La universidad formará a 200.000 maestros más de los necesarios

Estudiantes llenan una de las bibliotecas de la Universidad de Valladolid./R.C.
Estudiantes llenan una de las bibliotecas de la Universidad de Valladolid. / R.C.

Un estudio de los rectores reconoce la saturación de Magisterio e incide en la necesidad de mejorar la financiación en I+D

Daniel Roldán
DANIEL ROLDÁNMadrid

Las universidades tienen un problema con algunas carreras, donde hay demasiada demanda de estudiantes a la entrada de la formación y demasiada poca oferta de trabajo a la salida de los campus. Y el caso actual más paradigmático es el de Magisterio, según reconoce la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas (CRUE). El atractivo de la docencia choca con las paupérrimas cifras de natalidad que tiene España -en los primeros seis meses del año se batió el peor registro histórico con 179.794 bebés-, que va a provocar que en un futuro no muy lejano haya demasiados profesores para tan pocos niños, sobre todo en Infantil y Primaria.

El informe 'La Universidad Española en Cifras. Año 2016 y curso académico 2016/2017', dirigido por Juan Hernández Armenteros (Universidad de Jaén) y Jose Antonio Pérez García (Universidad Politécnica de Valencia), alerta sobre la situación de las aulas del grado. Los autores consideran que, tomando los datos de nacimientos en España y teniendo en cuenta que sería ideal disponer de un 25% de capacidad excedentaria destinada a cubrir bajas temporales, creen que son necesarios unos 369.00 maestros. Entre 2006 y 2016 salieron al mercado laboral cada año 14.700 nuevos maestros de las facultades.

Con una vida laboral media de 35 años, y si la tendencia demográfica y de titulaciones se mantiene, los expertos aseguran que los centros universitarios públicos van a formar en los próximos años a 514.500 maestros. Si esto se une a los profesores que salen de las aulas privadas, la CRUE no es nada optimista con su futuro laboral. «Provoca un aumento de la capacidad docente que agudiza la brecha existente entre la demanda y la oferta de empleo de maestros que previsiblemente estaría afectando a la mitad de los egresados que no podrán ejercitarse en el desempeño de la profesión para la que se han formado», señala. Eso quiere decir que entre 184.000 y 200.000 maestros se verán abocados al «subempleo». Por comunidades, el estudio subraya el caso de Castilla y León: forma un 186% más de futuros docentes de los que necesita. En cambio, a Baleares le falta un 9% de profesores.

Ciencias de la Salud

El estudio, que maneja más de un millón de datos sobre las 84 universidades (50 universidades públicas y 34 universidades privadas), también señala que los nuevos alumnos con mejores notas de acceso siguen concentrando sus preferencias en el ámbito de las Ciencias de la Salud y en las universidades públicas presenciales. Nueve de cada diez estudiantes que acceden a estas titulaciones tienen una calificación superior a 7,5 puntos. Además, la demanda de las enseñanzas de másteres oficiales se ha multiplicado por tres en los centros públicos y por ocho en las privadas entre 2008 y 2016. El motivo, según la CRUE, es que los campus privados han desarrollado una estrategia «muy activa» en la captación de estudiantes.

Por otra parte, la CRUE señala además que la tasa de graduación -terminar el grado cumpliendo el plan de estudios más un curso adicional- es más alta en la universidad privada que en la pública. Los autores dan diferentes razones. Primero, por la reducción «en el número de créditos que anualmente se matriculan los alumnos de los centros universitarios públicos (55 anualmente), en aplicación de una estrategia defensiva ante el encarecimiento de las segundas y sucesivas matrículas». En segundo lugar, se encuentra la permanencia «de alumnos que utilizan el laxo margen que le proporcionan las normas de progreso y permanencia aplicables en la mayoría de los centros universitarios públicos y que con su bajo rendimiento deterioran las mejoras conseguidas por la mayoría»; y en tercer lugar, «por la persistencia de prácticas docentes tradicionales, poco estimulantes para el aprendizaje de los alumnos».

Además, los rectores reclaman más recursos. «Todo tiene un límite y corremos el riesgo de que el barco se quede en mitad del océano por falta de energía», apuntó el presidente de la CRUE, Roberto Fernández. El rector de la Universidad de Lleida criticó el «exiguo y excluyente sistema de becas» y también que la financiación en I+D está estancada desde 2012. Entonces había 1.044 millones y, en 2016, solo era de 1.087 millones.

 

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