'Ice Cream Challenge', un lametón que se hace viral

'Ice Cream Challenge', un lametón que se hace viral

Una menor es detenida en Texas por chupar un helado y dejarlo en el expositor del súper. Quería crear un reto y la acusan de amenazar la salud de los consumidores con su saliva

INÉS GALLASTEGUI

Abrió el expositor, sacó una tarrina, le quitó la tapa, le pegó un largo chupetón al helado, cerró el envase y volvió a guardarlo en el congelador, entre risas. ¿Asqueroso? No solo. Asqueroso y estúpido, porque la joven protagonista dejó que su novio la grabara y subiera su 'hazaña' a las redes sociales, donde se hizo viral. La Policía de Lufkin, Texas, la ha detenido y será juzgada por poner en riesgo la salud de los consumidores. El 'Ice Cream Challenge' es el último reto en las redes sociales y, aunque se está hablando mucho de él, hasta ahora ha cosechado más críticas que imitadores.

La supuesta autora creó el hashtag #tinroofchallenge, en alusión al sabor del producto en cuestión –helado cremoso de vainilla con chocolate fundido y cacahuetes tostados–, de la marca Blue Bell, con un juego de palabras. «Ahora podemos llamarlo Flu Bell ('flu' significa gripe en inglés) porque estuve un poco enferma la semana pasada. A ver si iniciamos una epidemia (literalmente)», posteó la usuaria. Al parecer, el vídeo se publicó originalmente en Instagram el 28 de junio y, antes de desaparecer de esa red social, ya había sido replicado por un tuitero que consideraba «psicopático» el comportamiento de la joven afroamericana. En una semana, solo en ese tuit ya tenía 12,2 millones de reproducciones.

Gracias al vídeo, algunos consumidores alertaron tanto al supermercado Walmart donde se grabó como a la fabricante del helado, que retiraron todas las tarrinas del expositor por precaución. Las cámaras de vigilancia del establecimiento permitieron identificar a la chica y su pareja. Poco después, la Policía localizó e interrogó a la autora, que será juzgada como menor y, probablemente, se librará de la cárcel. Su novio, mayor de edad, podría ser acusado por difundir la comisión de un delito. Ambos admitieron los hechos.

De reto en reto

Nuevo 'reto del helado'
Como muestra de la desaprobación que ha levantado la joven tejana, algunos usuarios han creado un nuevo 'icecream challenge': se graban abriendo la puerta del congelador, cogiendo una tarrina... y comprándola.

Según el Código Penal de Texas, alterar o añadir una sustancia extraña que puede causar daño a los consumidores en un producto de venta al público es un delito grave penado con entre 2 y 20 años de cárcel. Entre las enfermedades que se pueden transmitir a través de la saliva se encuentran los resfriados, la gripe, el herpes, la caries, la periodontitis, la enfermedad del beso, la hepatitis B y algunas meningitis bacterianas.

Hasta el propio gobernador del Estado, Greg Abbott, tuiteó sobre el asunto:«Me alegro de que hayan cogido a esa despreciable delincuente. Ese comportamiento es inaceptable y será castigado. No te metas con Texas... ni con Blue Bell», subrayó el político republicano. Algunos medios aprovecharon para recordar que la 'travesura' de la adolescente de San Antonio no es la amenaza de salud pública más grave que ha tenido la compañía tejana fundada en 1907:tres personas murieron hace cuatro años a causa de un brote de listeriosis que obligó a la empresa a cerrar temporalmente dos de sus centros de producción infectados por la bacteria. El Estado le impuso una multa de 850.000 dólares.

Poco viral

La viralidad del reto ha sido limitada. «Es ilegal. Perseguiremos a cualquiera que veamos haciendo esto», ha advertido en un comunicado la Policía de Assumption Parish, en Louisiana, que mantiene detenido a un hombre de 36 años por subir a su perfil de Facebook un vídeo en el que mete la lengua y el dedo en un helado de la misma marca. Lenise Martin asegura que él compró la tarrina, pero el hecho es que la llenó de gérmenes antes de pagar. Además de Lenise, a quien algunos consideran un chivo expiatorio usado para frenar en seco las réplicas de la acción, solo un par de personas se han grabado lamiendo helados en tiendas. Otros han versionado el original escupiendo en una botella de té y en un frasco de enjuague bucal.

Aparte de plantear dudas sobre el modo de envasar los helados en Estados Unidos –¿por qué no tienen un precinto protector debajo de la tapa, como en España?–, el reto vuelve a poner de manifiesto los riesgos que algunas personas están dispuestas a asumir con tal de dar que hablar, aunque sea mal. Mejorar la autoestima a base de 'me gustas' y seguidores, demostrar lo valiente o lo divertido que uno es y parecerse a la masa son las principales motivaciones de los usuarios de redes sociales para sumarse a estos juegos virales, explica Nuria García, experta en niños y adolescentes en el Estudio de Psicología Ayudarte. «Las personas necesitamos gustar, queremos la aprobación de los demás. El problema es que antes la presión del grupo la ejercían los amigos, la gente del barrio, y ahora es el mundo entero. Algunos miden su autoesima en 'likes'. Antes había un reto al año; ahora hay cientos a la vez», señala la psicóloga. En su opinión, mejorar la impulsividad de los niños y adolescentes, reforzar su autoestima valorando sus logros reales o involucrarse con ellos en desafíos divertidos y no peligrosos son ideas que pueden aplicar los padres para reconducir los impulsos virales de sus hijos.