El último parte de Rachael

Una presentadora de la BBC emociona a su audiencia al anunciar que solo le quedan «días» de vida por un cáncer de mama. Ayer murió

Primer plano de Rachael Bland. /R. C.
Primer plano de Rachael Bland. / R. C.
JOSEBA VÁZQUEZ

Podrían razonarse ciertas similitudes entre su historia y la que narra Bertrand Tavernier en 'La muerte en directo' (1980). En esa cinta, adaptación de un libro de David Compton, el realizador francés provoca una reflexión crítica sobre las producciones televisivas que viven rendidas a los pies de los índices de audiencia, a través del caso de una enferma terminal (Romy Scheneider) permanentemente filmada por un hombre (Harvey Keitel) que, por medio de una cámara insertada en su cerebro, emite la agonía de la mujer para los espectadores de su canal. El destino de las protagonistas y el medio televisivo vinculan ambas situaciones, pero ya le hubiese gustado a la periodista galesa Rachael Bland, de 40 años, que el suyo fuera también un relato de ficción. Al contrario, después de un último y desesperado ensayo clínico, los médicos le comunicaron hace unas semanas que el cáncer de mama que le fue detectado hace dos años ha hecho metástasis y que sus horas están contadas. Fatalmente. Ayer falleció.

La propia reportera, presentadora de informativos en la BBC durante quince años, hizo pública la dramática noticia a través de su cuenta de Twitter: «En palabras del legendario Frank Sinatra, me temo que el momento ha llegado, amigos. Y repentinamente. Me dijeron que solo tengo días (de vida). Es muy surrealista. Muchas gracias por todo el apoyo que he recibido. Au revoir my friends (Adiós amigos)». El anuncio de Rachael, masivamente retuiteado, se interpretó como un gesto de coraje y un intento de aliviar el golpe compartiendo su desdicha. Un desahogo para una mujer que pasó por tres intervenciones quirúrgicas, dos tandas de 18 semanas de quimioterapia, 15 sesiones de radioterapia e incontables visitas médicas. Un durísimo recorrido para desembocar en la peor de las metas posibles. Su tuit añade además otro capítulo en el 'podcast' 'You Me and Big C' (Tú Yo y el gran C -cáncer-) que gestionaba junto a dos amigas aquejadas por el mismo mal.

Rachael en uno de sus noticiarios.
Rachael en uno de sus noticiarios. / R. C.

La vida sin ella

Esas compañeras mantendrán en su ausencia el 'podcast', creado con el fin de hablar con naturalidad de la dolencia y tratar de aconsejar y animar a otras afectadas. «No tengo miedo a morir», escribió la periodista el mes pasado en el británico 'The Sunday Telegraph'. En el mismo artículo, Rachael Bland afirmaba que solo temía «por los que dejo atrás, mi querido Freddie (su hijo de dos años), Steve (su marido) y nuestras familias».

La presentadora dijo entonces encontrarse «en una carrera contrarreloj» destinada a escribir unas memorias para su pequeño, al que quiere legarle «todas las historias y consejos que le hubiera dado pero que no estaré para dárselos en persona». Y es aquí donde, curiosamente, el caso de Bland conecta con otra película, 'Mi vida sin mí', dirigida en 2003 por Isabel Coixet y en la que se describen las dos tareas que se impone una jovencísima madre de 23 años cuando le diagnostican una enfermedad terminal: un listado de las cosas que debe hacer sin falta y la grabación de unos mensajes y pautas de vida que sus dos hijas irán escuchando con el paso de los años.

Rachael Bland deseaba que sus escritos a Freddie sean «una carta de amor para mi hermoso niño que espero que deje para siempre una huella de mí y de mi amor por él».

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