La reina Juana, la primera defensora de las mujeres

Doña Juana La Loca, de Francisco Padilla. /
Doña Juana La Loca, de Francisco Padilla.

Dictó medidas severas a los corregidores de Málaga, Vélez, Ronda y Marbella para que impideran vender vino a los moriscos porque «cuando van a sus casas, sus mujeres son de ellos maltratadas»

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

La reina Juana, que pasó a la historia con el sobrenombre de 'la Loca', conoció en primera persona lo que supone el maltrato, engaños y menosprecio de su marido. Quizás por esto su especial inclinación hacia las mujeres, ya maltratadas antes y después de su corto reinado.

La reina instó a los corregidores de ciudades del sur, como Guadix o Baza en Granada y localidades de la provincia, como Málaga, Ronda, Marbella y Vélez, a que tomasen medidas contra los hombres que bebían en exceso y que «e cuando van a sus casas, sus mujeres son de ellos maltratadas». Todo una lección de feminismo, pero quinientos años atrás.

'La vid y el vino en España: Edades Antigua y Media', del catedrático de Geografía de la Universitat de Valencia Juan Piqueras y editado por esta universidad, analiza pormenorizadamente el cultivo de la vid y la cultura del vino en estas etapas históricas. La obra recibió el premio de la mención especial de la OIV (Organización Internacional de la Viña y el Vino) 2016 en la categoría 'Historia'. Uno de los capítulos de la obra está dedicado a 'El vino entre los moriscos granadinos tras la conquista cristiana'.

Según explica el profesor Piqueras Haba, tras la conquista del reino de Granada, muchos moriscos se convirtieron al cristianismo, lo que implicaba poder comer carne y beber vino. Citando a distintos autores, «los moriscos granadinos no fueron precisamente un modelo de continencia en la bebida y en el consumo de otras sustancias, como el hachís: «son hombres que no tienen vergüenza de embriagarse, ora con vino, ora con alhaxis», escribía en 1500 Alonso del Castillo al morisco Hernando al-Farrá.

Medidas contra la embriaguez

Ya en 1500 la reina Juana instaba al corregidor de Guadix a que tomase medidas contra la embriaguez de los moriscos, ya que muchos de ellos «habían venido en tomar desorden de beber vino, que diz de todas las fiestas e domingos habían muchos de ellos borrachos e se mataban a cuchilladas». El duque de Alba interviene y también ordena la venta de vino a cristianos nuevos «a menos que sea para llevárselo a sus propias casas».

Como parece que el problema era generalizado, la reina interviene de nuevo y en 1515 -el mismo año de su muerte- dicta medidas más severas. Según recoge en su libro el profesor Juan Piqueras, Juana I de Castilla ordenó que se castigase con la pena de un día y una noche de cárcel a todo morisco que fuese hallado borracho en la calle, remitiendo dicha orden a los corregidores de Granada, Guadix, Baza, Almería, Vera, Purchena, Málaga, Ronda, Vélez-Málaga, Marbella, Loja y Alhama. Pero estas medidas no debieron causar mucho efecto, señala, ya que en 1521, una vez fallecida Juana y reinando su hijo Carlos I, el Ayuntamiento de Baza dictaba la prohibición de vender vino en bodegones y tabernas para evitar que fueran allí los moriscos «donde se emborrachan e riñen e hay cuestiones e los moriscos no entienden en sus haciendas estando todo el día en los dichos bodegones, e cuando van a sus casas, sus mujeres son de ellos maltratadas».

Vista de Tolox.
Vista de Tolox.

Ordenanzas de la villa de Tolox

En fechas aún más tardías, en 1552, las 'Ordenanzas de la villa de Tolox', publicadas por Alfonso Franco (1998), dedican varios artículos a prevenir y corregir los excesos de los moriscos, sobre todo los mancebos, que gustaban mucho de ir a la taberna a beber vino en corro, por lo que «con el vino y el cantar y el bailar se encienden» y provocan escándalos. Para evitarlos, el marqués de Villena, don Diego López Pacheco, señor territorial de Tolox, dispuso una pena de «cien maravedíes y dos días en la cárcel», aunque no les prohibía beber: «el que entrare a bever que beva y se vaya o esté sin hazer corro ni regozijo». En otro artículo de las mismas ordenanzas establecía que los moriscos casados o mancebos hallados «borrachos de vino y fuera de su juizio natural» fueran llevados a la cárcel pública a pasar allí la noche y que al día siguiente se les suelte previo pago de una multa de tres reales. También en Tolox se advierte, según este mismo autor, una deferencia hacia las mujeres moriscas ya que se prohibía a sus maridos que las dejen solas a la hora de comer o cenar para ir ellos a beber y divertirse en compañía de los jóvenes: «vedado a los casados de comer y bever en la dicha taverna y dexar a sus mugeres las comidas y las cenas» (Ordenanza de Tolos, 46, 47 y 48, según transcripción de Franco Silva».