Del padre del bebop al hijo del bebop (Y tiro porque me toca)

Jack Kerouac/
Jack Kerouac

Tal día como hoy nacía Dizzie Gillespie, creador junto con Charlie Parker del bebop y una de las figuras más relevantes del jazz moderno, y moría Jack Kerouac, pionero de la Beat Generation

MARÍA TERESA LEZCANOMálaga

El veintiuno de octubre de 1917 nacía en Carolina del Sur John Birks Gillespie, quien, ya rebautizado como Dizzie, crearía junto con Charlie Parker el bebop y se convertiría en una de las figuras más relevantes del jazz moderno. Después de separarse profesionalmente de Parker, Gillespie pasearía sus característicos mofletes y sus no menos características trompetas torcidas de la Ceca a la Meca y, si bien los primeros eran una genuina cuestión genética, las segundas nacieron por accidente, cuando después de que un transeúnte despistado le lanzara un patadón al instrumento de viento de Gillespie y lo dejara mirando a Missouri, el músico empezó a encargar trompetas especiales con la campana saliendo a cuarenta y cinco grados del cuerpo del instrumento. Y, sopla que te sopla, Gillespie hubiera llegado, de no haber parapetado las elecciones el estado de California, a derribar la Casa Blanca (no la geográfica y éxotica de Michael Curtiz sino la presidencial de Washington), en una campaña cuya letra había compuesto Hendrix (no el rockero Jimmy sino el solista de bebop Jon) sobre un tema del propio Gillespie, y que venía a decir «Tu política debería ser una cosa más groovy, así que consíguete un buen presidente que esté dispuesto a ponerle swing. ¡Vota por Dizzie! ¡Vota por Dizzie!». En el país ideal de Gillespie, Miles Davis sería director de la CIA, Louis Armstrong Ministro de Agricultura, Duke Ellington Secretario de Estado, Thelenius Monk embajador plenipotenciario, Charles Mingus Ministro de Paz y Ray Charles estaría a cargo de la Biblioteca del Congreso. En su programa electoral, además de poner fin a la Guerra de Vietnam y de acabar con las desigualdades raciales enviando a un negro a la Luna, Gillespie proponía la creación de clubes nocturnos de servicio civil donde los músicos de jazz tendrían trabajo garantizado como empleados del gobierno. También abogaba por revocar ipso facto la ciudadanía del gobernador racista George Wallace y por deportarlo a Vietnam, a la vez que la White House era nominativamente reconvertida en la Blues House. Pues no habría estado nada mal.

JACK KEROUAC. 12-3-1922/21-10-1969

Cincuenta y dos años después del nacimiento carolino de Dizzie Gillespie, moría en Florida Jack Kerouac, pionero junto con William S. Burroughs y Allen Ginsberg de la Beat Generation. Kerouac se inició en la escritura mientras esperaba destino en la Marina Mercante de los Estados Unidos, aunque sólo sirvió ocho días ya que cuando fue a pedir una aspirina para el dolor de cabeza lo que le endilgaron fue un diagnóstico de demencia precoz o de esquizofrenia tardía, al gusto del consumidor. Ya desmarinado por mentalmente incorrecto, Jack se lanzó a recorrer Estados Unidos y México; experiencia que relataría en su obra más célebre, 'En el camino' ('On the Way'), la cual si bien encontró grandes dificultades en su edición, una vez publicada encumbró a su autor con una inmediatez que le centralizó en diana, tanto de tarados que querían pegarle de manera absolutamente literal, como de emisoras de televisión que se rifaban su presencia siempre políticamente controvertida, ya que mientras la derecha lo vituperaba por su proclamada afición a las drogas, la izquierda le reprochaba que asistiera a las sesiones del siniestro cazador de brujas Joseph McCarthy –mientras fumaba marihuana, eso sí–. La primera paliza se la propinaron en la neoyorquina Bleecker Street, y el último programa de televisión al que asistió fue Firing Line, donde había sido invitado para hablar de la contracultura de los años sesenta y al que se presentó con un botón de menos y unos veinticinco bourbons de más. Corría el año 1968, y más corría la cirrosis hepática que le había reurbanizado el hígado en un ferrocarril de vías pequeñas pero matonas, cuyos vagones se le descarrilaron en sucesivas hemorragias unos meses más tarde, mientras se hallaba sentado en su silla favorita y en sus consumidos cuarenta y siete años y, como no podía ser menos, se hallaba libando whisky simbólicamente rebajado con licor de cebada. «La vida es un país extranjero», ratificó en numerosas ocasiones el hombre cuya escritura frenética bebía directamente del jazz y de manera especial del bibop de Charlie Parker y Dizzie Gillespie, qué pequeño es el mundo y más el de los albaocasianos. Cheers.

 

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