Rosalía: la nueva revolución del flamenco

Está en boca de todo el mundo. Literalmente. La cantante aporta «juventud, frescura, técnica y una increíble capacidad de transmitir», según sus colegas. «Tiene talento, retentiva y tesón», la define sumaestro durante siete años

Rosalía baila durante la segunda jornada del último festival de música Sónar, el pasado junio en Barcelona. /EFE
Rosalía baila durante la segunda jornada del último festival de música Sónar, el pasado junio en Barcelona. / EFE
JOSEBA VÁZQUEZ

De su salto explosivo a la escena internacional dan fe varios indicios, todos relevantes. Lo atestiguan por un lado los piropos que le dedicaron durante la gala de los MTV EMAs, el pasado fin de semana en Barakaldo, la cubano-estadounidense Camila Cabello –«Rosalía ha estado impresionante»– y la británica Dua Lipa –«Estoy obsesionada con ella»–. Y lo han sancionado dos diarios de prestigio, el inglés 'The Guardian' y el francés 'Libération', además de la revista cultural estadounidense 'The Fader'. En el primero, su crítico musical Alexis Petridis escribió hace unos días que el segundo álbum de la cantante catalana, 'El mal querer', «es más completo que ningún otro trabajo de pop latino actualmente en las listas»; el segundo dedicó un amplio espacio de su portada del lunes a la joven artista bajo el epígrafe «La explosión del flamenco», y la publicación neoyorquina ha resuelto que nos encontramos ante «la reina de su género».

Todo esto y mucho más se dice de Rosalía Vila i Tobella, nacida hace 25 años en San Esteban de Sasroviras, en la comarca barcelonesa del Baix Llobregat, y que a tan tierna edad ya ha actuado en Londres, Singapur o Los Ángeles; hace bailar a 'celebrities' como Kourtney Kardashian o Halle Berry; está nominada a cinco Grammy latinos para la velada del próximo día 15 en Las Vegas, y se ha convertido en la artista con más escuchas en un día en España a través de Spotify. Es el fenómeno musical del momento. Aquí y fuera de nuestras fronteras, como celebra Enric Carbonell, el alcalde de San Esteban de Sasroviras. «Rosalía es ya un personaje público de alcance mundial. Puede decirse que nos ha puesto en el mapa». No solo esto, sino que la cantante reivindica permanentemente el nombre de su localidad, donde sigue residiendo junto a su familia.

Mujer del Renacimiento

Carbonell se deshace en elogios hacia su vecina. «Somos un pueblo pequeño, de 7.800 habitantes, de tradición agrícola y vinícola –detalla–. Tenemos escritores, músicos y deportistas, pero nadie de la relevancia mundial de Rosalía, una chica generosa, activa y que ha trabajado muchísimo para llegar donde está. Es un ejemplo para los jóvenes de su generación».

Rosalía se concentra durante una prueba de sonido previa a un concierto.
Rosalía se concentra durante una prueba de sonido previa a un concierto. / EFE

Sobre este último aspecto incide el cantaor José Miguel Vizcaya, Chiqui de la Línea, que habla con inigualable conocimiento de causa sobre las aptitudes de la artista, a la que ha impartido clases de cante jondo durante siete años, los cuatro últimos en la ESMUC (Escuela Superior de Música de Cataluña). «Es avispada, inteligente y tiene todas las capacidades de percepción auditiva; lo capta todo con fluidez», comenta el maestro a este periódico. «Su futuro es imparable –añade–. Tiene talento, tesón, disciplina, capacidad de trabajo; baila, compone, produce, es guapa, meticulosa... Es como una mujer del Renacimiento. Reúne todos los requisitos. El resultado matemático de todo esto es un éxito arrollador».

A Juan José Ordás, colaborador de la revista 'Muzikaldia', la eclosión de la joven en el panorama musical español le resulta «un fenómeno muy excitante». Afirma el redactor que «hacía falta» algo así. «La apuesta de Rosalía es estupenda a todos los niveles y creo que, tanto periodistas como músicos o fans, deberíamos hacernos menos los listillos, dejar de ejercer de tipos duros que no se impresionan y disfrutar de lo que Rosalía trae. Ha aportado su toque flamenco al género urbano moderno con mucha personalidad, inventiva e inteligencia». Su primera contribución fue 'Los Ángeles', álbum editado en febrero del año pasado y un homenaje al flamenco con la muerte como tema central. La más reciente es 'El mal querer', su segundo trabajo discográfico, publicado el pasado viernes. Su tema de apertura, 'Malamente', acumula más de 50 millones de reproducciones.

