McDonald's, dulce hogar

Un hombre pasa la noche en el McDonald's del distrito Sham Shui Po, en Hong Kong. :: reuters/
Un hombre pasa la noche en el McDonald's del distrito Sham Shui Po, en Hong Kong. :: reuters

El número de personas que duermen en los establecimientos que la cadena tiene en Hong Kong se multiplica por seis en el último lustro

ZIGOR ALDAMA

Shanghái. Nunca hay que caminar mucho para encontrar un McDonald's en Hong Kong. Hay 235. Son tantos que la cadena emplea a 15.000 personas en la excolonia británica y, según sus propios datos, de media sirve a un millón de clientes al día. Sin duda, es un dato excepcional para una ciudad de 7,3 millones de habitantes que, eso sí, recibió 58,4 millones de visitantes el año pasado. En cualquier caso, hay un grupo de gente que no acude a los establecimientos de la cadena americana a comer. O, por lo menos, que no los visita solo para eso. Son los hombres y mujeres que utilizan los 110 restaurantes que operan las 24 horas del día para dormir.

Se los conoce como McRefugiados, y su número se ha multiplicado por seis en los últimos cinco años. Según un informe publicado por Junior Chamber International, al menos 334 personas han dormido todas las noches, durante los últimos tres meses, en un McDonald's. No en vano, 84 de los establecimientos que abren toda la noche reciben a estas personas que, después de salir de trabajar, pagan por una consumición y se instalan en una mesa sobre la que duermen. Algunos lo hacen en los bancos corridos, si los hay. Y en una de las hamburgueserías, la de Tsuen Wan, el número de McRefugiados llega a 30 cada noche.

Su perfil es muy variado. En su mayoría son hombres en la treintena, pero el estudio recoge entrevistas con gente de entre 19 y 75 años. Y destacan dos datos sorprendentes: un 57% tiene trabajo y el 71% es arrendatario o incluso propietario de una vivienda. Claro que el concepto vivienda en Hong Kong, la ciudad más rica y cara de China, puede resultar chocante: más de 200.000 personas viven en cubículos que más parecen ataúdes -y así se los conoce coloquialmente- y algunos incluso habitan en jaulas. Así, varios de los entrevistados aseguran que el McDonald's es más cómodo que sus hogares, sobre todo durante la calurosa temporada estival, y otros justifican su estancia con el ahorro en electricidad o transporte.

La megalópolis tiene el precio de la vivienda más caro del mundo, que se ha multiplicado por cuatro desde 2003, y pocas posibilidades de expandirse por la falta de terreno. Un grupo de expertos ha planteado la posibilidad de construir una isla artificial para albergar 1,1 millones de personas. Eso aliviaría la lista de espera de las 270.000 personas que han solicitado un alquiler subvencionado y proporcionaría residencias dignas para los McRefugiados, pero los expertos creen que tendría un precio ecológico excesivo.

En cualquier caso, no todos duermen en un McDonald's porque no tienen dónde caerse muertos o por ahorrar. El informe también recoge los testimonios de unos pocos que aducen otras razones: por ejemplo, un joven afirma que prefiere la hamburguesería porque se lleva mal con sus padres; y una mujer de 60 años confiesa que se siente sola en casa y encuentra compañía en este establecimiento.

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