El mayor buque carguero del mundo elige España para su reforma

Dos remolcadores escoltan al enorme buque hacia el dique interior del puerto de Granadilla, donde permanecerá amarrado los próximos meses./RC
Dos remolcadores escoltan al enorme buque hacia el dique interior del puerto de Granadilla, donde permanecerá amarrado los próximos meses. / RC

El 'Pioneering Spirit' va a ser reparado en el infrautilizado puerto tinerfeño de Granadilla

JAVIER GUILLENEA

No servir para nada a veces tiene su utilidad. Es lo que le ha ocurrido al puerto tinerfeño de Granadilla, conocido hasta ahora por su absoluta falta de actividad, que se ha convertido de la noche a la mañana en una referencia mundial, en una infraestructura llamada a hacer historia no solo en Canarias sino también en los anales de la reparación naval. Y todo gracias a su nulidad.

El puerto ha vivido dos grandes momentos en su corta vida. El primero fue el de su inauguración, el 2 de marzo de 2018, en un acto presidido por el entonces jefe del Gobierno, Mariano Rajoy, que compartió protagonismo con fuertes rachas de viento y oleaje. El mal tiempo fue una especie de presagio, una señal que anunciaba una mala racha que ha durado más de un año. Después de las celebraciones, las instalaciones de Granadilla, que no estaban terminadas en el momento de su apertura oficial, se fueron ganando fama de fantasmales. Según los datos estadísticos de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, el número exacto de barcos que han hecho escala en sus muelles es cero.

El segundo gran momento se llama 'Pioneering Spirit', que es el nombre del buque de construcción más grande del mundo y el mayor en volumen. Este gigantesco mastodonte cuyos dos cascos, unidos al estilo de un enorme catamarán, alcanzan los 382 metros de eslora por 124 metros de manga, atracó el miércoles en el puerto, donde permanecerá entre cuatro y cinco meses para ser sometido a una minuciosa reparación.

No será el único. El propietario del buque, el grupo empresarial suizo Allseas, ha elegido a Granadilla como base de operaciones para sus unidades en el Atlántico medio, lo que le permitirá al puerto sacudirse su condición fantasmal. Tras la llegada del 'Pioneering Spirit' se abrirá una línea de suministro mediante buques cargueros que desembarcarán todas las piezas y equipos necesario para los trabajos de reparación. Cuando concluya este proyecto, Granadilla acogerá de forma regular a otros barcos de Allseas.

El estreno no ha podido ser más espectacular. El 'Pioneering Spirit' es un buque del tamaño de seis Boeing 747 capaz de levantar con sus grúas 2,5 torres Eiffel a la vez y con olas de hasta 3,5 metros. Tiene una velocidad máxima de catorce nudos y puede acomodar a 571 personas, con una capacidad de potencia instalada de 95.000 kilovatios. Su registro bruto es de 403.342 toneladas y el desplazamiento, de 683.200 toneladas. Su principal cometido consiste en la instalación y desmantelamiento de plataformas petrolíferas, así como el tendido de tuberías submarinas.

Los armadores han encontrado en Granadilla el lugar ideal para llevar su embarcación. Está vacío

El barco se construyó en Corea entre 2011 y 2014, en los astilleros Daewoo Shipbuilding and Marine Engineering. Una de sus características distintivas es su casco doble, con una hendidura de 122 metros de largo y 59 de ancho en su proa, que le permite instalar y desmontar las estructuras superiores y las patas de grandes plataformas petroleras con una sola maniobra de izado.

Un proyecto controvertido

En 2018 el 'Pioneering Spirit' consiguió un récord mundial con la instalación más rápida de las partes superiores de una plataforma petrolera frente a las costas de Noruega. Toda la operación, en la que se completó además el levantamiento más pesado jamás realizado en alta mar, se llevó a cabo en 72 horas. En esos tres días el barco levantó casi 47.000 toneladas, 26.000 de ellas de una sola vez.

Tantos números contrastan con las cifras inexistentes que exhibe Granadilla en las estadísticas, por eso puede parecer extraño que el grupo Allseas haya desechado todas las ofertas internacionales que aspiraban a obtener ese contrato y se haya decantado por las instalaciones tinerfeñas. El motivo oficial es la longitud de la línea de atraque del puerto y la superficie disponible para el acopio de materiales y equipamientos, además de las facilidades para el trabajo de los talleres. De hecho, en una primera fase ya han solicitado 1.500 metros cuadrados de terreno para almacenar piezas y maquinaria.

