Cuando Málaga exportaba teléfonos a todo el mundo

Durante tres décadas, miles de malagueños trabajaron en Citesa, una fábrica en la que se diseñaron e hicieron terminales telefónicos

Cuando Málaga exportaba teléfonos a todo el mundo
Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Entre la avenida del Doctor Marañón y el paseo de Martiricos estaba situada una fábrica que fue santo y seña en la Málaga de las décadas de los años 60, 70 y 80 del siglo pasado: Citesa. Ahora, en esos terrenos, se construyen viviendas y habrá un parque para uso ciudadano, pero en la memoria colectiva de la ciudad sigue presente que ese fue el solar en el que se asentó la Compañía Internacional de Telecomunicaciones y Electrónica (Citesa). Demos un paso atrás en el tiempo y recordemos el nacimiento, auge y decadencia de esa fábrica.

Poco antes de las once de la mañana del miércoles 2 de diciembre de 1964, Gregorio López-Bravo, ministro de Industria, descendió del coche oficial y se adentró en el nuevo establecimiento para asistir a su inauguración oficial. Durante tres décadas, se diseñaron y fabricaron en Citesa aparatos telefónicos que se exportaron por todo el mundo. López-Bravo, tras visitar las dependencias, firmó en el libro de oro de la factoría. Sus palabras fueron las siguientes: «Con verdadero placer procedo a esta inauguración. Orgullo de Málaga y de España es, sin duda, Citesa. Mi más cordial felicitación a todos».

Miles de malagueños se ganaron el pan trabajando en Citesa, que se convirtió en una de las fábricas más señeras de la ciudad a lo largo de los años 60, 70 y 80 del siglo xx. La factoría, cuando comenzó con su actividad, dio empleo directo a 2.400 personas; otras 2.500 se beneficiaron indirectamente de su puesta en marcha. Llamaba especialmente la atención ver los cambios de turno, cuando salían un millar de trabajadores y entraban el mismo número para seguir con la producción.

Los llamados teléfonos 'Góndola', muy famosos en su tiempo, empezaron a salir de sus instalaciones de la fábrica malagueña en los años 70

La zona de Martiricos cobró una vida especial gracias a la presencia de Citesa. Conseguir un puesto en la fábrica de los teléfonos fue una aspiración de muchos malagueños, que veían en ello un seguro para garantizarse el futuro. Los aspirantes a lograr un empleo se preparaban concienzudamente para superar las pruebas de selección. A ellas optaron también personas de distintos lugares de Andalucía y de España. A pesar de la amplitud de la plantilla, se crearon fuertes lazos de amistad y de compañerismo entre el personal. Pertenecer a Citesa significaba estar dentro de una empresa solvente y seria.

El primer modelo que salió de las instalaciones del paseo de Martiricos fue el 'Heraldo', que se fabricó de forma exclusiva para Telefónica. Citesa arrancó con una capacidad de producción de 45.000 teléfonos anuales, aunque en los momentos de mayor auge se alcanzó la cifra de dos millones de aparatos al año. Citesa abasteció de teléfonos a muchos países. Así, en 1965 se enviaron 50.000 aparatos a Japón. Las exportaciones en el mercado asiático no se limitaron a la nación del sol naciente, sino que se extendieron a otros lugares. Todo ello fue consolidando a Citesa, que ganó un gran prestigio. Y es que además de los pedidos servidos a Asia, también logró hacerse hueco en países europeos como Suecia.

Los llamados teléfonos 'Góndola', muy famosos en su tiempo, empezaron a salir de sus instalaciones en los años 70 Después se fabricaron los 'Teide'. El nombre de Málaga sonaba por todo el mundo asociado al de Citesa. En 1987, Alcatel compró la factoría. La empresa reorientó su actividad y empezaron los ajustes de plantilla. Poco a poco, los propietarios fueron reduciendo personal. La situación laboral se enrareció y los trabajadores denunciaron los problemas a los que se enfrentaban. Hubo huelgas y protestas. Telefónica adquirió en 1994 las instalaciones de Alcatel-Citesa, que ocupaban 37.000 metros cuadrados, por 1.300 millones de pesetas para utilizarlas como almacenes y oficinas.