Los superincendios forestales se han triplicado en una década

Los superincendios forestales se han triplicado en una década

WWF alerta de que el noroeste español es «un polvorín» debido al cambio climático, al abandono rural y a la impunidad con que actúan los incendiarios

ALFONSO TORICESMadrid

Los superincendios forestales, los fuegos que en pocas horas arrasan más de 500 hectáreas, los mismos que desbordan los recursos de extinción y provocan decenas de desalojos y con frecuencia víctimas mortales, se multiplican cada año en España.

Un estudio realizado por la organización naturalista WWF demuestra que el número de estos grandes fuegos se ha triplicado en España con respecto a hace solo una década y que su crecimiento es acelerado. Prueba de ello es que el año pasado, cuando un solo incendio provocó el pánico durante días en Galicia, donde abrasó 50.000 hectáreas y segó la vida de cuatro personas, se registraron en España 56 grandes fuegos, más del doble de la media de los años anteriores.

Los superincendios son ya de hecho la gran amenaza de los bosques y los pueblos españoles. El importante despliegue de medios de extinción que cada año realiza España ha permitido controlar dos de cada tres fuegos en su fase de conato y, con ello, que entre 2008 y 2017 se reduzca en un 41% el número anual de incendios y en un 25% la superficie afectada. Sin embargo, el peso de los grandes incendios no para de crecer. Si en la última década, de media, eran los responsables del 35% de los bosques y montes quemados cada año, en 2016 y 2017 lo fueron de la mitad de toda la superficie arrasada.

Estos superfuegos, multiplicados por las olas de calor, los fuertes vientos y las pronunciadas sequías causadas por el cambio climático, han encontrado en el noroeste de España, según WWF, las condiciones idóneas para reproducirse. Recuerdan que Galicia, Asturias, León y Cantabria suman el 65% de los incendios forestales españoles y que solo la primera autonomía concentra el 50%.

Estrategia de Estado

De hecho, el análisis califica al noroeste como «un polvorín» y reclama a los presidentes de los gobiernos de España y Portugal –porque el fuego no entiende de fronteras– que pongan en marcha una estrategia común de lucha contra los superincendios, para evitar que se repitan tragedias como la del año pasado, cuando en el país vecino murieron 62 personas en mar de fuego que fulminó decenas de miles de hectáreas. WWF les aclara que esta estrategia no puede estar basada en los medios de extinción, desbordados por estos fuegos, sino en la prevención para evitar que las llamas adquieran semejantes dimensiones. En este sentido, indican que los puntos fundamentales son una mejor gestión forestal, agrícola y urbanística para tener terrenos menos vulnerables al fuego, medidas efectivas -reducción de la quema combustibles fósiles y emisiones- contra el cambio climático, y el fin de la impunidad de los incendiarios.

De hecho, según indican, son estos los principales factores que concentran los incendios en el noroeste. Aldeas en riesgo de extinción demográfica –el 40% de los municipios gallegos ha perdido un 20% de población–, el abandono de bosques y terrenos agrícolas –que llega al 40% en Galicia–, la falta de planificación urbanística –el bosque se ha llenado de casas sin medidas de seguridad–, y, de forma especial, la abundancia de incendiarios, favorecida por una labores de limpieza agrícola y ganadera basadas en el fuego. El documento recuerda que la tasa de fuegos forestales intencionados en Galicia es del 80%, nada menos que 25 puntos por encima de la media española.

 

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