Estas razones son ciertas pero tienen su letra pequeña. La mayor fortaleza de Granadilla a la hora de competir con instalaciones de mucha mayor importancia ha sido su inoperatividad. El 'Pioneering Spirit' necesita mucho espacio para maniobrar y eso es precisamente lo que ofrece el puerto tinerfeño, donde ningún otro buque molestará al gigante. Su actividad se reduce al dique exterior, donde se desembarcan aspas para aerogeneradores y hacen escala plataformas petrolíferas, pero el interior es una serie de estructuras aún no terminadas del todo y demasiado a menudo azotadas por el viento. Es el único puerto del mundo capaz de ofrecer tanto lugar para un solo barco.

El proyecto de construir en el sureste de la isla de Tenerife un puerto para descongestionar al de Santa Cruz se gestó en 2002 y tardó 16 años en ver la luz tras atravesar un sinuoso camino repleto de sentencias judiciales, paralizaciones y protestas. Los opositores a esta infraestructura, que ha costado 300 millones de euros, alegaron motivos medioambientales pero también recordaron que el oleaje provocado por el fuerte viento que sopla habitualmente en la zona impediría las tareas de los buques. Este mismo aire es el que ha llevado a varias empresas de mantenimiento a abandonar Granadilla y el que se convertirá en uno de los principales inconvenientes para los encargados de poner a punto el 'Pioneering Spirit'. Deberán estar constantemente atentos al anemómetro para detener los trabajos o parte de ellos si el viento supera los doce nudos.

Inicialmente el puerto iba a ser mucho mayor, pero tras varias modificaciones acabó reducido a un tercio del proyecto original. Granadilla ocupa una superficie de 800.000 metros cuadrados y 1.000 metros de muelle de ribera. Está protegido por un contradique de 1.150 metros y un dique exterior de 2.512 metros, y queda a más de un kilómetro de distancia de un lugar de importancia comunitaria que afecta a numerosas especies y zonas protegidas.

Días para la historia

Pese a que aún faltaban meses para la inauguración, el primer ocupante de Granadilla fue la plataforma 'West Leo', que llegó en noviembre de 2017 y fondeó en el dique exterior. Las maniobras fueron seguidas de cerca por el entonces presidente de la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife, Ricardo Melchior, quien recalcó que aquel era un «día histórico» para Canarias y pronosticó un futuro esplendoroso para el puerto.

Son palabras parecidas a las que han recibido al 'Pioneering Spirit'.El actual presidente de los puertos de la isla, Pedro Suárez, destacó el miércoles el «gran logro» que supone la presencia de este barco en Tenerife y expresó su convencimiento de que vendrán más, lo que consolidará a la isla como «una oferta viable y potente en la actividad de reparaciones navales». De momento se trata de un futuro un tanto etéreo, como el horizonte de un océano en brumas, pero al menos cuenta con el aval de un gigante del mar.

Si el viento lo permite y los trabajos de reparación llegan a buen término, Granadilla podrá abandonar su condición de infraestructura inservible y quizá dentro de unos años reciba, con sus instalaciones acabadas y todo, al heredero del 'Pioneering Spirit'. El grupo Allseas tiene previsto construir un nuevo catamarán que dejará pequeño a su hermano mayor. Costará cerca de 3.000 millones de dólares, tendrá 400 metros de largo y 160 de ancho, y podrá levantar 77.000 toneladas.

Despilfarro: De infraestructura faraónica a cotode percebes

El puerto de Granadilla es utilizado habitualmente como ejemplo de grandes inversiones públicas que han acabado siendo consideradas como un despilfarro. En infraestructuras portuarias el primer puesto se lo lleva el puerto exterior de A Coruña, una obra faraónica que ha costado mil millones de euros. A esta instalación, situada en Punta Langosteira, una de las zonas más batidas y peligrosas de la costa gallega, no ha llegado el tráfico marítimo previsto ni tampoco las inversiones millonarias que se habían anunciado. El pasado mes de febrero la consellería de Mar y la Autoridad Portuaria coruñesa autorizaron a las cofradías de pescadores de la zona a extraer percebes en el dique principal del puerto.