Cómo sobrevivir a un verano entre apuntes

Las academias mantienen durante el verano su actividad habitual./A. Díaz
Las academias mantienen durante el verano su actividad habitual. / A. Díaz

Miles de malagueños pasan estas fechas estudiando. Alumnos y opositores no se pueden permitir descansar estos meses, aunque el buen tiempo no invite al estudio

ALEJANDRO DÍAZ

El verano evoca, inevitablemente, un tiempo de descanso, de desconexión, de disfrutar del buen tiempo y de unas vacaciones. Sin embargo, para muchos colectivos esa imagen puede parecer sacada de un cuento de ciencia ficción. La realidad en sus rutinas es más prosaica que poética. Es el caso, por ejemplo, de los opositores. En su proyecto de futuro han invertido muchas horas de esfuerzo, dinero y la esperanza de que todo ello fructifique en una plaza de empleo.

Ante semejante escenario, la mayoría no se permite ni un breve descanso. Su verano lo viven entre apuntes. De la biblioteca a la academia y vuelta a empezar. Alejandro González lleva casi dos años preparando sus oposiciones para ser policía local. Compagina sus estudios con un trabajo por horas por las noches. No baja la guardia en verano. «Ahora están saliendo un poco más de plazas y eso te sirve de motivación, pero sin fecha aún, eso es lo que peor se lleva», explica González. Su rutina es la de madrugar, ir al gimnasio para estar preparado para las pruebas físicas y estudiar por las tardes. Reconoce que, aunque las clases sean las mismas, en verano se hace un poco más difícil mantener la constancia. Pero no hay otra. «Los fines de semana le quito un poco de tiempo al estudio, pero solo si puedo permitírmelo», sentencia.

La idea de un futuro mejor subyace en cada estudiante, sea académico u opositor. Es el caso de Belén Castellano, quien después de trabajar durante 12 años en la empresa privada tomó el pasado mes de febrero la decisión de opositar a un puesto de auxiliar de la Junta de Andalucía. «La verdad es que para mí es una experiencia nueva y me está gustando», asegura Castellano, quien da su fórmula sobre cómo afrontar el reto:«Me tomo este proceso como un trabajo, le dedico mi jornada completa», subraya.

Los estudiantes con asignaturas pendientes preparan sus exámenes de septiembre.
Los estudiantes con asignaturas pendientes preparan sus exámenes de septiembre. / A. Díaz

El verano no parece, por tanto, ser un obstáculo para el mundo de los opositores, un tiempo que también lo pasa entre apuntes el profesorado de las academias. Antonio Pozo trabaja para una de ellas. Su especialidad es el Derecho Administrativo. En su caso, lleva más de 20 años preparando a alumnos, también en verano, por lo que se siente a estas alturas más que acostumbrado a continuar con los temarios y las clases en estos meses. De hecho, señala la importancia de pasar un verano entre apuntes. «Que los alumnos estén muy desconectados hasta septiembre u octubre es un problema, porque quieras que no un parón de dos meses les puede hacer perder toda la conexión que tienen con el temario», subraya.

Puri Marín es la jefa de estudios de Academia Jesús Ayala. Reconoce que este verano está siendo un poco atípico, debido a que la oferta de empleo público se aprobó con retraso con respecto a otros años, lo que está influyendo en que haya más estudiantes durante este mes de agosto. Algo que también atribuye a la mejora de la economía: «Ya llevamos un par de convocatorias que se ve que esto va mejorando poco a poco y se nota en la afluencia del número de alumnos que se inscriben», afirma Marín.

Sin embargo, no todos quienes están pasando un verano entre apuntes son opositores. Candela García acaba de terminar su primer año de la ESO y le quedó una asignatura para septiembre: Lengua y Literatura. Así que, aunque esté disfrutando el verano, todas las semanas de julio y agosto recibe clases de dicha materia para mejorar sus calificaciones en septiembre. Y después, en casa, continúa estudiando unas horas al día.

Roberto López tiene 21 años y este verano ha cambiado la playa por 'Ingeniería del Software'. Septiembre se acerca y desde que comenzó agosto estudia a diario. «Voy a la biblioteca porque en casa me distraigo con cualquier cosa; aún así, prefiero la convocatoria de septiembre a la de julio como en otras universidades», explica López.

Joaquín Martínez cursa actualmente sus estudios universitarios en Granada, aunque es natural de Málaga. El próximo será su tercer año en Filología Hispánica y arrastra algunas asignaturas, tanto de primer como de segundo curso. Este verano ha decidido ponerse las pilas y aprobarlas en septiembre para comenzar 'limpio' el nuevo curso. «Este verano vivo entre la biblioteca y la casa; ya tendré tiempo de divertirme», asegura Martínez, quien compagina sus estudios con su afición a la música; algo que, por ahora, ha dejado aparcado. Es decir, que ha optado por la prosa antes que por la poesía. Al menos durante estos calurosos meses al poco apetecible abrigo de los apuntes.

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