Ni la corteza de limón con agua caliente cura el cáncer ni los sujetadores con aros lo provocan

Los médicos recomiendan consultar páginas web solventes./SUR
Los médicos recomiendan consultar páginas web solventes. / SUR

Dos de cada tres médicos han atendidos en su consulta a pacientes por un bulo de salud en el último año

ÁNGEL ESCALERAMálaga

¿Quién no ha escuchado alguna vez que tomar agua con limón por la mañana es muy bueno para la salud? Pero, ¿qué hay de cierto? La respuesta la da el portavoz de #SaludsinBulos, Carlos Mateos: «Al agua con limón se le atribuye todo tipo de propiedades, pero en realidad no sirve para nada». O dicho de otro modo, no es más que un bulo, incluido en el apartado de 'fake news' (noticias falsas). Y lo del agua con limón, al fin y al cabo, es una mentira inofensiva, pero hay otras que pueden resultar perjudiciales como, por ejemplo, creer que la corteza de limón en agua caliente tiene efectos antitumorales y, por tanto, combate el cáncer. Esa falsedad fue propagada desde un hospital de China, explica Carlos Mateos. A su juicio, el peligro al dar por buenas informaciones sin ninguna base científica es que se abandone un tratamiento eficaz contra el cáncer y se supla por un remedio casero sin ningún efecto beneficioso o que, incluso, puede ser dañino.

Ese es el caso de un bulo que relaciona la vacunación de los niños con la aparición del autismo. Esa falacia, que partió de un médico británico que fue expulsado de su profesión por elabora ese estudio engañoso, ha sido aprovechada por los grupos antivacunas, señala Mateos. «Hay padres que han dejado de vacunar a sus hijos por culpa de esa noticia falsa, lo que representa un peligro no solo para los niños no vacunados, sino para toda la comunidad», precisa este experto. Otro bulo que se vincula con el autismo asegura que un derivado de la lejía, que se utiliza como blanqueador industrial, cura ese trastorno psicológico. No hace falta decir que es una gran mentira.

Los médicos no solo se enfrentan a las enfermedades, sino que también tienen que combatir los bulos sanitarios. Dos de cada tres facultativos han atendido en el último año a pacientes por una noticia falsa relacionada con la salud. Internet, las redes sociales y la mensajería instantánea (sobre todo los grupos de WhatsApp) son un caldo de cultivo propicio para difundir bulos. Por más disparatada que sea una información, siempre hay gente que se la cree. Como muestra, un botón: dar por válido que los sujetadores de aros provocan cáncer de mama cuando es incierto, indica Carlos Mateos.

Las cuestiones que tienen que ver con las pseudoterapias (71 por ciento), la alimentación (54 por ciento) y el cáncer (41 por ciento) ocupan el podio de los bulos más compartidos, según se desprende del primer estudio sobre bulos en salud, elaborado por iniciativa de #SaludsinBulo en colaboración con Doctoralia, una encuesta realizada a profesionales sanitarios. El objetivo es saber de qué modo las noticias falsas están repercutiendo en la salud de los ciudadanos para, a continuación, buscar soluciones que contribuyan a frenar y erradicar las 'fake news'.

Carlos Mateos lamenta que haya gente que se aproveche de enfermos que están desesperados y que se dejan engañar cuando les recomiendan que sigan tratamientos que no tienen ningún tipo de validez. Por eso, recalca este experto, hay que tener mucho cuidado con lo que se lee en Internet y con lo que circula por las redes sociales. Como la gente no va a dejar de consultar Internet, es fundamental dejarse aconsejar por los médicos a la hora de dar veracidad o no a lo que se cuenta en una página web, añade.

El estudio llevado a cabo entre profesionales sanitarios analiza cuáles son los canales principales por los que los pacientes reciben los bulos: Internet (69 por ciento), las redes sociales (63 por ciento), el círculo cercano (48 por ciento) y las aplicaciones de mensajería instantánea como WhatsApp (30 por ciento). «Internet se ha convertido en los últimos años en el primer canal que consultamos casi para cualquier cosa. Sin embargo, cuando se trata de informarnos sobre temas de salud, el riesgo que corremos es aún mayor dado que en la mayoría de páginas no hay ningún control sobre el contenido publicado. Por eso, es crucial asegurarnos de que este contenido ha sido validado y aprobado por los agentes pertinentes, sean profesionales de la salud, asociaciones de expertos o entidades acreditadas», aconseja Frederic Llordachs, médico y cofundador de Doctoralia.

El citado informe pone de relieve que la mayoría de los médicos (79 por ciento) no confía en Internet como una fuente fiable de información sobre salud. Los principales motivos para esa desconfianza son, por una parte, la falta de validación de la información que hay en la Red (59 por ciento) y, por otra, el hecho de que en Internet circulan muchos bulos de salud (36 por ciento). Los facultativos consideran casi de forma unánime (96 por ciento) que las instituciones públicas deberían tomar medidas para vigilar de cerca los bulos de salud.

 

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