El calor y los viajes incrementan el peligro de sufrir una plaga de chinches de la cama

El calor y los viajes incrementan el peligro de sufrir una plaga de chinches de la cama

Llegan en equipajes y enseres para extenderse por hoteles, hostales y pensiones, albergues, residencias de ancianos, transportes, colegios o centros de ocio

JOSÉ LUIS ÁLVAREZMadrid

La llegada del calor y con él aumenta el riesgo de las chinches. Pese a todos los avances estos incómodos y pequeños insectos han vuelto a ganar terreno no solo en lugares públicos, sino en los hogares y los centros sanitarios, como recientemente ha ocurrido en el hospital pediátrico del Niño Jesús de Madrid, donde se tuvo que cerrar una sala por las chinches de la cama.

Desde hace una década, hacia el año 2004, las empresas asociadas a la Asociación Nacional de Empresas de Control de Plagas (Anecpla) comenzaron a detectar en España la presencia de chinches de la cama, especialmente en viviendas, hoteles, hostales y pensiones, albergues, hostelería, residencias de ancianos, transportes públicos, colegios, guarderías, universidades o centros de ocio (cines/boleras). Esta plaga, que estaba erradicada desde hace medio siglo, se introdujo hace algunos años de nuevo en España aprovechando el tránsito de personas y de enseres.

La infestación de chinches de la cama no tiene relación alguna con la higiene y pueden encontrarse en las viviendas más limpias o en los hoteles más lujosos. Están presentes en la mayoría de las comunidades autónomas, aunque tienen una especial incidencia en las regiones turísticas, dado que se asocian al incremento del turismo y al tráfico internacional de mercancías. Los hoteles y hospitales, donde existe una alta rotación de pacientes y turistas son, junto a las viviendas especialmente las viviendas alquiladas- los espacios más afectados, aunque pueden infestar cualquier lugar: oficinas, almacenes, gimnasios, etc..

Según fuentes de Anepla, este insecto se introduce en los hoteles a través de maletas y ropa y viaja con los turistas en sus traslados. Sus escondites favoritos son los colchones, maletas, camas, almohadas y ropa de cama, mesillas de noche, molduras, cabeceros, muebles, somieres, armarios, sofás y sillas, e incluso podemos encontrarlos en el cableado eléctrico, rodapiés, armarios, tapajuntas o puertas.

En España, a diferencia de otros países, no son vectores transmisores de enfermedades, pero sí causan muchas molestias por las picaduras y reacciones alérgicas, ya que se alimentan exclusivamente de sangre humana. Todavía cuando despertamos con una picadura pensamos que nos ha picado un mosquito o una araña, pero nunca una chinche, y en muchas ocasiones podemos confundirnos, apunta la directora general de Anecpla, Milagros Fernández de Lezeta

La mejor forma de saber si uno es víctima de una infestación de chinches es comprobar si tiene pequeñas manchas y restos de sangre en las sábanas. Si esto ocurre, debemos inspeccionar el colchón, el cabecero, el somier y la ropa de cama, aunque pueden estar escondidas en cualquier lugar, cuadros, cortinas, armarios, rodapiés o tapajuntas. Lo más habitual es que se localicen en zonas cercanas a las camas.

Si al despertarse con pequeñas marcas rojas con un mínimo espacio entre unas y otras, generalmente, en cuello y brazos se puede estar ante una picadura de chinche. Debe evitar el rascarse pues las picaduras podrían llegar a infectarse.

Podemos reconocerlas gracias a su color marrón rojizo, su forma ovalada y sus seis patas. Tienen el tamaño de una pepita de una manzana y durante el día se esconden en grietas y hendiduras, detrás del empapelado suelto y en las camas.

Para combatirlas lo mejor es echar mano de los expertos. Junto a los procedimientos químicos existen otros alternativos para combatirlas, como tratamientos térmicos por calor seco, calor húmedo o tratamiento térmico por frío, entre otros. También hay alternativas complementarias como la aspiración o trampas adhesivas, e incluso hay perros que están entrenados para detectarlas.

Antes de llevar a cabo el tratamiento hay que lavar toda la ropa de cama, vestidos, etc. a altas temperaturas, al menos 60º, más aún si se regresa de algún viaje. En estos casos será aconsejable revisar el equipaje y lavar bien la ropa, tanto sucia como limpia que llevemos en la maleta. Asimismo, y a modo de prevención, es aconsejable utilizar fundas de colchón que evitan que las chinches puedan instalarse en las camas.