Un párroco propone una tasa a la novia en función de la «decencia» de su vestido

Una modelo posa con un provocativo vestido de novia ante los canales de Venecia/
Una modelo posa con un provocativo vestido de novia ante los canales de Venecia

Cristiano Bobbo, responsable de tres iglesias de dos localidades situadas a pocos kilómetros de Venecia, advierte: «La que enseñe más pagará más»

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Hay una antigua broma en las iglesias italianas que dice que la dávida que se entrega al sacerdote por celebrar el matrimonio debe ser directamente proporcional a la belleza de la novia. Cuanto más guapa, más se paga. El machismo de la chanza llega al extremo de sostener que, cuando la esposa es muy fea, es al cura al que le toca rascarse el bolsillo para compensar al novio. A Cristiano Bobbo, párroco de tres iglesias de Oriago y Ca' Sabbioni, dos localidades situadas a pocos kilómetros de Venecia, se le ocurrió echar mano de aquella broma para afrontar en su último artículo del semanario parroquial el espinoso asunto de los vestidos de las novias, a su modo de ver cada vez más escotados. Propuso, a modo de provocación, imponer una tasa según los centímetros de piel que quedan al aire en el traje de la esposa.

Bobbo escribió que estaba harto de celebrar matrimonios en los que se pierde «la simplicidad y el buen gusto» para dejarse llevar por las «deformaciones de la moda, que hoy parecen imponer modelos que aman chapotear en el fango de los sentimientos». Exhortó a «reconquistar» una vida social «seria y serena» que, a su modo de ver, resulta incompatible con los vestidos de novia poco recatados. Para tratar de promover esa reflexión entre sus parroquianos, el sacerdote bromeó con la posibilidad de instituir «una especie de oferta» que variaría según la «decencia» del traje de la novia, que a menudo resulta «grosero, vulgar e inapropiado» para ser la protagonista de una ceremonia religiosa. «Así que la que se presente menos vestida pagará más», propone Bobbo.

«Una provocación bromista»

El sacerdote reconoce que la suya es una «provocación bromista» que nace de lo poco en serio que muchas parejas se toman el matrimonio católico. En su opinión, optan por copiar en el vestido al personaje de moda en lugar de intentar que su estilismo refleje «la delicadeza, la poesía y la frescura del momento que están viviendo».

El sacerdote de la polémica, Cristiano Bobbo.
El sacerdote de la polémica, Cristiano Bobbo.

«A todos nos ha sorprendido la repercusión del artículo, que utiliza con acierto la ironía para tratar un problema que lleva años produciéndose. Y eso que Don Cristiano es más permisivo que yo», cuenta a este diario Giuseppe Bacci, sacerdote que colabora con Bobbo en las tres parroquias bajo su cuidado. «A mí me ha ocurrido en alguna ocasión tener que decirle a la novia que no puedo casarla con un vestido tan escotado. Cuando celebraba matrimonios les decía siempre que teníamos que ver primero el traje. Recuerdo en particular el caso de una esposa que se presentó a la parroquia el día de la boda con toda la espalda desnuda. Me planteé qué tenía que hacer: echarles, ponerme a gritar... Al final accedí a casarles, pero en el momento de la comunión les solté cuatro cosas», explica Bacci sin querer revelar qué les dijo a los novios en su reprimenda.

Para este anciano sacerdote, la raíz del problema estriba en que muchas parejas no entienden el significado del sacramento del matrimonio, por lo que resultan nulos. «El vestido es una muestra de esa falta de conciencia. Se trata también de una cuestión de buen gusto, hay que respetar el lugar en el que estás. Si no te gusta, siempre puedes ir al Ayuntamiento a casarte incluso en bañador».

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