Depresión y ansiedad: alerta en el colegio

Depresión y ansiedad: alerta en el colegio

Una investigación descubre cómo reducir la tasa de suicidios entre adolescentes y alerta de las situaciones de riesgo en el colegio, así como de la escasa preparación del profesorado para afrontar una crisis entre sus alumnos

LINDA ONTIVEROSMADRID

¿Por qué se suicida un adolescente que esta en el colegio? Para responder a esta pregunta e intentar aplicar las medidas adecuadas para evitar las situaciones de riesgo, once países europeos participaron en el Proyecto SEYLE (Saving and Empowering Young Lives in Europe/ Salvando y empoderando las vidas jóvenes en Europa), coordinado por el Instituto Karolinska de Suecia y asesorado por la Universidad de Columbia. Con el objetivo de reducir la frecuencia de comportamiento suicida y su tasa de repetición en adolescentes europeos, los investigadores comenzaron buscando los casos de riesgo que podía haber en los colegios del continente.

A través de preguntas básicas indagaron en la ideación suicida de 11.000 adolescentes con una edad media de 15 años (de ellos, 1.000 pertenecían a 12 centros ubicados en Asturias). Así los adolescentes tenían que responder algunas como: «¿Has sentido, durante dos semanas, que la vida no merece la pena?», en la que el 28,2% respondió que sí, o «¿alguna vez has intentado quitarte la vida?», a la que el 3,1% contestó de forma afirmativa. De este modo, se obtuvo un resultado que permitió implementar programas de prevención para la población infanto-juvenil.

Intervenciones en situaciones de riesgo

No poner en ridiculo al adolescente.

Escucharle y dedicarle más tiempo.

Ante síntomas de ansiedad en el colegio, el profesor debe evitar exponerle ante sus compañeros y evitar hacerle las preguntas más complejas.

Dar apoyo psicológico y psicosocial por parte de un grupo de intervención.

En casos de gravedad, remitirles a un centro de salud mental infanto-juvenil. En ese centro los psiquiatras y psicólogos clínicos que se dedican a la infancia y la adolescencia le proveerán de los cuidados adecuados.

Detectar el problema

«El medio escolar permite detectar comportamientos suicidas en los adolescentes porque son muchas las horas en las que están en él y hay muchos observadores competentes que pueden ayudar a identificarlos», explica Julio Bobes, catedrático de psiquiatría e investigador principal del Centro de Investigación Biomédica en Red de Salud Mental (Cibersam) de Oviedo, que participó en el estudio por parte de Espana. «Lamentablemente, estamos en la media europea de suicidios de adolescentes. Los peores son los países del este y los nórdicos». El caso más conocido de suicidio juvenil en 2014 fue el de Carla Díaz, estudiante de 14 anos, sucedido en Asturias, pero no es el único. Según el Instituto Nacional de Estadística, en 2014 hubo 2,38 suicidios por cada 100.000 entre la población cuya edad esta entre 15 y 19 años. El ano pasado, se suicidaron 57 niños y adolescentes entre 10 y 19 años (40 hombres y 17 mujeres).

Comportamientos de riesgo

Publicada en numerosas revistas de prestigio, la investigación llevada a cabo encontró que los comportamientos de riesgos prevalentes fueron, principalmente, el sedentarismo, el uso de sustancias como alcohol, cigarrillo o drogas ilegales, dormir poco o el abuso de medios electrónicos. «Y los problemas más detectados fueron los emocionales, como trastornos depresivos y de ansiedad. Junto a estos, otros como trastornos de adaptación, abusos de sustancias (alcohol, tabaco, psicoestimulantes) y situaciones de abuso sexual padecidas recientemente o tiempo atrás», senala el experto.

«A estos chicos, los incorporábamos a un grupo de apoyo y tratamiento. Los suicidios suceden continuamente pues, aunque el nino este escolarizado, si no se integra, no se desarrolla con normalidad, no rinde en el colegio y sobre todo no rinde como rendía en el pasado. Cuando eso sucede hay que acudir a un médico pediatra para descartar que tenga un problema de salud mental, que a veces es de difícil diagnóstico», matiza el catedrático.

Cómo evitarlo

Para bajar esas tasas de intentos suicidas o las ideas y pensamientos suicidas, y mejorar los niveles de salud mental, se fueron detectando todos los problemas como depresión, trastornos de ansiedad, situaciones de abuso... «Pudimos demostrar que el procedimiento para intervenir en los colegios resultó ser eficaz y consiguió reducir las tasas del 7 al 4%», afirma Bobes.

Ante situaciones de riesgo, el Proyecto SEYLE da dos tipos de recomendaciones. Una para los propios adolescentes: expresar los sentimientos, tanto positivos como negativos; evitar el alcohol, el tabaco y las drogas; decir no a lo que no se quiere hacer y denunciar el acoso. Además hay que seguir unos trucos simples como divertirse, reír, tomarse un tiempo para hacer cosas que gustan, dormir bien, afrontar los problemas tan pronto aparecen y hacer una lista con 'cinco cosas buenas que hay en tu vida.

Consejos para ayudar

La segunda lista de consejos se dirige a los que notan que un amigo tiene signos de depresión, estrés o esta atravesando una crisis. Lo primero es detectar una situacioón de peligro, escuchándolo. Si dice expresiones tales como «me odio», «desearía estar muerto», «todo el mundo se burla de mí», «nadie se preocupa por mí», «siempre se meten conmigo», «estoy cansado de vivir» o «no puedo más», entonces hay que alertar. Guardar el secreto solamente aumenta el riesgo.

Otros síntomas que pueden observarse en el amigo es si está más triste o pesimista de lo habitual, si ha perdido alegría o interés, si tiene cambios de humor o de habitos alimentarios, si se autolesiona...

A pesar de estos avances, aun queda mucho por hacer, para lo que se esta pidiendo ayudas al programa Horizonte 2020 para ampliar la investigación. Entre las asignaturas pendientes esta mejorar la preparación de los profesores, pues el 94% «no se considera preparado para manejar situaciones de crisis», aunque mas del 10% reconoce que alguna vez un alumno le habló de pensamientos de suicidio.

 

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