El Palo, el ADN de un barrio en tres postales de Roisin
Tres fotos para una visión triangular de la historia de Málaga. Triangular alude a la operación topográfica que permite levantar el mapa de un lugar. ... En 'Estampas de Málaga. Memoria SUR', el historiador Javier Ramírez sigue este concepto para situar algunas fichas de un posible mapa fotográfico, y casi sentimental, de Málaga. Y lo hace en los tres parámetros de las cámaras fotográficas mecánicas: enfoque, profundidad de campo y tiempo. El resultado: un enfoque personal que escoge y comenta las capas que el tiempo dibuja. Bienvenidos a esta historia visual.
Playas de El Palo. Hacia 1930
Tengo en mis manos una tarjeta postal que contiene esta misma imagen, en el pie se lee: «18 Málaga Gitana L. Roisin, Foto. Barcelona». Esta escueta información pretende referenciar motivo, personaje y marca del editor de la postal. Éste es Lucien Roisin Besnard, empresario francés instalado en Barcelona y productor de La colección más completa de bloks de vistas de España, según publicitaba su establecimiento. El análisis de la imagen nos lleva más allá del parco título. Sabemos que ese genérico «Málaga» se localiza en las playas de El Palo, donde vemos sardinales varados en la orilla, un jabegote tirando de la tralla y dos niños ayudando en la faena, uno de ellos en el papel de amocael. En el horizonte, la línea blanca de viviendas de paleños que viven del mar y una masa arbórea que sitúa la línea del ferrocarril suburbano. Cierto es que la protagonista de la foto es la joven del primer plano, una belleza de la zona a la que el fotógrafo dedica especial atención orientando también nuestra mirada hacia la botella y su contenido, un líquido oscuro que se compadece mal con la marca que en relieve aparece en el vidrio: Carabaña.
El Palo. Barrio de las Cuevas. Hacia 1930
Con el pie «12 Málaga El Palo · Cuevas», comercializó la marca «L. Roisin» esta otra tarjeta. El valor de la imagen como testimonio de un espacio concreto en un determinado tiempo se hace aquí patente. La cuestión es que no sabemos con precisión cuál es ese momento. Con esta imagen, la anterior y la que sigue, en cuanto a la fecha de la toma y el autor de la fotografía solo podemos movernos en el terreno de las conjeturas. Entre las certezas, descartar que el fotógrafo fuera Roisin. Estas editoriales creaban un catálogo de imágenes que, a su peculiar manera, servía para imaginar ciudades y lugares. Para ello contrataban a fotógrafos locales que, sujetos al índice temático propuesto, trazaban pistas para hacer realidad un turismo a domicilio y al alcance de casi todos los bolsillos. En cuanto a la fecha, creo que podemos movernos entre los años 1924 y 1936, época dorada de la producción de Roisin.
Una de las conclusiones que decanta el estudio del conjunto de postales de Málaga editadas por Roisin es el elevadísimo número que éste dedica a El Palo en esos doce años que señalamos. Solo del barrio de las Cuevas contabilizamos siete fotografías distintas.
El Palo. Barrio de las Cuevas. Hacia 1930
Imagen número 44 de la colección L. Roisin y el mismo título que la anterior. Estas fotografías, marcadas por el interés que supone recordar nuestro pasado inmediato, cobran nuevo pulso en el momento actual. Desde hace casi dos años la Plataforma Vecinal por Nuestra Identidad, integrada por distintas asociaciones culturales, trabaja intensamente en «hacer realidad un sueño»: dejar plasmado en un gran mural urbano la imagen de «doce paleños y paleñas que son parte de la memoria colectiva por su labor en pro de los más necesitados». La obra artística correrá a cargo del gran ilustrador y dibujante Ángel Idígoras.
Uno de los personajes que integra este elenco conformado por decisión popular es Juan Ternero Rodríguez, más conocido por «El Niño de las Moras». El gran cantaor nació (1886) y vivió hasta su muerte (1970) en el barrio de las Cuevas. Este año, para rememorar el 55 aniversario de su muerte, la Plataforma Vecinal ha organizado una serie de actividades entre las que cabe destacar la distribución de los últimos ejemplares y la edición digital del libro El Niños de la Moras: entre la mar y el campo, del que son autores el pedagogo Miguel López Castro y Manuel Ternero Lupiáñez, nieto de El Niño de las Moras.
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