Francisco Florido: «La subasta de medicamentos empobrece a las farmacias»

Francisco Florido Alba, en su despacho del Colegio de Farmacéuticos./FÉLIX PALACIOS
Francisco Florido Alba, en su despacho del Colegio de Farmacéuticos. / FÉLIX PALACIOS

Tras ser reelegido, el presidente del Colegio de Farmacéuticos asegura que en las boticas no hay listas de espera y que se atiende de forma inmediata y personalizada al que lo necesita

Ángel Escalera
ÁNGEL ESCALERAMálaga

Francisco Florido tiene por delante cuatro años para impulsar una serie de proyecto que beneficien a los boticarios tras ser reelegido presidente del Colegio de Farmacéuticos de Málaga. En esta entrevista, Florido desgrana los retos que se ha marcado para este mandato y asegura que el sistema de subasta de medicamento, puesto en marcha por el gobierno socialista de la Junta, empobrece a las farmacias y crea una desigualdad con el procedimiento de dispensación de medicinas que hay en el resto de España, por lo que espera que el nuevo gobierno de la Junta retire las subastas cuanto antes.

¿Qué retos se ha marcado para los próximos cuatro años?

–Como no ha habido elecciones, hemos tomado el trabajo como una continuidad de lo que estábamos realizando. Es cierto que en los últimos tiempos había varios proyectos en desarrollo, como una serie de servicios para los colegiados referentes a la protección de datos, la prevención de riesgos laborales o la formación continuada acreditada, pero 'on line'. Todo eso ya está en marcha. Además, tenemos el asunto de la nueva sede. Estamos trabajando en esa idea, pero sin nada definido. Como el proyecto del edificio del antiguo Gobierno Militar, en el paseo de la Farola, no salió nos quedamos un poco chafados. Estamos barajando varias posibilidades, pero de momento no hay nada. Se va a reunir la comisión que creamos para este tema, que retomará el asunto.

¿La nueva sede es imprescindible? ¿Hace falta un nuevo edificio?

–Ahora disponemos de dos sedes. Una, en la Alameda de Colón, donde está la parte más administrativa. La otra, que acoge a la parte más técnica, está en la avenida de Andalucía. Para nosotros no es una cosa a vida o muerte. Urgente no es, pero sí que nos gustaría tener una sola sede para evitar el fraccionamiento actual del personal y de las instalaciones del colegio, porque eso hace que todo sea un poco más complicado. El objetivo es disponer de una nueva sede y no vamos a cejar en el intento para procurar tenerla en los próximos cuatro años. Ahora mismo no descartamos nada, ya sea acometer la reforma de un edificio ya existente o construir uno. Estamos a la espera de contar con una oferta que merezca la pena.

¿Hay paro en estos momentos en la profesión farmacéutica?

–Hay paro, pero no es algo preocupante. En algún caso, pasa hasta todo lo contrario: existen dificultades para encontrar farmacéuticos sustitutos o adjuntos en las farmacias. Creo que hay muy pocos parados; si hay gente en el desempleo, lo está muy poco tiempo.

Además de trabajar en una oficina de farmacia, ¿qué otras alternativas laborales existen?

–En Málaga, aproximadamente, el 78 por ciento de los colegiados son o titulares o adjuntos en una farmacia. El resto trabaja en la distribución de medicamentos en cooperativas, en la Universidad, en el mundo de la docencia, en la industria farmacéutica, en el campo de la dermofarmacia, la ortopedia, la óptica, los análisis clínicos y en el sector de la farmacia hospitalaria o de la atención primaria.

¿Considera que se da una conexión especial entre los farmacéuticos y la población? Lo digo porque los ciudadanos confían mucho en los boticarios.

–Las farmacias son un punto importante para los usuarios en el campo de la salud. A una farmacia puede entrar cualquier persona sin tener que pedir un número o una cita previa. Hay farmacias cerca del 99,9 por ciento de la población española y andaluza. Todo eso hace que la farmacia sea un lugar muy próximo al ciudadano. Ante la primer señal de una enfermedad, siempre que no sea por un motivo de urgencia para ir a un hospital, el paciente va como primer punto de referencia a una farmacia, donde se encuentra con profesionales formados y cualificados para atenderle de síntomas menores y problemas leves o que le aconsejarán que acuda a su médico o a urgencias.

O sea, que en las farmacias no hay listas de espera, ¿verdad?

–Evidentemente, no. Cuando alguien necesita la atención personalizada de un farmacéutico, la tiene de manera inmediata. En una farmacia no hay listas de espera.

«El objetivo es disponer de una nueva sede y no vamos a cejar en el empeño de tenerla»

¿Qué le parece el compromiso realizado por el Gobierno andaluz de suprimir las subastas de medicamentos?

–Los ocho presidentes de los colegios de farmacéuticos de Andalucía hemos tenido ya un contacto cordial con el consejero de Salud y Familias, Jesús Aguirre. Asimismo, en Málaga he sido recibido por el delegado provincial de Salud y Familias, Carlos Bautista. El consejero nos dijo que la decisión política de retirar la subasta es firme, pero que hay unos plazos que cumplir. Ahora terminaría la décima subasta y entraría en vigor una nueva en septiembre, que sería la decimoquinta. Esperemos que esa no se publique nunca. Ese sería para nosotros el indicador más claro de que se hace realidad la desaparición de las subastas.

¿Por qué consideran que las subastas son perjudiciales?

–Para mí, las subastas crean desigualdad en España, porque no todos los pacientes que acuden a las farmacias andaluzas pueden disponer de los mismos tratamientos que reciben en sus lugares de origen. Eso provoca inequidad y desigualdad. No cabe duda de que las farmacias andaluzas están empobreciéndose en relación con lo que ocurre en el resto de España, porque nos están limitando nuestra capacidad de gestión. Y eso se nota. Los problemas de desabastecimiento de medicamentos, que son muy serios, en la mayoría de los casos los han ido solventando los farmacéuticos pese a que en algunas ocasiones han tenido dificultades con la Administración a la hora del pago de esos medicamentos. La subasta crea desigualdad entre las farmacias andaluza y las del resto de España.

¿A qué se refiere con lo del empobrecimiento?

–Hablo de que los márgenes de gestión con los laboratorios de las farmacias andaluzas no son los mismos de los de las farmacias de otras comunidades españolas.

¿Se mantiene la misma composición de su junta de gobierno?

–Sí. Estoy muy contento de que no haya habido ningún cambio. Que todas las personas de la junta hayan querido continuar es un orgullo para mí, porque supone que se ha creado confianza. También estoy satisfecho de que no se haya presentado ninguna candidatura alternativa. Eso significa que los colegiados valoran lo que hemos hecho.