Extra Málaga Vanguardia En Sanidad 19

Un camino duro y largo, pero con salida, el mensaje de los expertos sobre el tratamiento de las adicciones

Beatriz Roldán, Ernesto Alcaide, Nuria García, Carmen Alcaraz y Juan José Soriano./Salvador Salas
Beatriz Roldán, Ernesto Alcaide, Nuria García, Carmen Alcaraz y Juan José Soriano. / Salvador Salas
La segunda Mesa Técnica de la iniciativa #malagavanguardiaensanidad impulsada por Diario SUR tuvo como temática las adicciones en la actualidad, y contó con la participación de un grupo de expertos con gran trayectoria profesional

Aunque en muchos casos sigue considerándose la adicción como el hábito de conductas peligrosas o de consumo de determinados productos, especialmente drogas, lo cierto es que la Organización Mundial de la Salud (OMS) define este problema como una «enfermedad física y psicoemocional que crea una dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación, y que se caracteriza por un conjunto de signos y síntomas, en los que se involucran factores biológicos, genéticos, psicológicos y sociales».

Amparada en su legalidad y accesibilidad, el alcohol es la droga más consumida en España. Según el Informe 2018 sobre 'Alcohol, tabaco y drogas ilegales en España' del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, en 2016 el 76,9% de los jóvenes de 14 a 18 años había consumido alcohol alguna vez, el 75,6% en el último año y el 67,0% en el último mes. Los datos arrojan que ese año se iniciaron en el consumo de bebidas etílicas 323.900 estudiantes de 14 a 18 años, 37.900 más que en 2014.

Los expertos recuerdan que los problemas con esta sustancia suelen aparecer a edades tempranas, pero pese a ello, los tratamientos contra la adicción al alcohol no se solicitan hasta edades más avanzadas ya que se trata de algo socialmente aceptado, lo que hace más difícil que, tanto el sujeto que sufre la dependencia como su entorno, tomen conciencia de la situación.

Por su parte, el cannabis es consumido por el 17% de jóvenes adultos (entre 15 y 34 años), principalmente de entre hombres, que suponen un 23% frente al 11% de mujeres.

Al consumo de estas sustancias se suman otros como el de cocaína, el éxtasis y los tranquilizantes, además de adicciones conductuales como al juego y al sexo, entre muchas otras.

Para abordar esta temática, Diario SUR convocó la I Mesa Técnica sobre Adicciones: tratamientos y prevención. Una propuesta en el marco de la iniciativa #malagavanguardiaensanidad19 que tiene como objetivo poner en valor la calidad de los servicios sanitarios en la Costa del Sol a través de mesas de debate en las que participan un grupo de expertos que aportarán su visión sobre diferentes cuestiones sanitarias.

Al encuentro, que tuvo lugar el pasado viernes 19 en las instalaciones del periódico y contó con la moderación de la periodista Carmen Alcaraz, acudieron Juan José Soriano, coordinador terapéutico de Triora MonteAlminara; Nuria García, directora general de Triora MonteAlminara; Ernesto Alcaide, director general y terapeuta de Instituto Bolena; y Beatriz Roldán, psicólogo de Instituto Bolena.

S. Salas

Como punto de partida, se debatió el posible cambio de perfil de la persona adicta en los últimos años, acorde al cambio social experimentado de manera generalizada en nuestro país. «Sobre todo ha cambiado la edad, ahora vienen más jóvenes», explicó Ernesto Alcaide basándose en su experiencia de más de 25 años en el tratamiento de este tipo de enfermedades.

En este sentido, Nuria García quiso incidir en la necesidad de tratar específicamente a esos jóvenes con problemas de adicciones. «La demanda de centros especializados para ellos se ha incrementado muchísimo. Por eso en Triora estamos trabajando para abrir una clínica adaptada en la recuperación de estos pacientes entre los cuales hay incluso menores».

«Sin duda el perfil del adicto ha cambiado, y ha sido a peor», aportó tajante Juan José Soriano. «Antes los pacientes procedían mayoritariamente de entornos desestructurados, con gran desarraigo familiar, y más afectación física. Era más sencillo identificar al adicto y eso era bueno para ellos, porque les facilitaba identificar el problema como primer paso para tratarlo. Ahora nos encontramos con el adicto «invisible», que presenta una vida estructurada, procede de una familia normal y cuenta con trabajo y familia. Esto hace que el problema no sea tan evidente y la sociedad se vuelva más tolerante, disminuyendo la alarma social, con el enorme peligro que eso supone», explicó el coordinador terapéutico.

«También ha cambiado su acceso a las terapias. Aunque se haya normalizado este consumo y efectivamente estén integrados en la sociedad, lo cierto es que mayoritariamente son ellos los que vienen pidiendo ayuda, porque acaban siendo conscientes de que no controlan la situación», explicaba Beatriz Roldán.

