¿Quién fue el Padre Arnáiz y por qué lo beatifican?

¿Quién fue el Padre Arnáiz y por qué lo beatifican?

Miles de personas acuden al año a la tumba del «cura santo» o del «apóstol de los más necesitados» en la Iglesia del Sagrado Corazón en Málaga

Ester Requena
ESTER REQUENA

Josefa no falta a su cita el 18 de cada mes. Compra un ramo de claveles rojos y pone rumbo a la Iglesia del Sagrado Corazón en plena calle Compañía. Entra y va directa al lateral derecho donde se encuentra la tumba del Padre Arnáiz. Coloca las flores y durante unos veinte minutos le reza al jesuita al que en vida muchos apodaron en Málaga «el cura santo» y que el próximo 20 de octubre será beatificado en La Catedral. «Hay mucho por lo que darle las gracias, siempre me ha ayudado en todo lo que le he pedido», detalla a sus 70 años Josefa, quien, como otras 10.000 personas inscritas, no faltará a la ceremonia de beatificación.

La historia de Tiburcio Arnáiz se remonta al año 1865 en Valladolid, cuando nació en el seno de una familia humilde que lo bautizó con el nombre del santo del día. La muerte de su padre con apenas unos años y los apuros económicos marcaron su infancia, ingresando muy joven en el seminario, donde tras ordenarse se hizo cargo de distintas parroquias. Cuando murió su madre entró en la Compañía de Jesús, siendo trasladado, tras varios destinos, a Málaga, donde el pueblo ya lo elevó a los altares en vida. Las crónicas de la época relatan que cuando murió en 1926 su cadáver fue expuesto a la veneración pública durante tres días y que al paso del cortejo fúnebre, que estuvo presidido por las máximas autoridades de la ciudad, se cerraron todos los comercios. Entonces se obtuvo licencia de Roma y del Ministerio de Gobernación para que pudiese ser enterrado en la Iglesia del Sagrado Corazón en Málaga, donde cuentan que se formaban largas colas delante de su confesionario.

El proceso de beatificación se inició a la semana de su entierro, pero se paralizó con la salida de los jesuitas de España por la guerra, retomándose con fuerza en 1990. Sin embargo, las obras de este «apóstol de los más necesitados» -como lo definen muchos- nunca se han olvidado en la provincia, de ahí el monumento que se realizó por suscripción popular y que se situó en el ensanche de Armengual de la Mota, además de contar con una calle con su nombre en El Palo, entre otros reconocimientos.

Pero, ¿qué hizo el Padre Arnáiz para lograr la gran devoción que se le profesa en Málaga y Andalucía? Este jesuita destacó por su creatividad a la hora de paliar el analfabetismo, sin olvidar su entregada ayuda a los más necesitados. Impulsó la construcción de una casa de acogida para señoras con pocos recursos, cuidaba de los pequeños de la Casa del Niño Jesús, promovió la apertura de la Librería Católica de Málaga, visitaba a los enfermos tanto en sus casas como en el hospital, retomó la procesión del Corazón de Jesús por las calles de Málaga pese a que el ambiente sociopolítico del momento lo desaconsejaba, pasaba bastante horas en la cárcel guiando a los presos... Y, como detallan sus biografías, su influencia se multiplicaba considerablemente en la ciudad y pueblos cercanos gracias a un grupo de incondicionales colaboradores. Pero narran que él casi era capaz de estar en dos sitios a la vez, además de que estiraba al máximo el día, puesto que apenas dormía. De hecho nunca lo hacía en la cama, sino en una silla o sobre una esterilla en el suelo.

Pero su trabajo apostólico más original se inició en los corralones de los barrios más humildes de la Málaga de principios del siglo XX. Alquilaba una habitación en el corralón y allí creaba una pequeña escuela en la que, ayudado por sus colaboradores, enseñaba a los niños a leer, escribir y hacer cuentas junto con nociones del catecismo. Poco a poco, estas 'migas' se fueron extendiendo por las zonas más desfavorecidas de la ciudad y esta fórmula fue el gérmen de su mayor aportación: las doctrinas rurales, con las que quería llegar a las aldeas y cortijos donde no acudía nadie a enseñar. Creó entonces las Misioneras Rurales que a día de hoy continúan con su legado.

¿Y por qué lo beatifican ahora?

Son muchos los favores y hechos milagrosos que se atribuyen a su intercesión, como cuando en un año de sequía en Alfarnatejo el padre Arnáiz pidió a su patrón que lloviese y comenzó a diluviar. O cuando curó a un niño una afección de erisipela o la tuberculosis a una pequeña, entre otros muchos. Hasta aseguran que vaticinó su muerte unas semanas antes o que supo que estaba teniendo lugar un gran incendio en la Aduana pese a encontrarse a más de 40 kilómetros de distancia.

Aunque el milagro que llevará a la beatificación del Padre Arnáiz tuvo lugar en 1994, cuando el malagueño Manuel Antonio Lucena García, de entonces 41 años, sufrió un infarto de miocardio que le mantuvo sin oxígeno alrededor de diez minutos. Las pruebas revelaron importantes daños cerebrales que debían haberse traducido en secuelas físicas o psíquicas. Pero su hermana le pidió a toda la familia que encomendasen la recuperación de Manuel Antonio a la intercesión del Padre Arnáiz. «Ante la perplejidad del equipo de cardiología del Hospital Carlos Haya de Málaga, Manuel Antonio Lucena abandonó la UCI sin ninguna secuela», detallaron entonces desde el Patronato del Padre Arnáiz.

Tras asumir el equipo médico del Hospital Carlos Haya que la recuperación de Manuel Antonio «no tenía explicación científica», el caso lo estudió la comisión de médicos de la Congregación para la Causa de los Santos. Su veredicto fue el mismo. A finales de 2017, el Papa Francisco ratificó el milagro que finalmente servirá para elevar al Padre Arnáiz a los altares con la consideración de beato el próximo 20 de octubre en la Catedral de Málaga.

 

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