga' y 'Vida Gráfica' dieron cuenta del paso por Málaga de Buster Keaton, un genio del cine de humor, algunos de cuyos trabajos, como 'El maquinista de la General', han pasado a la historia del cine como obra maestra.

Su humor del absurdo y en gran medida surrealista enlaza con las corrientes dominantes en esos años entre los poetas malagueños, fundamentalmente José María Hinojosa, Prados y Altolaguirre.

Román Gubern, en 'Proyector de luna' (Anagrama, 1999) da constancia de este viaje. Dice en su libro dedicado al cine y a la Generación del 27 que «en agosto de 1930 y procedentes de la frontera francesa, Buster Keaton, su esposa Natalia Talmadge y su cuñada Norma Talmadge llegaron a San Sebastián para efectuar un viaje turístico por España, que les llevaría hasta Madrid, Sevilla y Málaga».

El profesor Alfonso Sánchez, estudioso de la obra de Hinojosa, y el artista Manuel Carmona, que cuenta una divertida anécdota de su encuentro con Keaton, consideran que el contacto entre ambos es el también cineasta Edgar Neville, madrileño pero casado con una malagueña y que tuvo una gran amistad con Hinojosa. Neville, que trabajaba ya por esa época en Hollywood, quiso que Keaton conociera a su amigo Hinojosa, que ya tenía publicado el que hoy está considerado uno de los libros más importantes del surrealismo español, 'La flor de California', «el primero de carácter surrealista que se publicaba en España», según el profesor Julio Neira.

Buster Keaton visitó Málaga en agosto de 1930, fue a los toros y charló con el grupo malagueño de poetas del 27

En su edición del 25 de agosto de 1930, 'Diario de Málaga' se hacía eco de la visita de Buster Keaton en los siguientes términos: «Ayer, procedentes de Jerez, llegaron en automóvil los conocidísimos actores cinematográficos Buster Keaton, más popularizado por 'Pamplinas', y Luis Alonso, que usa en el cine el sobrenombre de Gilbert Roland. Venían acompañados de las también actrices del teatro mudo (hoy 'tarta mudo') Natalia y Norma Talmadge. Los cuatro peliculeros se hospedaron en el Caleta Palace, y por la tarde asistieron Pamplinas y Luis Alonso a la corrida de toros. El día y parte de la noche la completaron, recorriendo algunos lugares típicos de la capital, y esta mañana, a las 9,30, salieron en automóvil para Granada.» La revista ilustrada 'Vida Gráfica' da también testimonio de esta visita, y publica una fotografía de Keaton y Luis Alonso en el tendido de La Malagueta. «Ayer, en La Malagueta, el sublime intérprete de 'El Cameraman' quiso pasar desapercibido para todos, y sin embargo el público reconociólo enseguida, porque la ausencia en su rostro de la risa, el gesto impasible que le adorna, es algo tan característico de Pamplinas que lo hacen, por único en el mundo, ser reconocido y admirado».

El pintor Manuel Carmona comenta en su libro de memorias una divertida anécdota: «Keaton quería limpiar su coche, y a mi hermano Darío se le ocurrió que, en vez de buscar a alguien que lo hiciera, podíamos hacerlo nosotros y ganarnos unas perras. Nos pusimos manos a la obra, con materiales extraídos de la cocina de nuestra casa. El coche quedó impecable. Nos pagó en dólares, no recuerdo si el billete era de 5 o de 10 dólares, lo que sí sé es que nos duró mucho, dedicándolo a sufragar pequeños placeres, refrescos de zarzaparrilla a la entrada del café Chinitas, un lápiz compté para los dibujos de Darío y no sé, no me acuerdo de más, pero los disfrutamos y cundieron mucho los dolarcillos».