El hombre que soñó con una Andalucía libre y buscó la tumba de Al-Motamid

Nacido en Casares en 1885, Blas Infante sentó las bases del andalucismo y combatió el caciquismo y las desigualdades sociales

Reunión de la Asamblea de Ronda, con Blas Infante en el centro de la foto./EFE
Reunión de la Asamblea de Ronda, con Blas Infante en el centro de la foto. / EFE
Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Si Martin Luther King soñó con que blancos y negros pudieran vivir en armonía como iguales, el sueño de Blas Infante fue conseguir una Andalucía libre del yugo del caciquismo, donde no hubiese ni explotadores ni explotados y que consiguiera alcanzar su autonomía dentro de una España federal. Nacido en la localidad malagueña de Casares, el 5 de julio de 1885, este abogado, notario, ensayista y político fue el padre de la patria andaluza. Sus escritos y discursos sentaron las bases del ideario andalucista. Sus aspiraciones quedaron cortadas de raíz cuando fue asesinado, el 11 de agosto de 1936, en la carretera de Sevilla a Carmona. Tenía 51 años. En 1940, en los inicios del franquismo, se dictó una condena a muerte en contra de Infante «por haberse significado como propagandista para la constitución de un partido andalucista o regionalista andaluz».

Los diez primeros años de vida de Blas Infante discurrieron en su pueblo natal. En 1895 abandonó Casares para irse a estudiar, como alumno interno, al colegio de los Escolapios de Archidona. Su etapa infantil se desarrolló en una Andalucía campesina, donde los jornaleros pasaban hambre y los obreros sufrían el aguijón de la pobreza y el analfabetismo. La miseria era la tónica predominante entre las clases más desfavorecidas. Esa desigualdad social marcaría a Blas Infante para siempre y se reflejaría en sus ideas políticas.

En la que sería su obra cumbre, 'Ideal andaluz', publicada en 1915, aparece la siguiente frase que evidencia la impresión que le causó la penuria que había en el campo andaluz. «Yo tengo clavada en mi conciencia, desde mi infancia, la visión sombría del jornalero. Yo le he visto pasear su hambre por las calles del pueblo, confundiendo su agonía con la agonía triste de las tardes invernales...».

Tras cinco años de permanencia en los Escolapios, Blas Infante volvió a Casares y durante un tiempo trabajó como escribiente en el Juzgado Municipal. En 1904 comenzó a estudiar por libre la carrera de Derecho en Granada. En año y medio consiguió licenciarse. Una vez con el título universitario en el bolsillo, retornó a Casares a preparar las oposiciones a notario. Las aprobó en 1909. Su primer destino fue la notaría de la localidad sevillana de Cantillana. Ese destino le permitió acercarse a los círculos políticos e intelectuales del Ateneo de Sevilla, donde tomó verdadera conciencia de la necesidad de llevar a cabo reformas en Andalucía para hacer frente a los problemas sociales y defender los intereses andaluces. Precisamente, en el Ateneo sevillano presentó su obra 'Ideal andaluz'.

Asamblea de Ronda

Otro aspecto destacado de la trayectoria de Blas Infante fue la creación de los Centros Andaluces. El primero se puso en marcha en Sevilla en 1916. Fue el primer paso de su deseo de conseguir la autonomía andaluza, ya que esos centros eran órganos de expresión de la realidad cultural y social de Andalucía. Otro hito importante fue la Asamblea de Ronda, celebrada en enero de 1918. En la Ciudad del Tajo, y a propuesta de Infante, se fijaron las líneas políticas e ideológicas del andalucismo. Asimismo, se aprobó el uso de la bandera blanca y verde y el escudo de Hércules triunfador como símbolos de la autonomía de Andalucía. La Asamblea de Ronda hizo suya la Constitución Federal de Antequera de 1883, cuya finalidad era la integración de Andalucía en un Estado conformado por varias entidades territoriales.

Blas Infante escribió en 1919 el 'Manifiesto de Córdoba', en el que reivindicó a Andalucía como nación. En ese mismo año se casó con Angustia García Parias, con la que tendría cuatro hijos. La llegada de la dictadura de Primo de Rivera, en 1923, supuso un retroceso en las libertades y trajo consigo el cierre de los Centros Andaluces. Blas Infante se hizo cargo de la notaría de Isla Cristina (Huelva), donde pasó una etapa de retiro en rechazo a la política ejercida por Primo de Rivera.

Estudioso de la cultura islámica y de la vinculación musulmana con Andalucía a través de los siglos, Blas Infante viajó en 1924 a la ciudad marroquí de Agmat en busca de la tumba de Al-Motamid (último rey de Sevilla), sobre el que había escrito un libro que se publicó en 1920. Esa estancia en Agmat dio pábulo a que se dijera que Infante se había convertido al Islam, un hecho que su familia ha negado y del que no hay pruebas que lo confirmen.

La casa de la alegría

Una vez declarada la II República, el padre de la patria andaluza volvió a Sevilla. En concreto, se instaló en Coria del Río, localidad de la que fue notario. En ese pueblo sevillano construyó una vivienda a la que llamó Dar–al–farah (la casa de la alegría) y que guardaba semejanza con el estilo de la arquitectura islámica. Desde esa residencia se dedicó de nuevo a trabajar para lograr un estatuto de autonomía de Andalucía. Igualmente, formó parte de algunas candidaturas del Partido Republicano Federal, pero no consiguió ser elegido diputado. En esos años redactó un proyecto de reforma agraria que fue paralizado en las Cortes.

Los últimos meses de su vida los dedicó Blas Infante a la preparación de un referéndum que tenía como objetivo la aprobación del Estatuto de Autonomía de Andalucía por el que tanto había luchado. El comienzo de la guerra civil se llevó por delante no solo su ilusión por ver convertida en realidad la autonomía de Andalucía, sino que segó su vida en el kilómetro 4 de la carretera de Sevilla a Carmona. Allí, el 11 de agosto de 1936, las balas acabaron con el sueño de Blas Infante.