El hogar de los sueños rotos

Harlem en los 70./RC
Harlem en los 70. / RC

El cine nos muestra el Harlem de la mafia, la violencia racial y la droga, pero el jazz obra milagros

ISABEL IBÁÑEZ

Como sucedió con el Bronx, el cine ha ayudado a perpetuar la imagen que tenemos de Harlem, un barrio al norte de Manhattan (116.000 habitantes, el 65% de raza negra), preso para siempre de un momento histórico concreto en el que las cosas eran más difíciles y a la vez más atractivas para hacer películas. Basta echar un vistazo a los títulos que tienen como escenario este barrio, ya sea los ambientados en los años 20 con la mafia y la 'ley seca', como los que reflejan los problemáticos 70, cuando la droga y las pandillas hicieron de él un sitio a evitar. Veamos, de 'Harlem sangriento' (1973) dice su sinopsis: «En el peligroso barrio de Harlem se dan cita numerosas bandas, delincuencia, drogas...»); 'Vive y deja morir' (1973) es una de James Bond donde un capo de la droga de Harlem planea distribuir dos toneladas de heroína gratis para sembrar la discordia; en 'La mafia nunca perdona' (1972), una banda de gángsters negros se propone controlar Harlem. 'Hampones' (1998) muestra a dos familias mafiosas disputándose el control del juego ilegal en Harlem. Y hay más: 'El Padrino de Harlem', 'Las noches rojas de Harlem'...

Así que menos mal que está 'Cotton Club', película en la que el jazz sobrevuela sobre todo lo demás, violencia incluida. Sonidos que se convirtieron en la banda sonora de Harlem ya en la década de 1920, a menudo tocada en locales donde podían degustarse licores ilegales en plena 'ley seca'. En 1924, 'The New York Times' escribía sobre ella como «el retorno de la música de los salvajes», pero el jazz fue pronto un gran atractivo también para los blancos, que empezaron a acercarse a este barrio de negros. En 1966 nacía el partido de los Panteras Negras, para afrontar la violencia racista y la presión social en sus barrios. Mucha gente abandonó Harlem en aquellos años en busca de mejores escuelas y viviendas y mayor seguridad, y se quedaron los pobres. En 1978, 'The New York Times' se refería a este barrio como 'el hogar de los sueños rotos'.

Thelonious Monk, Howard McGhee, Roy Eldridge y Teddy Hill ante el club Minton's Playhouse
Thelonious Monk, Howard McGhee, Roy Eldridge y Teddy Hill ante el club Minton's Playhouse / RC

«Hoy en día, es una zona que atrae muchísimo a los turistas –informa Daniel Astesiano, gestor del Tour Contrastes de Nueva York–. Ya no es el mismo Harlem de hace 30 años; está más organizado, limpio, y es un poco más seguro, aunque continúa siendo el barrio más conflictivo dentro de Manhattan. Aquí los problemas no pasan tanto por el tema pandillas, sino por el conflicto social y racial, aunque muchos blancos, y especialmente blancos influyentes, estan invirtiendo en Harlem, lo que ha acercado mucho a las diferentes comunidades. El nivel de violencia en todo Nueva York se ha reducido muchísimo desde los 90. Aunque si visitas zonas como Harlem o Bronx hay que tomar las precauciones normales de cualquier gran ciudad para disfrutar de su ambiente y su cultura».

Iconos culturales

Visita obligada es una de las muchas misas gospel que se celebran todos los domingos en las Iglesias baptistas. Otros referentes son las salas que acogen espectáculos, como el legendario Cotton Club, en el caso del jazz, y el famosísimo teatro Apollo, donde debutaron los Jackson 5 y por donde pasaron Steve Wonder, Prince, Aretha Franklyn, James Brown... «Pasear por el Boulevard Martin Luther King y Sugar Hill es algo que tampoco se puede pasar por alto», aconseja Astesiano.

Harlem

¿Cómo es?
un barrio al norte de Manhattan. Se llama así por la ciudad holandesa de Harleem, en honor a sus primeros habitantes, inmigrantes del país europeo. A principios del siglo XX llegaron los primeros negros. A su zona este se la conoce como el Harlem español, cuna de la salsa. En los años 20 experimentó un renacimiento cultural en torno al jazz. Los años 60 trajeron la droga y la delincuencia.
Sitios para visitar
el pianista neoyorquino de jazz Joshua Edelman recomienda el Minton's Playhouse (histórico club de jazz de 1938); el Smoke Jazz&Supper Club; el teatro Apollo; el Museo de La Salsa; el Museo Nacional del Jazz (en el Harlem hispano) y el centro Schomburg de investigación de la cultura negra

El pianista Joshua Edelman frecuentó el barrio en aquellos años 'negros' porque allí vivía su abuela materna, aunque para él todo son buenas palabras al hablar de Harlem. «De niños nos cuidaba una señora afroamericana de Misisipi que vivía en Harlem. Se llamaba Lucy Brown y, sin saberlo, me introdujo en el blues con sus cantos y hasta con la forma de hablar. También fui alumno del High School of Music and Art, un instituto público que inspiró la serie 'Fama', en pleno centro. Muchos grandes músicos se formaron allí y el ambiente del instituto era muy animado. ¡Mejor que la película!». Porque Harlem era y es un hervidero musical y jazzístico. De joven, Edelman asistía a talleres organizados por la asociación Jazz Mobile, que también promovía conciertos populares: «Cerraban una calle, toda la gente humilde bajaba las sillas de casa y venía el remolque con la banda de jazz montada encima. ¡Había un ambientazo impresionante! Una gran parte de la historia del jazz se fraguó allí, y por supuesto del soul, el rhythm and blues y el gospel. ¡Y la salsa de la zona hispana!».

Harlem, hoy
Harlem, hoy / RC

Para el músico de Manhattan, tanto el Bronx como Harlem muestran la cara oculta de EE UU, «la de la pobreza, la discriminación y la injusticia», y sus habitantes son el mejor ejemplo de la «resiliencia y la dignidad del ser humano, que no solo sobrevive a la adversidad, sino que desarrolla una gran creatividad y originalidad artística». Señala que en los últimos años el proceso de rehabilitación y la especulación inmobiliaria, la llamada gentrificacion, tan cuestionada por muchos vecinos de estas zonas, la han convertido en más cara, próspera y segura. «Un hogar para todas las clases sociales». Adiós a los sueños rotos.

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