En la misma línea, la directora de Triora quiso resaltar que en España «vamos 40 años por detrás de otros países en tema de adicciones. Por ejemplo, cuando en una empresa se conoce que una persona tiene un problema en este sentido, directamente va a la calle, no se trata ni se cuida a esa persona. Sin embargo, en otros lugares los empresarios están concienciados y cuentan con planes sanitarios para tratarlos». «De hecho en Estados Unidos muchas empresas contratan específicamente a ex adictos porque suelen ser trabajadores más serios y responsables», continuó Alcaide.

«Queda mucho por hacer. Aún se trata de un estigma para las personas. Aunque hemos avanzado muchísimo, se sigue percibiendo como un problema y no como una enfermedad», agregó Soriano.

La incidencia de las nuevas adicciones

Además de las drogas tradicionales, en los últimos años se han incorporado a este tóxico catálogo nuevas adicciones, bien sean sustancias químicas o tecnológicas.

«En este sentido es importante resaltar que aún cometemos el error de querer diferenciar entre drogas 'duras' y 'blandas', por ejemplo, cuando todas son iguales a efectos prácticos. Además, insisto, aún falta mucho trabajo de educación. Las mismas familias no llegan a entender el problema y consideran que es una cuestión de ocio y diversión», quiso exponerla psicóloga de Instituto Bolena.

«El adicto nace», indicó Alcaide. «Muchos estudios han demostrado que hay una predisposición genética. El cerebro tiene una serie de mecanismos que inclinan a ciertas personas al consumo, además de otros factores sociales y contextuales. Es cierto que ahora llegan antes a los centros, pero básicamente son el mismo tipo de personas que siempre. No va a poder evitarse en determinada gente», explicó el director general basándose en su conocimiento y experiencia.

«Es cierto que las adicciones comportamentales como los juegos o las apuestas online, por ejemplo, han aumentado notablemente, como indica el último Plan Nacional sobre Drogas, y tienen diferentes matices. No obstante, no hay que olvidar que las adicciones más frecuentes siguen siendo al alcohol, el tabaco y el cannabis. Y el problema es que, habiendo estudios que indican que el alcohol es perjudicial en cualquier cantidad, durante mucho tiempo los Ayuntamientos han competido por ver quién hacía el 'botellódromo' más grande, una verdadera locura que indica la falta total de consciencia. Es necesario tomarse el problema en serio. Hay más gente que consumir ahora que hace 30 años, y aunque suene a cosa del pasado, muchas personas mueren en el camino. Además, la edad de inicio de algunas drogas como el alcohol es a los 13 años. Teniendo en cuenta que el cerebro termina de formarse a los 29 años, la incidencia de las sustancias va a provocar que inevitablemente esa persona no vaya a crecer y desarrollarse como debería», explicó Soriano.

S. Salas

Los participantes también apuntaron dentro de los cambios la mayor incidencia de mujeres a las terapias, aunque estadísticamente siguen suponiendo el 15% del total frente al 85% de los hombres. «A la mujer le da más vergüenza reconocer su problema debido en gran medida a que aún mantiene el rol de cuidadora. Por eso cuando llega al tratamiento, se encuentra mucho más deteriorada que el varón», explica el coordinador.

Ante esto, todos los expertos coincidieron que la principal arma que tienen las sociedades es la conciencia y la educación, alertando y previniendo estos comportamientos desde el colegio, a través de la implicación de toda la comunidad educativa.

Otro punto importante en el coloquio fue el papel de las familias en el proceso de recuperación de la persona.

«En España la familia tiene mucho peso. Es la unidad de organización fundamental de la sociedad, así que esta es fundamental en la desintoxicación de la persona», explicó García.

No obstante, los profesionales apuntaron del peligro de la 'coadicción' de los familiares, especialmente las madres, que llegan a centrar toda su atención en la persona adicta. «Ese exceso puede convertirse en tal obsesión que dejan su vida aparte. Nosotros les hacemos ver que deben relajarse porque esta actitud es muy dañina para todos, y tienen que dejar a los profesionales hacer su trabajo, aunque sea complicado de asumir», subrayó el director de Instituto Bolena.

Entre las principales conclusiones expuestas como colofón a la sesión, Nuria García quiso resaltar la necesidad de que las adicciones tengan una cobertura médica, tanto en seguros como en la sanidad pública, como cualquier otra enfermedad.

Por su parte Beatriz Roldán incidió en que es imprescindible cambiar la visión de las adicciones y asumir que se trata de una enfermedad «tratable, aunque no curable», haciendo especial hincapié en la prevención y educación.

Alcaide destacó que, a pesar de lo complicado, la recuperación de la persona adicta es «lo más bonito que se da en la vida», y que merece la pena, sin duda, todo el esfuerzo.

Finalmente, Juan José Soriano quiso mandar un mensaje de esperanza valorando a la juventud actual, muy preparada y consciente, pese al porcentaje que presenta este problema. Asimismo, el especialista se dirigió a las personas con adicciones para recordarles la importancia de entender que «mañana es tarde. Que dejen de sufrir innecesariamente porque hay una salida».