Las nuevas 'oficinas' del crimen organizado en la Costa del Sol: sicarios menores, armas de guerra y drones de última generación
Los investigadores apuntan a una mayor especialización de las mafias, que también hacen uso de inhibidores de frecuencia para evitar ser localizados
Utilizan identidades falsas y se aseguran su plan de huida del país una vez hecho el trabajo. En ocasiones están vinculados a las organizaciones que ... les encomiendan, pero otras ni tan siquiera eso. Son más jóvenes, incluso los hay menores; la mayoría procedentes de Europa del norte. Y cobran menos: «Antes pedían por una cabeza 50 o 60.000 euros y ahora lo hacen por 20», explica uno de los investigadores que le sigue la pista de cerca. A pesar de que son más «burdos», las mafias valoran su inexperiencia y violencia: «Les resulta más fácil presionarles para que cometan el hecho si piensan en echarse para atrás y no les tiembla el pulso si tienen que extorsionar también a la familia del objetivo».
La última víctima mortal en la Costa del Sol vinculada con el crimen organizada fue tiroteada mientras hablaba por teléfono a las puertas de un local de Marbella, en la zona de Puerto Banús, a plena luz del día. Era viernes 3 de octubre y Hamza Karimi, un rapero sueco más conocido por su público como Hamko, fue sorprendido por un individuo que se apeó de un vehículo, cruzó la calle y descerrajó media docena de disparos contra el joven, de 25 años, que, a pesar de los intentos por escabullirse y resguardarse en el interior del establecimiento, terminó falleciendo.
El pasado 31 de mayo, sobre las 23.30, dos hombres de origen escocés, ambos de unos 40 años, eran abatidos a tiros en la terraza de un restaurante-bar de copas, en el paseo marítimo de Fuengirola, que se encontraba abarrotada por un partido de Champions entre el París Saint Germain y el Inter de Milán. Estos son dos de los ejemplos más recientes y salvajes en los que las bandas deliberan sus conflictos entre ellas.
Pero, en realidad, el sicariato es solo la punta del iceberg del complejo entramado que opera en el litoral, dedicado en su mayoría al narcotráfico gracias al estratégico emplazamiento de la provincia. El puerto, que recibe barcos de Sudamérica, se ha convertido en una de las principales puertas de la cocaína, tal y como viene alertando la Fiscalía en sus últimas memorias; mientras que, la cercanía con Marruecos posibilita la entrada de hachís y su posterior distribución al continente (donde se vende más caro). Solo en el último mes, la Policía Nacional ha intervenido en la provincia de Málaga nueve toneladas de estupefacientes (hachís y cocaína) a organizaciones criminales.
Con el flujo constante de dinero procedente de la droga, estos grupos criminales a auténticos arsenales —armas cortas, fusiles automáticos e incluso armamento de guerra— y a recursos logísticos que les permiten moverse con mayor impunidad. Las investigaciones recientes evidencian cómo estos entramados utilizan su poder económico para reforzar la seguridad de sus comunicaciones mediante aplicaciones encriptadas, para vigilar y contravigilar emplean drones de última generación e impiden su localización con inhibidores de frecuencia, explican a este periódico expertos en la materia.
Su sofisticación se traduce en largas y arduas investigaciones policiales que, no obstante, terminan dando sus frutos. En las últimas semanas, según dio a conocer el cuerpo el pasado miércoles en una rueda de prensa, se detuvieron a 55 personas relaciones con el crimen organizado en la Costa del Sol y se intervinieron 37 armas de fuego, 40 vehículos y más de 150.000 euros.
¿Tienes una suscripción? Inicia sesión