María José Torres: «La profesión médica será femenina en pocos años»

María José Torres/SUR
María José Torres / SUR

Vive rodeada de farmacéuticos, pero lo suyo es la Medicina. La reconocida alergóloga malagueña asegura que la mujer tomará el control del sector en el futuro. Pasa los meses entre Málaga, Madrid y Zurich por su pasión por la investigación

MARINA RIVAS

Una doctora de reconocido prestigio, dentro y fuera de nuestras fronteras, también puede permitirse el haberse saltado alguna clase cuando estudiaba en la Universidad. La malagueña María José Torres es, entre otros cargos, vocal en el Colegio de Médicos, jefa del Área de Alergología en el Hospital Regional Carlos de Haya y forma parte del Comité Ejecutivo Europeo de esta misma especialidad. A lo largo de toda su vida pasando consulta se ha encontrado con todo tipo de casos y a todas las horas del día, puesto que poco le queda de tiempo libre dedicándose en cuerpo y alma a esta dura profesión.

¿Por qué empezó Medicina?

–Al principio pensé en hacer Análisis y Clínico y decantarme por los estudios de Farmacia, porque en mi familia son todos farmacéuticos. Pero mi padre me recomendó que hiciera Medicina si era lo que de verdad me gustaba.

¿Nunca ha habido pique Farmacia-Medicina en la familia?

–No, no hablamos de trabajo cuando estamos juntos, que estoy en minoría (ríe). Mi marido también es farmacéutico.

¿Y si no hubiera hecho Medicina?

–Pues, en COU descubrí la física y quise hacer la carrera, pero me duró poco aquello.

¿Alguno de sus hijos quieren seguir sus pasos?

–Para nada, el mayor va a hacer Derecho y Económicas en Madrid y la pequeña, de momento es feliz (ríe). Además, si yo les dijera cualquier cosa tampoco me iban a hacer caso. Si trabajan tantas horas, que al menos sea en algo que les guste.

¿Dónde invierte más tiempo, en su puesto del Hospital Regional Carlos Haya o en el Colegio de Médicos?

–(Ríe) En Carlos Haya.

Por la risa intuyo que pasa media vida en el hospital…

–Puede ser. En el hospital estoy desde las 8.00 hasta las 17.00-18.00. Incluso como allí.

¿A dónde suele viajar?

–A Madrid, a coordinar la red de alergias del Carlos III y también a Zurich, porque estoy en el Comité Ejecutivo de la Academia Europea de Alergias, donde somos unas 20 personas con derecho a voto, de España somos 4 (2 mujeres y 2 hombres).

¿Cómo lleva el inglés?

–Todas las reuniones son en inglés así que es imprescindible hoy día.

¿Y mientras que usted tiene que manejar bien los idiomas, cómo ve que haya políticos que no sepan ni un poco de inglés?

–No se enterarán de nada. Una cosa es llevar al traductor y otra son las labores de pasillo en el sentido de hablar más pausado con algunas personas… Eso va en el bagaje de cada uno. Hoy en día para ser médico es necesario hablar inglés y fluido, porque tomamos decisiones importantes.

¿En qué investigaciones están ahora inmersos?

–En tratamientos de alergias a medicamentos, reacciones a vacunas y problemas respiratorios.

¿Cuáles son los casos más comunes que le llegan en el día a día?

–Los casos de rinitis y asma son los más importantes y de los más frecuentes. Y luego hay mucha alergia a medicamentos, como los antiinflamatorios y la penicilina en los antibióticos

¿Y en cuanto a alergias alimentarias?

–En los adultos, los vegetales: las frutas como el melocotón, la ciruela, los frutos secos, tomate, incluso la lechuga… La gente no suele estar muy al tanto de esto.

Ahora en el caso contrario, ¿las alergias más extrañas que le hayan llegado?

–Una vez me llegó una señora alérgica a la leche de yegua, le dijeron que era muy buena para la piel y se puso fatal.

En el Colegio de Médicos, ¿cuál es su día a día?

–Pues yo soy vocal de médicos de otras administraciones y también profesora asociada de la Universidad. Uno de los temas en los que más ilusionados estamos ahora es en el tema de la mujer, tenemos que estar preparados porque las próximas generaciones de médicos van a ser de mujeres.

¿Ya se empieza a ver el cambio en las universidades?

–Sí, la profesión va a ser femenina en los próximos años y hay que entender que esas mujeres acabarán siendo madres y la administración lo tiene que contemplar. En la universidad, a nivel nacional, el porcentaje de mujeres es brutal y son las que sacan mejores notas en Selectividad.

¿Sigue habiendo pacientes a los que les pueda incomodar el hecho de que sea una mujer la que les está atendiendo?

–Sí, es algo inevitable, pero eso va a cambiar. Hay mujeres en todas las especialidades, hasta en urología, ginecología, cirujanas…

Y desde un colectivo como el suyo, ¿cómo se lucha contra los recortes que está habiendo en plantilla? ¿Entiende que haya una atmósfera de crispación tanto de los pacientes como de los profesionales?

–El Colegio siempre colabora con la Administración a la hora de intentar poner soluciones… Y luego crispación siempre ha habido, siempre se puede dar más. La crisis ha sido gorda y ha afectado aquí, como en todos los sectores públicos, pero ahora va a haber grandes ofertas de plazas y creo que eso va a tranquilizar a la gente.

Ahora como docente, ¿se pone a recordar alguna vez cómo era como estudiantes?, ¿también se saltaba las clases para irse a la cafetería?

–Yo sí (ríe). En mi promoción tenía mucha vida social y muchos seguimos en contacto.

¿Qué anécdotas recuerda?

–Bueno, nosotros pillamos una huelga dura en cuarto, por la apertura del Clínico, nos manifestábamos, nos encerramos en la Universidad… Y luego recuerdo mucho las cooperativas de apuntes, que nos lo pasábamos todos entre todos y después todos cometíamos el mismo error (ríe). Eso ahora ya no se ve mucho.

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