El Gobierno retirará el veto médico que impide a diez millones de españoles ser militares o policías

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, tras la reunión del Consejo de Ministros./EFE
La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, tras la reunión del Consejo de Ministros. / EFE

El VIH, la diabetes, la psoriasis y la celiaquía dejarán de ser motivos oficiales de exclusión para ingresar en esos cuerpos

Alfonso Torices
ALFONSO TORICESMadrid

El Gobierno acordó este viernes retirar el veto que durante décadas ha impedido a unos diez millones de españoles, uno de cada cinco, acceder a la mayor parte de los empleos públicos vinculados a la seguridad, especialmente militares y policías, solo por la enfermedad que padecen.

La vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, admitió que en la actualidad no hay una sola razón científica que justifique que los pacientes con VIH, diabetes, psoriasis y celiaquía sean vetados en estos procesos selectivos desde un principio por su dolencia, por lo que que van a terminar con la «discriminación» revisando y cambiando las órdenes que regulan los cuadros de exclusiones médicas que ahora les dejan fuera, tal y como le exigen desde hace años las asociaciones de enfermos.

La discriminación laboral se basa en unas ordenes ministeriales, con una antigüedad de entre 10 y 30 años según los casos, que incluyen todas estas dolencias y otras más como motivo de exclusión para poder acceder a las Fuerzas Armadas, a la Policía Nacional, a la Guardia Civil, a las policías locales y autonómicas, y a otros cuerpos como los bomberos o los funcionarios de prisiones, y que además sirven de guía y son secundadas en el veto por sectores privados como el de los guardias de seguridad, las azafatas de vuelo o los patrones de embarcaciones.

Las organizaciones de enfermos, como ahora admite el Gobierno, aseguran que se trata de unas barreras laborales caducas porque, en las últimas décadas, los avances médicos y los tratamientos de todas estas dolencias han minimizado los síntomas, han cronificado la enfermedad y han permitido que los pacientes lleven una vida absolutamente normal y que puedan desarrollar, también con normalidad, cualquier tipo de empleo, como respaldan los informes al efecto de las sociedades científicas de las cuatro patologías.

Carmen Calvo, pese al anuncio, no aclaró ni cuándo se hará efectiva la modificación legal ni cuál será su tenor final. Las asociaciones de pacientes, en la carta que le enviaron al Gobierno en julio para reclamar esta medida, le propusieron una solución. Que el diagnóstico, la enfermedad que se padece, no pueda ser motivo para excluir a nadie de un empleo público, sea el que sea, y que, en todo caso, sea la valoración clínica de cada uno de los aspirantes que superen las pruebas la que indique si está o no capacitado para ejercer esa función o profesión.

Barreras injustificadas

Estas organizaciones, en su misiva, detallaban al Ejecutivo cómo los avances médicos han convertido en «injustificadas» sus viejas exclusiones del empleo público. Los enfermos de VIH recuerdan que el riesgo de contagio laboral es inexistente. Han cronificado su dolencia con la simple ingestión de una o dos pastillas diarias y gracias a los fármacos su carga viral es tan baja que no contagia a nadie (en el 80% de los pacientes ni siquiera con el contacto sexual).

Los diabéticos indican que los actuales tratamientos de insulina, con los que el enfermo es autosuficiente, les permiten hacer las mismas actividades que a cualquiera.

Los celiacos aclaran que su única necesidad para preservar la salud es tener una dieta sin gluten y que preparar estos menús es algo muy sencillo, más en organizaciones que ya ofrecen alimentos «halal» o «kosher» sin problemas a miembros musulmanes o judíos. Los enfermos de psoriasis relatan que su dolencia no es contagiosa ni limita su actividad y que, además, las nuevas terapias mantienen los síntomas bajo control.

 

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