«Tiene talento, canta, baila, compone... Reúne todo para lograr un éxito arrollador» José Miguel Vizcaya (Cantaor y maestro de Rosalía)

«Es una artista inquieta, con un lenguaje propio y un volcán de ideas» Miguel Poveda (cantaor)

«Su escenografíaes muy buena. Ha dado en el clavo en muchas cosas» Carlos Jean (Músico)

«Hace una fusión distinta y siente mucho amorpor lo que hace» Niña Pastori (Cantante)

Coproducido por ella misma, el disco consta de once temas compuestos en su mayoría por la propia cantante y constituyó su trabajo fin de carrera en la ESMUC, presentado a modo de concierto. Mereció una calificación de matrícula de honor. «Es lo mejor que se ha visto, una cosa fuera de lo normal», resume José Miguel Vizcaya. Una mezcla de flamenco, pop, 'rhytm and blues', electrónica urbana con tintes 'trap' y aliñada con una estudiada estética de chica de barrio, una especie de choni exquisita, poligonera cultivada, sensible, educada y comprometida en su mensaje con el poder femenino y contra la imposición machista. Una apuesta a caballo ganador en la forma y en el fondo con textos que dicen, por ejemplo, «A ningún hombre consiento que dicte mi sentencia».

La Beyoncé del futuro

Y es que Rosalía canta muy bien y baila estupendamente, pero además transmite de forma magnífica. «Ha dado en el clavo en muchas cosas y ha logrado una ecuación brutal, que es la conexión tan tremenda que tiene con la gente joven. Eso es parte importante de su éxito», resume Carlos Jean, cantante, compositor, productor, DJ... «Me parece maravillosa», dice el músico de Rosalía, a la que descubrió hace un par de años «escuchándola en una canción de flamenco puro que me dejó impresionado. Después de La Mala (Rodríguez), Najwa (Nimri) o Bebe, que me han marcado mucho, de repente llega una chica joven, fresca, con mucha técnica y una increíble capacidad de transmitir».

Tanto le gustó la artista a Carlos Jean que «fue mi apuesta personal» para el Festival Internacional de las Artes de Castilla y León (FÀCYL) que se celebró el año pasado en Salamanca, y en el que él ejerció de director artístico. «¿Cómo la definiría? Lo primero, es buenísima. Luego, hace una música de raíz española con mucha fusión. Hasta su puesta en escena es muy buena, intensa, de mucha potencia. Es alguien que cuando abre la boca deja a todo el mundo callado. Es ese tipo de artista que siempre quieres tener a tu lado, la revelación mundial». Con este análisis, el músico no titubea en afirmar que ve a la joven catalana «asentada en el futuro al nivel de Beyoncé».

El testimonio de Jean tiene el valor de proceder de un colega de profesión. Al igual que el de Miguel Poveda y Niña Pastori, que desde la experiencia que les otorgan décadas de escenario valoran positivamente al fenómeno del momento. Para el cantaor catalán, «Rosalía es de esas artistas que se apoyaron en algunas estructuras flamencas para construir su propio lenguaje. Es inquieta y un volcán de ideas». Poveda coincidió con ella hace dos años en un festival en Cadaqués, donde su joven paisana hizo de telonera. «La recuerdo como una niña jovencita y tímida, pero con muchas ganas y una imagen bellísima». El intérprete de flamenco y copla le augura «una carrera internacional, por el atractivo de su propuesta».

Pastori comenta que «Rosalía hace una fusión súper bonita que es algo distinto. Además, es una niña muy linda, que siente mucho amor por lo que hace, y para mí eso es lo más importante. Merece que le vaya siempre bien».

Una polémica «absurda»

«No estaba escrito que yo fuera cantaora», declaró nuestra protagonista hace un año en una entrevista para TV3. Yes que, a diferencia de otros colegas, a Rosalía, nacida en una familia de largo árbol genealógico catalán, la vena flamenca no le vino por vía sanguínea. Sí, tal vez, por la línea ambiental que se respira en su pueblo, núcleo mestizo de migración andaluza. Fue a los trece años cuando descubrió el género escuchando a Camarón en la calle, en el radiocasete de un coche. «Fue un flechazo, me golpeó, me caló a fondo». De ahí, a las clases y hasta hoy, cuando algunos puristas la censuran por no respetar, dicen, la esencia del género. «Es para partirse de risa –juzga Juan José Ordás–. Ella respeta el flamenco, lo comprende y lo utiliza como una herramienta perfectamente válida». «La grandeza de la música es que es de todos –agrega Carlos Jean–. Si hay libertad de expresión para hablar, ¿cómo no va a haberla para practicar un género». Ella se defiende con el mejor argumento: «He estudiado una carrera entera sobre esto y me he licenciado en interpretación de cante flamenco».

«Esas críticas nacen de un planteamiento erróneo. Claro que lo que hace Rosalía no es totalmente flamenco, ni lo pretende. Lo suyo es el resultado de una búsqueda. Por tanto, es hijo de algo; no puede ser igual que el padre. La polémica es absurda y parece que sabes más cuanto más criticas», concluye el maestro Vizcaya. Es una teoría. Nunca quedará del todo claro por qué a alguien puede parecerle mal que esta chica que un día fue atrapada por el flamenco sea, ahora mismo, quien lleve la voz cantante en el intento de moldearlo a él.

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