Menores enganchados: recomendaciones para el uso de videojuegos y redes sociales

Menores enganchados: recomendaciones para el uso de videojuegos y redes sociales

¿Cómo establecer límites horarios? ¿Cuándo y a qué deben jugar?

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Evitar demonizar las nuevas tecnologías

Resulta un error demonizar las nuevas tecnologías. «A nivel neuronal y cognitivo, los videojuegos pueden tener muchos beneficios para niños y adolescentes», explica Carlos Buiza. Sólo el abuso, normalmente derivado de la falta de control sobre el tiempo, la frecuencia y la intensidad de juego, representa un peligro.

¿Cómo establecer límites horarios?

Los psicólogos no se ponen de acuerdo para dar respuesta a esta pregunta. «Aunque mucha gente se eche las manos a la cabeza, yo recomendaría no jugar de lunes a viernes y limitar el juego a dos o tres horas los fines de semana», aconseja Fernando Díez. Antonio Soto advierte de que el tiempo de juego no constituye el elemento más decisivo para detectar una adicción: «Hay niños que a lo mejor juegan una o dos horas pero luego pasan tres horas viendo vídeos en YouTube de ese mismo videojuego, hablando de él con compañeros o pensando en jugar mientras están en el colegio. Y otros menores juegan más tiempo pero saben disfrutar de otras cosas en sus momentos de ocio».

¿Cómo controlar el tiempo de juego?

Lo recomendable es pactar con los niños un tiempo razonable de juego y hacerlo cumplir. Pero no sirve desenchufar la consola; conviene avisar minutos antes de que se agote el tiempo acordado para darles opción a que guarden la partida o la acaben como quieran.

¿Hay factores de riesgo?

Cualquier persona puede desarrollar una adicción, aunque Fernando Díez incide en que «hay algunos niños más vulnerables que otros». ¿Y cómo distinguirlos? «En general, los menores con poca tolerancia a la frustración o alta impulsividad son perfiles más proclives». Carlos Buiza añade: «Ser varón parece un factor de riesgo a la hora de engancharse a los videojuegos». Las mujeres, en cambio, muestran más tendencia a depender de las redes sociales. También la soledad y los problemas para relacionarse socialmente suponen un factor de riesgo para resguardarse tras las pantallas.

¿Cómo reducir la brecha generacional?

Uno de los principales problemas de la dependencia a las nuevas tecnologías reside en la falta de destreza de muchos padres, que impide poner normas o conocer los riesgos ante posibles adicciones de sus hijos, nativos digitales que han crecido manejando todo tipo de dispositivos. Para reparar esta brecha generacional, los psicólogos recomiendan jugar en familia, que los padres accedan a las nuevas formas de ocio infantil y juvenil.

¿Cuándo y a qué deben jugar?

También es importante saber cuándo resulta preferible jugar. Aquí hay bastante unanimidad: hay que evitar el uso de la consola después de cenar y antes de dormir. Los videojuegos generan numerosos estímulos que no son positivos para el descanso de los niños y van contra los procesos del sueño. En cuanto al contenido, hay que procurar que los menores de entre tres y siete años accedan a juegos sencillos que premien la imaginación y la habilidad y aumenten el vocabulario y la capacidad de lectura. A partir de siete años hay que estar más atentos al tiempo que pasan jugando. Y son recomendables los videojuegos de estrategia sencilla, como Minecraft, en su versión infantil, Lego o Zelda.