El día que a más de cien comensales se les atragantó el plato de los Montes

El día que a más de cien comensales se les atragantó el plato de los Montes

Una venta repleta de clientes fue asaltada un 12 de octubre en Las Pedrizas

José Manuel Alday
JOSÉ MANUEL ALDAY

El plato de los montes o lo que estuvieran tomando se le atragantó a más de uno aquel 12 de octubre de 2001. Una jornada festiva que resultó más movida de lo que se esperaba para los propietarios, empleados y clientes del restaurante Montesol, en la carretera de Las Pedrizas, cuando, pasado el mediodía, dos encapuchados armados con un hacha, una pistola y un cuchillo irrumpían en el local con la cabeza embutida en medias. En diez minutos, y muy nerviosos, 'desplumaron' a la mayoría de sus atónitos 150 clientes y se hacían con un botín que, según se dijo entonces, ascendió a más de 700.000 pesetas.

Los diez trabajadores del restaurante, en plena autovía de Las Pedrizas, no daban crédito a lo que estaba ocurriendo cuando dos individuos encapuchados entraban en el establecimiento dando gritos y golpes en las puertas y vitrinas, y amenazando al personal con un hacha, una pistola y un cuchillo, para que les entregaran todas sus pertenencias. Según comentó una de las encargadas del restaurante a SUR, los individuos llegaron al restaurante en coche y «nada más entrar rompieron uno de los cristales de las puertas por los golpes que daban mientras gritaban que les diéramos todo lo que tuviéramos». Los trabajadores del restaurante ya habían observado a los dos individuos «merodeando» por la parte trasera del establecimiento minutos antes de que entraran, por lo que pudieron ver que tenían rasgos sudamericanos y magrebíes, respectivamente, y que llevaban puestos guantes. Cuando entraron en el restaurante, los atracadores -uno, armado con un hacha y un machete, y el otro, con una pistola-, golpearon una vitrina de cristal y advirtieron a clientes y empleados de que dispararían «a quien se moviera». Así, mientras uno de los delincuentes permanecía vigilando, el otro exigía a los cerca de 150 clientes que se encontraban en el lugar sus bolsos, carteras, joyas y teléfonos móviles. De la caja del establecimiento obtuvieron 742.000 pesetas en metálico y en décimos de lotería, según el cálculo hecho por los propietarios del negocio. La encargada del establecimiento relató a SUR que los atracadores no estuvieron en el interior del restaurante más de diez minutos, el tiempo suficiente para coger el dinero de la caja y las pertenencias de la mayoría de los clientes. A continuación, los atracadores, que se mostraron «muy nerviosos durante el asalto», huyeron a bordo de un vehículo Ford Escort.

Minutos después acudió al lugar la Policía, que fue alertada por uno de los trabajadores, que logró saltar por una ventana en pleno asalto y utilizar el teléfono móvil de un cliente que llegaba en ese momento. Los empleados destacaron que ninguno de los clientes tuvo que ser atendido a causa de alguna lesión, ya que no sufrieron daño alguno, y señalaron que en todo momento mantuvieron la calma, obedeciendo a los requerimientos de los atracadores, a excepción de una señora que sufrió un ataque de histeria pero que no precisó atención médica. Un 12 de octubre que no olvidará fácilmente aquel centenar largo de clientes que celebraba el día festivo del Pilar, y los empleados y dueños del establecimiento asaltado.

 

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