«De tanta sobreprotección, estamos anulando a los niños»

Patricia San Román Rodríguez es directora de un centro de educación Infantil/SUR
Patricia San Román Rodríguez es directora de un centro de educación Infantil / SUR

En su libro '¿Por dónde empezamos?' analiza los errores de los métodos de educación y propone pautas para que los padres recuperen el control

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

Su experiencia como directora de un centro de educación Infantil la ha llevado a dejar por escrito una serie de reflexiones con las que trata de ayudar a los padres en la difícil tarea de educar a los hijos. A fuerza de sobreprotección, asegura, se está anulando a los pequeños y es responsabilidad de los padres recuperar el control, por el bien de sus hijos. '¿Por dónde empezamos?' se presenta esta tarde (19.30 horas) en Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

–¿Por qué este libro '¿Por dónde empezamos?'

–Dirijo un centro de educación Infantil y en los últimos años estoy viendo aspectos que me resultan muy preocupantes.

–¿En qué sentido?

–Ha habido unas nuevas tendencias educativas que están teniendo unos efectos muy negativos, y que ya hoy día estamos viviendo de manera muy directa en centros de infantil como en el que trabajo.

–A qué tipo de educación se refiere?

–A esta nueva tendencia en educación Infantil que se vende a las familias como un 'pack' indivisible. Es esta nueva forma de educar o criar a los niños con apego, con libertad de movimiento, con acceso a las nuevas tecnologías sin límites o con poca calidad en el tiempo que les dedican los padres. Esto está influenciando de manera muy negativa la educación de los niños. Los padres deben ser conscientes de lo que les espera cuando estos niños crezcan.

–Hemos pasado de una etapa en la que quizás se reprimía al niño en exceso, a otra de total tolerancia, ¿es esa su percepción?

–Este tipo de crianza, de apego, respetuosa con el niño, tolerante, está muy bien, no la critico, es coherente, pero en su justa medida. Los extremos son malos, y esto es lo que está pasando, que se está perdiendo el sentido del equilibrio, la sensatez, y los padres se han ido a otro extremo y nos encontramos con niños sin hábitos (de sueño, o de comida), sin método o sin tolerancia a la frustración, algo que tendrá en el futuro efectos muy negativos para ellos.

–El libro parte de su propia experiencia, ¿con qué se ha encontrado en el aula?

–Pues mire, hay casos extremos de niños que con 2 años han tomado el control de su casa. Que ni se dejan vestir, o no quieren comer. A los padres les enseñaron que eso era lo correcto, la libertad plena del niño, y deben tomar conciencia de que así no van a ningún lado.

–¿Desde qué momento considera que hay que abordar las cuestiones de educación de los hijos?

–Le diría que desde el minuto 'cero', desde que estamos esperando a ese hijo. Desde ese momento debemos empezar a tener las cosas claras. Sin dejarnos llevar o arrastrar por las modas. La moda, para la ropa. La educación y la forma de criar a nuestros hijos tiene un sentido y una lógica. Hay que potenciar lo sensato, lo coherente, y huir de lo absurdo e incoherente. Hay muchos padres perdidos, que piensan que están haciendo lo correcto, pero en realidad están generando malos hábitos a sus hijos.

–El tipo de sociedad actual, ¿ayuda a educar bien a los hijos?

–Es necesario parar un poco el ritmo y reflexionar. La educación necesita su tiempo, es un acto de entrega hacia los hijos. Educar no es dárselo todo. Ni se trata de protegerlos en exceso. Esta sobreprotección de los hijos va a serles muy perjudicial en el futuro, porque los estamos anulando como personas, los estamos haciendo personas extremadamente dependientes y sin recursos para afrontar los problemas por ellos mismos.

–La educación de 0 a 3 años es, en su opinión, fundamental para sentar las bases de una buena educación...

–Los primeros seis años de la vida son el fundamento de lo que vamos a ser en el futuro. Pasa como con un árbol, si se tuerce, mejor enderezarlo cuanto antes, una vez que ha crecido, será muy difícil. Desde el minuto cero somos responsables de la educación de nuestros hijos, y todos los buenos hábitos que inculquemos en ellos, serán los que les sirvan en el futuro. Y somos los padres los principales responsables de que nuestros hijos adquieran esos buenos hábitos.

–Hay quienes tratan de responsabilizar al colegio de la educación de sus hijos, ¿está de acuerdo?

–Es un tremendo error. El colegio tiene su parte de responsabilidad, pero la fundamental es la familia. En mi opinión, la docencia es una de las profesiones peor valoradas, cuando es fundamental para la sociedad. Un docente puede sacar lo mejor de un niño, o puede condenarlo al fracaso. En el libro dedico un capítulo a los docentes, porque creo que tenemos una gran responsabilidad y esto merece una reflexión profunda. No se puede acusar de los problemas de la educación siempre a factores externos, los docentes también tenemos nuestra responsabilidad.