El último acto público de don Juan Carlos

El Rey, en el palco real con su sobrina Simoneta Gómez-Acebo, su hermana Pilar, su hija Elena y su nieto Froilán. :: efe / ismael herrero/
El Rey, en el palco real con su sobrina Simoneta Gómez-Acebo, su hermana Pilar, su hija Elena y su nieto Froilán. :: efe / ismael herrero

El Rey se despidió ayer de su actividad oficial con una comida y una corrida de toros dedicada a su madre en la plaza de Aranjuez

I. IBÁÑEZ

Toreaban El Juli, Morante de la Puebla y José María Manzanares, y la corrida, celebrada en la plaza de toros de Aranjuez, estaba dedicada a la madre de Juan Carlos I, doña María de las Mercedes. Este fue el escenario donde el Rey dio ayer el adiós definitivo a su agenda oficial, el último de sus actos públicos. Por este motivo, ya desde mucho antes de las siete de la tarde, la hora de inicio de la corrida, y a pesar del calor sofocante, los alrededores del coso estaban abarrotados de curiosos conocedores de esta circunstancia y también de los medios de comunicación, ansiosos por conseguir la foto de despedida. Para ellos posó el Rey antes de entrar a la plaza.

A su llegada al palco real, decorado con un retrato de su madre, don Juan Carlos recibió una gran ovación de los asistentes puestos en pie, que él agradeció con la mano en alto, saludando a todos. Luego sonó el himno. A su lado se encontraban la infanta Elena con su primogénito, Felipe Juan Froilán de Marichalar; la hermana del Rey, Pilar de Borbón, y su sobrina Simoneta Gómez-Acebo. Cada uno de los otros protagonistas de la corrida -celebrada con motivo de la festividad de San Fernando-, es decir, los diestros, dedicaron al Rey su primer toro.

Comida de celebración

Antes de hacer acto de presencia en la plaza, Juan Carlos I congregó a algunos miembros de su familia y a varios amigos en una comida de caracter privado que tuvo lugar en la finca de los Jardines de Oñate, en la misma localidad. Quiso celebrar de esta forma su decisión de desaparecer por completo de los actos previstos en la agenda de la Casa Real, precisamente cinco años después de su abdicación en favor de su hijo, Felipe VI.

En el almuerzo, que estaba organizado por el empresario Pedro Trapote, viejo amigo suyo, le acompañaron también su hija Elena y su hermana Pilar de Borbón, además de María Zurita, hija de la infanta Margarita, entre otros. A su llegada, en el asiento de copiloto de su coche, bajó la ventanilla para saludar a los informadores. Deseosos de obtener alguna declaración, le preguntaron por su retirada, a lo que él contestó saludando de nuevo.