Esto es lo que nunca cubre un seguro de salud

Esto es lo que nunca cubre un seguro de salud
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No todos los seguros médicos cubren las mismas enfermedades, diagnósticos, pruebas o tratamientos, pues todos contemplan ciertas exclusiones. Antes de contratar, es importante fijarse en las condiciones generales de la póliza para tomar una decisión acertada.

Al contratar un seguro médico privado nos encontraremos con multitud de términos y conceptos con los que podríamos no estar familiarizados, como los copagos, las carencias y las exclusiones.

El copago es la cantidad de dinero que la persona asegurada debe pagar en cierto tipo de pólizas para poder utilizar algunos servicios médicos; la carencia es un período de tiempo que debe transcurrir entre que se contrata una determinada póliza de salud y el momento en que se pueden solicitar servicios de asistencia o coberturas; y las exclusiones son supuestos que no están cubiertos por el seguro. Copagos, carencias y exclusiones deben estar perfectamente especificadas en las condiciones del seguro médico, y la persona que va a contratarlo debe conocerlas antes de darse de alta.

Los tres conceptos son importantes, pero las exclusiones son clave, pues son todas aquellas situaciones que el seguro no cubrirá, y conocerlas de antemano puede ayudarnos a tomar una decisión al comparar seguros médicos y decidirnos por una póliza en concreto.

Así, existen algunas situaciones -enfermedades, diagnósticos, tratamientos o estados físicos- que constituyen las exclusiones más comunes en los seguros de salud, es decir, son situaciones que, por regla general, no estarán cubiertas, como por ejemplo las lesiones derivadas de la práctica deportiva; los trasplantes; la colocación de prótesis que no sean de tipo ortopédico; los tratamientos relacionados con medicinas alternativas; la cirugía para corregir problemas de vista; algunos gastos de farmacia; los tratamientos para solventar la infertilidad; los mapas genéticos; el parto fuera del hospital o la irrupción voluntaria del embarazo, entre otros.

Sin embargo, no todos los seguros de salud contemplan las mismas exclusiones. Un ejemplo de esto son las enfermedades crónicas: la mayoría de las aseguradoras se niegan a cubrir el tratamiento de estas dolencias por ser enfermedades preexistentes, y cuyos tratamientos son considerados demasiado caros para las compañías, pero algunas empresas sí han creado productos específicos para pacientes crónicos o con enfermedades graves, aunque con una prima un poco más elevada que el resto de los seguros de salud del mercado.

En todo caso, nuestra decisión final dependerá de lo que estemos buscando, pero conviene saber que cada vez existen más productos específicos para personas que podrían estar en una situación de exclusión, como personas con una condición preexistente, o personas que quieren acceder a terapias alternativas, que desean operarse de la vista o que quieren acceder a un buen servicio de salud mental. Las pólizas varían considerablemente, y ninguna es igual a otra, no solo en prestaciones, coberturas y garantías, sino también en el precio de la prima o en las limitaciones de contratación.

Las exclusiones también pueden variar entre los distintos seguros que ofrece una misma compañía, o podemos encontrarnos pólizas que limitan las sesiones disponibles en un solo año, o que establecen un tope económico en una determinada cobertura. Con una comparativa rápida podremos conocer en segundos qué seguros nos cubren lo que deseamos.