La UE se mira el reloj

Una mujer cambia la hora en el reloj de cuco más grande del mundo en Schonach (Alemania). :: efe
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Una mujer cambia la hora en el reloj de cuco más grande del mundo en Schonach (Alemania). :: efe

Bruselas pide opinión a los ciudadanos sobre las ventajas y desventajas del cambio de hora en invierno y verano antes de decidir si lo suprime

ÁLVARO SOTO

Los conceptos 'horario de verano' y 'horario de invierno' pueden tener sus días contados. La Unión Europea acaba de anunciar que estudiará mantener la misma hora todo el año. De momento es sólo una propuesta, pero muy indicativa, ya que por primera vez desde hace 35 años Bruselas está comenzando a plantearse en serio si la tradición de adelantar una hora el reloj en marzo y retrasarlo otra hora en octubre, justificada por un supuesto ahorro energético, debe pasar a la historia.

El primer paso ya está dado. La UE abrió la semana pasada una consulta para que todos los europeos envíen, a través de un cuestionario 'on line' (https://ec.europa.eu/info/consultations/2018-summertime-arrangements_es), su opinión sobre el cambio de la hora. Se hacen eco así de una queja de Finlandia, que reclama el fin de esta medida por el impacto negativo que genera para la salud.

Adelantar o retrasar la hora es una medida que en algunos países se remonta incluso a la Primera Guerra Mundial, pero que en el conjunto de Europa se extendió durante la crisis del petróleo, en 1973. El argumento que se esgrimió entonces fue el del ahorro energético, aunque también se perseguían la mejora de la seguridad vial o el aumento de las oportunidades de ocio al contar el final del día con más horas de luz. En el año 84, la UE publicó una directiva en la que obligaba a los países miembros a cambiar la hora el último domingo de marzo y volver al horario de invierno el último domingo de octubre.

Sin embargo, el debate se repite en todos los países cada seis meses y en octubre de 2017, 70 europarlamentarios pidieron introducir una moción para acabar con el cambio horario. Los detractores de la medida argumentan que las ventajas no compensan sus desventajas y esta vez la Unión Europea va a escuchar a los dos bandos. De hecho, los funcionarios de Bruselas ya tienen en sus despachos varios informes con las siguientes conclusiones: aunque ha sido una de las principales justificaciones del cambio horario, el efecto global de ahorro de energía es «marginal»; el incremento de las actividades de ocio al aire libre en el horario de verano es positivo, «pero los estudios cronobiológicos parecen indicar que su efecto en los biorritmos humanos podría ser más importante de lo que se suponía»; en seguridad vial, «los datos son poco concluyentes»; y en cualquier caso, finalmente, «no debe haber descoordinación entre los países», una manera que tiene la UE de recordar a los Estados que se trata de una decisión que debe tomarse por unanimidad para que no exista un 'brexit' horario.

Bruselas recabará las opiniones ciudadanas hasta el 16 de agosto y parece que, en esta ocasión, una iniciativa de la Unión Europea sí ha suscitado pasiones. En las primeras 24 horas el servidor se cayó por la gran cantidad de respuestas recibidas.

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